Croacia: en marcha hacia la Unión Europea.

Artículo publicado el 4 de Julio de 2004
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Artículo publicado el 4 de Julio de 2004

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Puede que un nuevo protagonista haga su entrada en escena en la ampliación de 2007: Croacia. El país apuesta por anclarse en Europa para estabilizarse. Más complicada será la gestión de las minoras étnicas.

Contra todo pronóstico, no son dos sino tres países los que podrían entrar en la UE en 2007. Junto a Bulgaria y Rumanía, Croacia se la juega a la carta de la adhesión acelerada. En el mes de abril, la Comisión europea acordó la apertura de las negociaciones elevando un informe favorable y sin condiciones durante la última cumbre en Bruselas de los días 17 y 18 de junio. Anotemos ahora los desafíos que se desprenden.

Buena Conducta

Croacia, crisol de múltiples facetas, es un país dotado de una Historia profusa y agitada. Sus numerosas islas atizaron la codicia de los griegos, de los romanos o incluso de los venecianos. Desde el fin de la pasada guerra, los turistas europeos regresan en masa para pasear por las calles de la vieja Raguse o la hermosa Dubrovnik, tenida por «paraíso en la Tierra» por George Bernard Shaw.

Lejos ahora de la guerra, y soberana desde 1991, Croacia espera poder ser aceptada en la UE. La muerte de Franco Tudjmann en 1999 le permitió girar, sin vuelta atrás, hacia el futuro bajo la presidencia de Stipe Mesic, ex-comunista convertido a la socialdemocracia, y con la ayuda del gobierno de centro-izquierda de Ivica Racan. Desde entonces, la alternancia democrática ha aupado al poder a los nacionalistas de la Unión dedocrática (HDZ) bajo la batuta de Ivo Sanadar. Éste último, no sólo no ha cuestionado la adhesión a la UE, sino que ha redoblado los esfuerzos para ayudar al Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia (TPI) entregando a 8 inculpados, en contraposición a su predecesor –Racan- quien no entregó a nadie.

Ahora se trata, con la firma en Octubre de 2001 de un acuerdo de estabilización y asociación, de adaptarse a criterios europeos. La apertura oficial de negociaciones ha tranquilizado a los croatas, quienes temían que sus esfuerzos no fueran suficientemente apreciados por el TPI. En efecto, el general Gotovina sigue en paradero desconocido desde su acusación en 2001. Inculpado por el TPI por la masacre de 150 serbocroatas, su caso podría haber constituido un obstáculo para la apertura de las negociaciones con la Unión Europea. Pero Fue Carla del Ponte, en 2004, quien afirmó que «Croacia cooperaba plenamente con el TPI, y que debía continuar por esta vía adoptando las disposiciones necesarias para localizar y entregar al último inculpado».

La Dirección General para la ampliación redactó asimismo un informe favorable afirmando que Croacia cumple con los requisitos políticos, y considerándola una economía de mercado viable. El mismo informe subraya la inexistencia de problemas respecto a los derechos fundamentales aun conminando al país a redoblar esfuerzos en materia de protección de minorías, retorno de refugiados, reforma de la justicia y lucha contra la corrupción.

Derechos de las minorías y restitución de bienes

Ciertamente, algunos problemas persisten, y en especial el de la protección de las minorías étnicas y el derecho de los Serbios a regresar a Croacia. A pesar de que el gobierno de Racan aprobara una ley de minorías garantizándoles una mayor representación en el Parlamento, en la práctica prevalece el comunitarismo. Así, el diario Express cuenta cómo Zagreb vive aún bajo un cierto tipo de apartheid en el que estudiantes de institutos se acusan mutuamente de «Tchetniks» o de «Oustachis». A nivel preescolar los pequeños siguen separados según su etnia croata o serbia. Tensiones étnicas mencionadas por Amnistía Internacional en un informe del mes de mayo que denuncia «la falta de voluntad por parte de la autoridades a la hora de investigar con diligencia y profundidad las agresiones violentas de ciudadanos regresados al país y miembros de minorías étnicas a manos de civiles». A todo esto se añade la cuestión de la restitución de bienes. Sólo un tercio de los 300000 Serbios ha regresado a casa, y persisten dificultades en relación a la restitución de sus propiedades, a la reconstrucción de las casas y la convalidación de sus documentos identificativos.

Croacia demuestra ambición al imponerse objetivos de aquí a 2007. Para evitar el desánimo popular que un eventual retraso en la adhesión pudiera provocar, sus políticos deben superar el pasado de división, comprender los retos regionales de los Balcanes, y concentrarse en el camino de la integración europea.