Croacia, capital de la transgresión literaria

Artículo publicado el 20 de Mayo de 2011
Artículo publicado el 20 de Mayo de 2011
La literatura croata y el teatro, que se esconden en el pasado de la guerra de los Balcanes, han perdido fuerza en la escena cultural. Las heridas son demasiado recientes, demasiado rápidas las rupturas. Más allá de eso, los adultos han olvidado.
La joven generación de escritores de Zagreb y de Split toma literalmente "el camino hacia el escenario” y se debaten entre la búsqueda diaria de la identidad y el optimismo.

Es una mañana soleada en el patio de un albergue, en un suburbio de Zagreb, rodeado de pequeñas viviendas grises unifamiliares y tendederos. Tres jóvenes croatas madrugadores toman su primera dosis de Raki, bebida con alto porcentaje de alcohol. Con los ojos enrojecidos, comentan sobre la política y los medios de comunicación. Uno de ellos no está esta mañana con ánimos para trabajar. Ellos viven el día a día. Al final, los chicos dicen que seguramente nos hemos llevado una mala impresión de Croacia.

La locura vive en todas partes

Los autores croatas Robert Perisic y Bulić Vlado se miran y sonríen. “Ellos podrían haber surgido de una de nuestras historias”. Así empieza nuestra odisea de casi tres horas en la actual escena literaria local en el jardín del Museo Arqueológico de Zagreb. La prosa de esta joven generación de escritores de la posguerra está en carne viva. La violencia, las drogas y el sexo son temas del día a día en los que los personajes están atrapados. Éstos existen vegetando al estilo Bukowkski, en un mundo que parece huir de ellos. Los cambios fueron rápidos.Los recuerdos de una guerra que sigue siendo propagada, demasiado frescos, y así se teje el trasfondo ineludible de la literatura contemporánea. “Estás condenado a esta vida. Una locura sin parar. Estás condenado a esperar. La locura vive en todas partes - y yo”, dice el protagonista de una de las historias del libro editado en Alemania como una compilación de relatos, Kein Gott in Susegard (No hay dios en Susegard) de 2008.

Si uno trata de describir la literatura contemporánea en Croacia, lo más fácil seríaRobert Perišić decir que ha surgido de las calles. A primera vista, las calles de Zagreb son como las calles de cualquier otra capital europea. Pero las apariencias engañan. Porque incluso ahí donde se escucha el diálogo a veces banal, la jerga del común de los croatas alínea su particular forma de vida. El poeta, blogger y autor Vlado Bulić, cuya ficción cyber-punk Journey Into the Heart of Croatian Dream (Viaje al Corazón del Sueño Croata) de 2000 causó sensación, tuvo su momento clave después de leer la colección de cuentos de Perišićs titulado You Can Spit On The One Who’ll Ask For Us (Puede escupir sobre el que te pida que lo hagas) de 1999. “Para mí, el primer libro de Roberts fue el que pudo realmente capturar lo que está pasando en nuestras calles”.

Vida real, ciberespacio, intoxicación

“Es importante mostrar en nuestra literatura lo fácil que es distorsionar la realidad”. El que fue bautizado como neorrealismo, estilo literario surgido en la década de los noventa, se caracteriza por una cosa: los múltiples niveles de realidad, que impiden una identificación clara entre la realidad y la ficción. Un ejemplo es Vlado , que creó el personaje de ficción Lalić Denis,  protagonista de su novela, autor de su propio blog Pušiona (Soplador, 2006) y que es a su vez uno de los bloggers más populares del portal www.index. hr. Vlados combina la prosa de la vida real, el ciberespacio, y la intoxicación - sin duda, porque sus personajes “se evaden” la mayor parte del tiempo-.

A los autores croatas les cuesta darse a conocer“Es importante mostrar en nuestra literatura lo fácil que es distorsionar la realidad”, explica el joven Iván Srsen, editor que en 2007 fundó la agencia literaria Sandorf, que representa para el mundo las obras de la antigua Yugoslavia. “Nuestra generación,conformada por jóvenes que vivieron la guerra de niños, necesita explicaciones. Nos encontramos de repente en una realidad colectiva donde todas estas realidades individuales se suman y ahora están buscando una clave de lectura, mientras que las cosas pasan volando a una velocidad vertiginosa para nosotros”.

Robert menciona sobre esta corriente de realidad alternativa a su colega, natal de Split, Olga Savičevićs, cuya primera novela es ¡Adiós Cowboys! La autora, nacida en 1974, narra lo difícil que es crecer en un suburbio de Dalmacia a través de la historia de la búsqueda de la identidad de la estudiante Dada después del suicidio de su hermano. “Para algunos autores es neo-realismo; para otros, es realismo mágico. Me gusta referirme a mi profesión como un realista mágico. Escribo sobre cosas normales y corrientes de una manera que parece poco realista y fantástico. ¿Por qué? Porque la realidad siempre ha superado en crueldad y en imposibilidad a la ficción”.

Violencia: El teatro sale a las calles

La crueldad y la violencia son temas que tienen también presentes el joven dúo de teatro Anica Tomić y Jelena Kovacic, en su pieza actual This could be my street (Esta podría ser mi calle) en el Teatro Jóven de Zagreb (ZKM) . Una vez más, el énfasis se pone en la calle. La historia cuenta el suceso vivido por  Luka Ritz, golpeado hasta la muerte en 2008 cuando esperaba en una parada de autobús. Al contrario que en la literatura, que trata de mostrar, Anica y Jelena quieren alarmar, y no sólo con la música ensordecedora: "Hay una tendencia en Croacia a pensar que la gente es o inocente o culpable", explica Yelena, mientras que Anica, en avanzado estado de gestación, coge un cigarrillo en el vestíbulo del teatro envidio."Queremos decir: todos sois responsables".

“También es la historia de nuestro país y la de la gente que se sienta sin hacer nada”En el escenario, igual que en la literatura, coexisten varias realidades. La novia de Luka Ritz, Lara Lalic, actúa también en la obra de teatro. El resto de actores permanece en el anonimato y cumple sólo funciones sociales. Incluso los padres de Luka están sentados entre el público hoy. En medio de la obra, una escena de violencia devastadora en la que todos los actores (desde el punki de pelo verde, hasta los alumnos y profesores) destruyen todo en medio de una música estridente. Al comienzo, se veía cómo se quedaban paralizados los espectadores. Después de cada actuación, una conversaión con psicólogos para todos quellos que lo dessen. “También es la historia de nuestro país y la de la gente que se sienta sin hacer nada. Queremos hacer que la gente reaccione, que digan que están hartos de este gobierno y de toda esta mierda”, dice Anica enérgicamente.

Es hora de moverse, algo que también extraemos del final de la novela de Olja Savicevic. Las consecuencias del reciente pasado todavía son omnipresentes. Pero, al mismo tiempo, Robert Perisic lamenta que en "Occidente" tengan como expectativa que los escritores de los Balcanes adopten como tema principal la guerra. Por el contrario, en la escena cultural de Croacia se ha efectuado claramente un cambio hacia los temas sociales, como es el caso de Olja. “La Croacia de hoy día es un país en transición al capitalismo salvaje, que es corrupto, ha sido saqueada y gobernada por un puñado de hombres poderosos - muchos de ellos parásitos de guerra - que se hicieron ricos robando a su propia gente. Los ciudadanos de hoy son en gran medida pobres, humillados y despojados de sus derechos. Son parte de la vida de las calles. Cuando terminé mi libro hace un año, tenía claro que tenía que culminar en una protesta callejera masiva. Los grandes temas en las pequeñas historias personales. Esto es lo máximo que la literatura puede hacer en este momento y lo mínimo que debe hacer."

¿El objetivo? Que los croatas reaccionen

Este artículo forma parte de Oriente Express Reporter 2010-2011, una serie de reportajes realizados por cafebabel en los Balcanes. Para conocer mejor el proyecto, Orient Express Reporter

Fotos: Portada (cc)Lauba House/flickr; Robert ©Sandorf; Livres et rue (cc)roksoslav/flickr; Vlado ©Sandorf; Olja ©Andrija Zelmanović; Anica Tomić/Jelena Kovačić "This could be my street" ©ZKM