Cuando europa corteja a Asia

Artículo publicado el 17 de Octubre de 2004
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Artículo publicado el 17 de Octubre de 2004

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La cumbre euroasiática (ASEM) de principios de octubre vuelve a lanzar la cooperación económica con Asia sin perder de vista el terrorismo.

La quinta cumbre euroasiática (ASEM - Asia-Europe Meeting) se ha desarrollado el signo de la reciente ampliación. Del 7 al 9 de octubre, en Hanoi, una Unión europea con 10 nuevos miembros se ha dado cita con un ASEAN (Asociación de Estados del Sudeste Asiático) que ha contado también en su seno con tres nuevos países: Laos, Camboya y Myanmar se han unido a China, Japón, Corea del Sur y demás países del sudeste asiático. Desde 1996, la cumbre reúne cada dos años a sus Jefes de Estado y de Gobierno constituyendo el principal foro multilateral de relaciones euroasiáticas. De menú: economía y negocios, sí, pero también inmigración, derechos humanos y lucha contra el terrorismo.

Triángulo comercial

El avance de la integración europea y el dinamismo de la economía asiática han transformado radicalmente el equilibrio de fuerzas económicas en el mundo. Asia y Europa están unidas por relaciones de reciprocidad e interés: en 2002, la UE representó el 2º mercado para las exportaciones del ASEAN, y las exportaciones europeas hacia esta zona ascendieron a alrededor de 30 mil millones de euros. Lo que se traduce en que un 27% de las exportaciones europeas van rumbo a Asia, erigiéndose la Unión en el primer inversor directo y de capitales en ese continente.

La ampliación de la UE proyecta el mayor mercado regional del planeta mucho más allá de sus fronteras: estos flujos comerciales y financieros entre Europa y Asia forjan un eje que reequilibra fuerzas dentro del triángulo comercial formado por Norteamérica, Europa y Asia.

Multilateralismo

Esta cumbre es una muestra significativa de acercamiento político de tipo multilateral en la esfera internacional. Europa reconoce la importancia de la estabilidad política, de la democracia, de la igualdad entre países y de la resolución de dificultades internas que comprometen las relaciones y los equilibrios del sistema económico global. Por lo tanto, percibe la necesidad de construir mediante instituciones como la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la ONU una red de cooperación y un entorno económico favorable al desarrollo de un mercado que integre cada vez a más países asiáticos. No es casualidad si la UE mantiene relaciones bilaterales con Vietnam con la vista puesta en el ingreso de dicho países en la OMC. En cierta medida, la globalización económica, en su exhaustiva búsqueda de una siempre mayor eficacia productiva, es un modelo para la política de cooperación y consolidación de las relaciones internacionales.

Se trata de una política que parece cada vez más importante en el actual contexto de crisis entre civilización occidental e Islam. A este respecto, emerge de las reuniones de estos días pasados una oposición unánime al terrorismo. Unanimidad que adquiere mayor significado si cabe cuando participan en la cumbre grandes países musulmanes como Indonesia y Malasia.