Crisis migratoria: ¿Solucionar el problema desde la raíz para olvidarlo dentro de nuestras fronteras?

Artículo publicado el 30 de Septiembre de 2015
Artículo publicado el 30 de Septiembre de 2015

[OPINIÓN] El programa del Consejo Europeo creado a contrarreloj y presentado por Donald Tusk el pasado 23 de septiembre no contenía nada nuevo. Orden del día: La crisis migratoria, otra vez. Sin embargo, la toma de una decisión es ahora más necesaria que nunca. Tras la reunión, los líderes europeos prometieron resolver esta crisis a base de millones. Pero ¿podrá el dinero salvar a los emigrantes?

El pasado 22 de septiembre, los ministros del interior de los países de la UE llegaron a un acuerdo sobre el mecanismo para el reparto de 120.000 refugiados entre los Estados miembros (una cifra que representa el 0,00024% de la población europea). Esta decisión se tomó a pesar de las impasibles posiciones de algunos países del Este entre los que se encuentran la República Checa, Eslovaquia (cuyo posicionamiento ha hecho que su primer ministro, Robert Fico, fuera suspendido del partido socialista europeo), Rumanía y, evidentemente, la Hungría del "dictador Orban". El primer desafío de este Consejo Europeo fue llevar a cabo este modesto objetivo de reparto. "Nadie ha puesto en cuestión las decisiones tomadas ayer", declaró François Hollande en conferencia de prensa. Toda una novedad desde el inicio de esta crisis migratoria que divide la UE y desata las pasiones en las más altas esferas del mundo político.

Entre las medidas tomadas, los líderes europeos prometieron una ayuda financiera de mil millones de euros. "En estos momentos, la atención debería ponerse sobre la ayuda exterior a los refugiados y a nuestros países fronterizos", dijo Donald Tusk, presidente del Consejo y director de orquesta de la cumbre.

Esta suma de dinero debe utilizarse para ayudar, principalmente, a las agencias humanitarias de la UE y a las Naciones Unidas presentes a las puertas de Siria, así como al Programa Mundial de Alimentos. A principios de la tarde, Federica Mogherini, alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores, recordó que los drásticos recortes presupuestarios que han sufrido estas agencias fueron la razón principal del aflujo masivo de refugiados durante estos últimos meses. Tras no encontrar más ayuda humanitaria (refugio, asistencia médica, alimentos) en sus fronteras, los refugiados no tuvieron más opción que partir e intentar el exilio europeo. Otra parte de esta cantidad de dinero debe también utilizarse para reforzar a las agencias de protección de las fronteras europeas como Frontex, así como para ayudar a los Estados miembros más afectados por la crisis.

 

La elección de centrarse en la ayuda exterior puede verse como una declaración oculta de debilidad de la UE, totalmente sobrepasada por la situación interna. Y es que, en esta crisis de los emigrantes (o "crisis de los refugiados" para los que, como yo, se irritan con el tan recurrente término "emigrante" en la semántica voluntariamente negativa), la oposición entre la dimensión interior (¿hay que ocuparse de los refugiados dentro de nuestras fronteras?) y la exterior (¿hay que ocuparse de los refugiados fuera de nuestras fronteras?) perjudica a la resolución misma del problema. La pregunta que cabe hacerse es más bien: ¿Cómo conciliar los aspectos internos y externos de esta crisis?

Y es que, aparte del muy modesto objetivo de reparto de 120.000 personas, no se ha propuesto ningún otro plan concreto para gestionar los flujos en Europa y se ha evitado sutilmente la cuestión del mecanismo de acogida permanente. Haciendo como que se quiere solucionar el problema desde la raíz, la UE no responde a los problemas humanitarios urgentes presentes en su territorio y deja a los Estados miembros más hostiles violar las reglas fundamentales del derecho internacional humanitario.

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Artículo redactado por el equipo local de Bruselas. Denominación de origen protegida.