Cuando los padres llamen a sus hijas Europa

Artículo publicado el 4 de Febrero de 2010
Artículo publicado el 4 de Febrero de 2010
Con nombres como Scarlett, Nike o Solidarnosc, los niños europeos ya no tienen escapatoria. A continuación, te contamos lo que nos desvelan los nombres más queridos y fuera de lo común acerca de la descendencia europea

Las guarderías europeas son las protagonistas de curiosas escenas teatrales. El Predilecto (hebreo: David), Ángela (latín: Angelina) y la Maravillosa (suajili-americano: Shania) juegan inocentemente con la arena cuando, de repente ,el Grande (latín: Maximiliano) se pone delante de ellos, agarra a Nariz Aguileña (gaélico escocés: Cameron) de un brazo y dice: “Devolvedme mi juguete, Siervos (árabe: Abdalá)”. El Valiente (griego: Andrés) se pone rojo de rabia (inglés: Scarlett) y señala el bosque (latín: Silvia). “Tu juguete está escondido ahí”, añade Bendita (griego: Hannah, árabe: Shakira) con sinceridad (griego: Catalina).

¿Qué ocurre? Parece ser que los padres se están tomando cada vez más en serio el proverbio latín “nomen est omen” ('el nombre es destino'). Hoy en día, ya no se tiene la costumbre de llamar a los hijos con el mismo nombre del padre, sino que se busca nombres particulares, que describen rasgos positivos del carácter y que se pueden pronunciar diferentemente en muchos países. Así, por ejemplo, Julia (miembro de la antigua estirpe romana de los Julios) es el favorito de igual manera en Inglaterra, Polonia y Finlandia. Lucas (del griego Lucania) podría ser oriundo de Noruega, Francia o Lituania, de lo común que se ha vuelto.

Los padres más astutos también reconocen que poner el nombre de una marca a su propia prole aumenta considerablemente sus oportunidades en el mercado laboral. Felicitamos a los recién nacidos alemanes, pues desde hace poco tiempo ya pueden estudiar el porqué no deben llamarse Nutella o Coca Cola en un nuevo Máster en Onomástica en la Universidad de Leipzig. En Francia, Mégane se ha convertido en un nombre tabú después de que el fabricante de automóviles francés Renault lanzara al mercado un modelo homónimo en los años noventa. En cambio, Nike es un nombre propio femenino de lo más común en Noruega, pero que proviene del griego y que significa ‘Victoria’.

Sin embargo, el asunto también se ha vuelto político. Por ejemplo, durante los años ochenta, una familia polaca llamó a su propio vástago Solidariusz (Solidarnosc), pero el muchacho se cambió de nombre en cuanto cumplió la mayoría de edad. Actualmente, los padres europeos también podrían llamar a sus hijas Europa. No se sabe lo grande que se podría volver Europa (griego: ‘amplio, vasto’) en un futuro, pero en caso de que la niña rechace su nombre en contra de cualquier expectativa, tendrá la posibilidad de cambiarlo. En algunos países resultará más fácil que en otros y, sino, siempre podrá optar por la vía legal, tal como lo hizo una pequeña neozelandesa de nueve años, cuyos padres demostraron tener poco talento parental al decidir llamarla Talula Does the Hula from Hawaii. A estas alturas, ¿no está mejor Europa?