Cuando la Celestina se da cita con Alá

Artículo publicado el 10 de Octubre de 2006
Artículo publicado el 10 de Octubre de 2006
Muchos musulmanes ya no dudan en buscar pareja en línea sobre portales de citas por Internet.

Nora86 acaba de editar su perfil en MuslimMatch.com con la esperanza de que este portal destinado en exclusiva a los musulmanes le permita encontrar al hombre de su vida. Esta suní de 20 años vive en Roma. ¿Su retrato?: cabello castaño largo, sonrisa de oreja a oreja y mirada traviesa. Aicha, otra buscadora de pareja, es más tradicional: sobrepasa los 30 años, reside en España y gusta de llevar el famoso velo negro.

Nora86 y Aicha no son las únicas usuarias de las agencias matrimoniales islámicas que pululan en la web. El procedimiento de inscripción no es complicado: edad, familia, nivel cultural, profesión, tez, una buena fotografía y ya está editado el perfil en línea. Como en otros portales de citas, antes hay que pagar una tasa. Varía desde los 23 euros para tres meses en muslimwedding.org, hasta los 37 euros en muslim-marriages.co.uk. ¿Las ventajas? Poder consultar no sólo los perfiles, sino también las coordenadas de sus presas amorosas.

Un éxito que recuerda al de los matrimonios forzosos

El fenómeno no es reciente, pero conoce en la actualidad un gran boom. Baste el ejemplo de MuslimMatch.com, que ha pasado, según el diario británico The Guardian, de 15.000 miembros en 2002 a más de 110.000 hoy. ¿Cómo es posible que el Islam, religión que muchos critican por su rechazo a adaptarse al mundo moderno, permita a sus fieles acceder a tales agencias matrimoniales en Internet?

“En la tradición musulmana, la confianza en la tecnología siempre ha existido”, insiste Mario Nordio, autor del libro Agencias matrimoniales en línea y profesor de Civilizaciones Asiáticas en la Universidad de Venecia. “Por otro lado, el fenómeno de las citas por Internet se parece mucho a la tradición de los matrimonios forzosos”. El lugar de la familia lo ha ocupado la mediación de la web.

“Para algunos, recurrir a este método significa reconocer un fracaso propio. Hablando en plata, es reconocer que entre todos los amigos de la familia y los amigos de los amigos nadie está dispuesto a decir que sí”, aclara Ali Hassan, fundador de la web muslim-marriages.co.uk en una entrevista acordada al diario italiano La Stampa.

Una opinión que Nordio no comparte en absoluto: “La adaptación a las nuevas tecnologías en el islam y en particular en las poblaciones emigradas es muy veloz. Todo esto sin hablar de que estos portales están a menudo muy bien vistos, pues dependen o están ligados a portales cuya reputación es acendrada para los imanes y en los que los doctos en religión dispensan consejo en tiempo real sobre la interpretación del Corán”.

Jóvenes, hermosas y musulmanas

Dicho esto, ¿Por qué un joven musulmán europeo tendría que echar mano de un portal de citas basado en la identidad religiosa? “Elige a tu esposa entre las de tu pueblo y los bueyes entre los del vecindario”, reza un cuestionable proverbio árabe. “Casarse con alguien que se parezca a nosotros es un deseo compartido por muchos”, prosigue Nordio.

Vale, pero entonces, ¿por qué no existe lo mismo para los cristianos? “El islam, en Europa, sigue siendo la práctica de una minoría que presenta, pues, tendencia a darse cita en estos espacios. Pero cuidado, el Islam europeo es un fenómeno extremadamente complejo. Hay que tener en cuenta la nacionalidad de origen de los fieles y la corriente religiosa de la que se reclaman adeptos.”

Hay webs, como Muslimwedding.org, que proponen servicios más desarrollados que la simple búsqueda de pareja: su motor de búsqueda otorga al usuario la posibilidad de seleccionar las “ofertas” entre las diferentes tendencias del islam (suníes, chiíes, sufíes...), o según el país de origen. Al seleccionar un nuevo perfil interesante, la web empieza a lanzar correos electrónicos o mensajes SMS de alerta al usuario.

Tradición patriarcal

El perfil medio del usuario de estas webs matrimoniales para musulmanes es muy variado. “Desde la mujer madura y divorciada que vive en Londres, a la adolescente que comienza a pensar en su futuro”, nos sugiere Nordio. Aunque, como pasa a menudo, las apariencias engañan. “Según mis pesquisas, son casi siempre los hombres quienes gestionan las relaciones amorosas de las más jóvenes en estos portales de citas, en consonancia con la tradición patriarcal.”

Por último, si la agencia matrimonial no da sus frutos, algunos recurren a otros medios (siempre en línea, claro está) para encontrar a la musulmana de sus sueños. El blog Muslimquest, lo creó un autor anónimo con la sola finalidad de encontrar esposa. “El matrimonio musulmán en Occidente es un problema sin resolver. Trato de encontrar la solución”, tal es su divisa. Y es que “para un musulmán, vivir sin esposa es muy frustrante”. ¡Qué decir de los otros creyentes…!