Crisis migratoria: la eterna mirada anticuada hacia Alemania 

Artículo publicado el 7 de Septiembre de 2015
Artículo publicado el 7 de Septiembre de 2015

Ya basta de hablar sobre Alemania, ¡no importa cuál sea el tema! Hay otras cosas más importantes. Europa, por ejemplo. ¿Dónde está Europa en esta crisis migratoria? 

Estoy molesta, incluso asqueada. El conocido periodista francés Jean Quatremer ha publicado esta mañana en Facebook imágenes del pequeño niño sirio que se ahogó, Aylan, y de su familia. Los comentarios, que uno termina por leer, me provocan un escalofrío por la espalda. Por ejemplo, Benoit Leclef escribe bajo la foto del niño de tres años fallecido: "Alemania necesita mano de obra. Tampoco es que se trate de una acogida altruista". George Miller afirma también: "Los alemanes deben tener mala conciencia o quieren hacer algo bueno". 

Uno podría reducir esto a conversaciones retrógradas en petit comité y preocuparse por cosas más importantes. Pero, un momento, ¿por qué siempre Alemania? La foto del niño sirio fallecido, que encontramos en los titulares de casi todos los periódicos internacionales y que sin duda pasará a representar la crisis migratoria en la historia, provenía de una playa en la ciudad turca de Bodrum, en la que ayer de nuevo se encontraron los cuerpos sin vida de 12 refugiados sirios, entre los que había varios niños. En Budapest se manifestaron ayer miles de personas en favor de una mejor cultura de bienvenida en el país, que durante los últimos meses ha levantado una valla de alambre de espino en la frontera con Serbia para conseguir limitar el flujo migratorio. ¿Y cuál es la opinión del primer ministro húngaro Viktor Orban? Que la crisis migratoria es "problema de los alemanes". 

En Suecia se ha programado una aplicación para ayudar a los refugiados a poder buscar un trabajo en Europa en su lengua materina. La recién nombrada alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha propuesto la creación de una red europea de los llamados "municipios refugio". No se puede poner freno al compromiso de la sociedad civil en toda Europa, pero la gran ausente es la política, que no consigue actuar en conjunto y con medidas concretas ante estas imágenes inhumanas. 

"Tenía un nombre: Aylan Kurdi. Es necesario actuar urgentemente, que se produzca una mobilización europea" (Il avait un nom: Aylan Kurdi Urgence d'agir Urgence d'une mobilisation européenne). Así suena el plan de acción terriblemente urgente del primer ministro francés Manuel Valls, expresado en un tweet con 180 caracteres. Tan urgente, que los ministros de Interior de los estados de la Unión Europea han fijado una reunión de "urgencia" en Bruselas para el próximo 14 de septiembre. En apenas dos semanas. 

"El momento de reaccionar llega cuando hay niños fallecidos en las playas", comenta Tim Farron, líder de los socialdemócratas, en el periódico inglés The Independent, que con esta frase reduce la crisis migratoria a una mera crítica contra la política de inmigración de Cameron. También Merkel ha vuelto a ordenar que se establezcan controles en las fronteras, ya que Alemania no puede terminar ella sola con las reglas de la Regulación de Dublín II. 

Ningún país europeo puede hacerse cargo de la crisis migratoria sin ayuda. Ni siquiera Alemania. "Refugees Welcome - ¿de dónde ha salido esta fraternidad alemana?", se pregunta el periódico digital Rue89 frente a una repentina representación "afectuosa" de Alemania, mientras que unas semanas antes se mostraba una Alemania de protestas de extrema derecha contra inmigrantes y centros de acogida en llamas. La pregunta es mucho más que eso: ¿De dónde viene esa obsesión que obliga a hablar sin parar exclusivamente de Alemania?

Mantener la mirada siempre fija en Alemania no ayuda a nadie. Lo único que demuestra es el estatismo y la inseguridad frente a la indolencia en el propio país. La única respuesta correcta en este debate sobre la imagen de Alemania la ha dado, quizás, el dibujante holandés Ruben L. Oppenheimer en su dibujo de hoy: Es la respuesta del eterno retrógrado que prefiere seguir repitiendo cosas sin sentido en lugar de actuar en conjunto para que en un futuro podamos ver a Aylan Kurdi jugando en las playas europeas en lugar de yaciendo sin vida.