Cruzar la frontera en cueros

Artículo publicado el 12 de Agosto de 2008
Artículo publicado el 12 de Agosto de 2008
Nudistas alemanes dejan boquiabiertos a los bañistas polacos

En realidad, los nudistas siempre estuvieron ahí. Antes de que Polonia firmara el acuerdo Schengen, la playa Usedom, entre el núcleo alemán de Ahlbeck y el polaco Swinoujscie, estaba separada por una alambrada. “Por fin podremos pasar al otro lado sin mostrar nuestro pasaporte. En verano, también en bañador”, se alegraba Janusz Zmurkiewicz, alcalde de Swinoujscie, poco antes de la desaparición de los controles fronterizos. Pero había algo que no había previsto: no todo el mundo lleva bañador en el lado alemán de la playa. Esto puede ser problemático para algunos habitantes polacos estrictamente católicos.

Nudistas en Polonia

El problema apareció con las primeras temperaturas estivales. Cada vez más turistas polacos, curiosos de la playa hasta entonces desconocida, atravesaban la frontera. La presencia de nudistas provoca la indignación de muchos, sobre todo de los más ancianos. “¡Es inaudito que estén al sol completamente desnudos! Sobre todo en una playa donde se pasea la gente normal”, se indigna Stanislawa Borecka, pensionista de 63 años de Stettin, que acaba de cruzarse con los amantes del nudismo. “¿Qué voy a decirle a mi nietecito? ¡Es la primera y la última que voy allí!”

"¿Qué voy a decirle ahora a mi nietecito?"

Lo que algunos consideran un escándalo no despierta ninguna emoción en otros. “Mientras que los nudistas tomen el sol en su playa, no tengo nada en contra. Además: aquí también tenemos una playa nudista solo a diez kilómetros”, dice Piotr Piskorowski, un vendedor de Swinoujscie. “Y si a alguien no le gusta, nadie le obliga a ir”.

Pero también sucede que los nudistas alemanes aparecen inesperadamente en la playa de Swinoujscie. Tras el ingreso de Polonia en Schengen desaparecieron los carteles que señalaban el final de la playa nudista en la frontera. Los bañistas atraviesan a menudo la frontera sin darse cuenta. “He visto más de una vez como algún desnudito llegaba hasta aquí”, cuenta Marek, un joven que vende helados en la playa. “La mayoría desaparece rápidamente”.

Guardianes de la moral contra los naturistas

El tema, del que hasta ahora solo hablaban los turistas tumbados en la playa o en los cafés, puede tener consecuencias internacionales. Entre los visitantes sorprendidos del lado alemán de la playa se encontraba un concejal de Swinoujscie, Edward Zajac, también considerado como guardián de la moral en esta ciudad balneario del Báltico. Desde su punto de vista, la presencia de nudistas alemanes cerca de la playa polaca es inaceptable. “¡Es de degenerados!”, despotricaba el concejal del partido Ley y Justicia (PiS) en una sesión del consejo de la ciudad de Swinoujscie, exigiendo una rápida reacción del alcalde. “Swinoujscie está formada por 44 islas, podemos dejar sin problema una a disposición de los nudistas”, bromeaba al principio el alcalde Janusz Zmurkiewicz acerca de la idea del concejal.

Pero Edward Zajac no tiene previsto rendirse y formuló hace algunos días una petición oficial al alcalde. Ahora le toca a este tomarse en serio el postulado. La mejor solución, según Zajac, sería desplazar la playa nudista más lejos de la frontera polaca. Si fuese imposible, habría que vallar la parte nudista para ocultarla a la vista. “Si esto parece tan polémico a algunos, el alcalde hablará con su homólogo de Ahlbeck, para señalizar la playa nudista visiblemente en polaco y alemán”, dice Robert Karelus, portavoz del ayuntamiento. 

No es la primera vez que tomar el sol sin ropa despierta fuertes emociones en Swinoujscie. Hace ya un año que al jefe de policía se le ocurrió multar a las mujeres que hiciesen topless. Solo tras la fuerte crítica de los medios locales decidió renunciar. También en Stettin, a solo 100 km de distancia, se sentó hace poco un precedente. La policía de esta ciudad puso una multa a dos jóvenes que tomaban el sol sin la parte superior del bikini. Se les acusaba de alterar el orden público. En cualquier caso las dos mujeres se negaron a pagar la multa. Ahora se les ha abierto un proceso en un juzgado de Stettin.

La autora de este artículo, Monika Stefanek, es miembro de la red de corresponsales alemana N-ost