Cuando las lesbianas van en longboard

Artículo publicado el 1 de Diciembre de 2014
Artículo publicado el 1 de Diciembre de 2014

Tras las campañas publicitarias de la primavera 2013 de marcas como Vuitton, Chanel y otras, el longboard se ha convertido en un fenómeno de moda en el universo femenino. Una práctica en la que encontramos cada vez a más mujeres, lesbianas en gran parte. 

Encuentro con las mujeres que ven en el longboard un estilo de vida más que un accesorio de moda.

El longboard, ¿una actividad masculina? Muchas mujeres, por tanto, han adoptado estas tablas, más largas aunque más flexibles que el monopatín. Tarah, de 29 años, siempre se ha sentido atraída por los deportes de deslizamiento. Hace ocho años descubrió el longboard en California, donde esta práctica es más que común. "No practiqué mucho en Francia, por timidez hacia los demás. Más tarde llegué a California y aquí todo el mundo lo practica, muchas chicas, y la gente te anima", precisa. La West-Coast  ha seducido a más de una. Marie también se encaprichó del longboard tras una temporada en el "Estado Dorado". "En 2005, durante mi primer viaje a California, paseaba por Venice (un barrio de moda de la ciudad), cuando vi a toda esa gente paseándose en sus longboards al lado de la playa. La originalidad y la belleza de algunas tablas me gustaron de inmediato", nos cuenta. "En la primera tienda Arbor a la que fui encontré unas tablas magníficas y me compré una. Pasé el resto de mis vacaciones subida en ella", reconoce. Actualmente, con su marca State of Grace, fabrica a mano tablas con material reciclado. Además, uno de sus productos recibió el gran premio del evento organizado por  el colectivo Barbi(e)turix, el pasado 12 de julio. 

Año tras año, son cada vez más las mujeres que se familiarizan con este nuevo deporte. Hasta ha nacido el  Longboard Girls Crew, un colectivo 100% femenino con sede en Madrid. Jacky Madenfrost, la fundadora, recuerda: "Hace aproximadamente 4 años, durante la Noche en blanco/negro en Madrid, un gran acontecimiento longboard, me pidieron ayuda y creé una página de Facebook con información del evento. La idea era atraer a las españolas. Más tarde el movimiento se extendió por todo el mundo". Para ella no se trata solo de un grupo de chicas, "se ha convertido claramente en un movimiento social", dice. Un movimiento en el que la diversidad es uno de sus puntos clave: "Podemos ser lesbianas o heteros pero somos mujeres diferentes y esto es lo que crea la belleza del movimiento".

"Cuando patino, se me acercan"

Pero, ¿por qué las lesbianas eligen el longboard como modo de vida? Para Charlotte, de 20 años, la explicación es muy simple: "Es una forma genial de conocer gente. Una tía con una tabla…es todo un éxito entre las otras chicas. Como formo parte de esas lesbianas a las que no se les acercan por tener un “aire ultra hetero", cuando patino se me acercan y me preguntan. Por lo tanto, además de una pasión, es una forma de decir "hey, chicas, estoy disponible". Sandra lo corrobora: "Mi mejor amiga practica roller derby. A mi no me gusta que me golpeen, así que hago longboard (risas). Pero para mí es claramente una forma de hacerme visible en la comunidad. A veces paso desapercibida en los bares pero, con mi longboard, la gente se gira para mirarme". Tarah confiesa que seguramente es su lado masculino el que ha originado su pasión por el longboard. "Siempre he sido un poco marimacho, tengo dos hermanos y principalmente me junto con tíos. Entonces, ¿empecé para ser como ellos? En cualquier caso, siempre me ha atraído. Puede que haya un lado masculino, una actitud, un mundo del cual queremos formar parte", asegura.

Tifenn, de 28 años, opina de la misma manera: "desde que lo practico pienso que me he masculinizado sin quererlo; tengo las rodillas hechas polvo y los calcetines agujereados. Pero creo que esta parte es la que me gusta". Para Aurélie, dar rienda suelta a su lado masculino significa revivir la adolescencia que se le ha prohibido. "Quería usar un monopatín todo el tiempo y me decían “no, eso es para los chicos”. Creo que la mayoría de las lesbianas sentimos el deseo de afirmar una parte de nosotras mismas y que, obligadas, dejamos de lado", confiesa.

Emma tiene 26 años y procede de Londres aunque recientemente se ha mudado a París. Su exnovia solía patinar con sus amigos y poco a poco ella misma se aficionó. A ello y a todo lo que conlleva: "Empecé porque me gustaba el sentimiento de comunidad. Creo que el longboard ofrece la posibilidad de pertenecer a varias comunidades al mismo tiempo mientras sientes que formas parte de una sola".

Libertad y cardenales

Cori Schumacher, antigua campeona de surf (la primera en declarar su homosexualidad), cree que si las lesbianas se sienten tan atraídas por el longboard y por los deportes de deslizamiento en general, es porque otorgan una sensación de libertad. "Nos sentimos libres y exentas de toda la presión a la que estamos sometidas cada día, como mujeres y como homosexuales. La sensación del viento, la de flotar. Todo esto asociado a la velocidad…en ese momento respiramos", reflexiona. Sin embargo, debemos poder ser capaces de percibir estas sensaciones. Jessica tiene 22 años y ha querido que pruebe su tabla. Primero constatamos que mantener el equilibrio se puede aprender. Después, no siempre podremos mantenernos y avanzar fácilmente sin que el longboard siga hacia delante mientras lo contemplamos con el trasero pegado al suelo. Pero bueno, la sensación de libertad bien merece algunos cardenales, ¿no?