Cuando los papeleos médicos dan dolor de cabeza

Artículo publicado el 10 de Enero de 2008
Revista publicada
Artículo publicado el 10 de Enero de 2008
¿Excepción francesa o método para evitar un colapso de hipocondríacos en los hospitales? Más vale conocer la Seguridad Social de Francia para no acabar con jaqueca o un ataque al corazón… de la cuenta bancaria.

El sistema de la Seguridad Social francés presenta particularidades a los ojos de los habitantes de otros países de la UE. A parte del dolor del motivo de la entrada en un “hotel de cuidados”, deberemos prestar atención por la salud de nuestro bolsillo, que puede verse afectado por pasos burocráticos y pagos múltiples, si bien parte de éstos son devueltos por el Gobierno Francés.

El famoso E111

Por enfermedad o por accidente, cualquier estudiante o trabajador extranjero puede tener que descansar sus huesos en la cama de algún hospital de la geografía gala. ¿Qué hacer? El primer alivio para que no suba la tensión es tener a mano la Tarjeta de Seguridad Social Europea (el antiguo E111).

Se trata de un trámite que debe hacerse con antelación en el Estado de origen. Suele ocupar unos minutos en la oficina sanitaria local. En el caso de los trabajadores foráneos, éstos ya poseen un número de Seguridad Social francesa a través de la Carte Vitale que concede el ministerio de Sanidad francés. Ambas tarjetas permiten ser tratados, en el apartado de los costes sanitarios, como un francés más.

Cosas de hospitales

Entremos en situación. Imaginemos que, por un momento, estamos en un centro hospitalario. Para darle nombre y apellidos, trasladémonos al Hospital Saint Joseph-Saint Luc, en el centro de Lyon, unas instalaciones modernas y públicas situadas con bellas vistas al Ródano. Televisión e incluso préstamo de libros (mens sana in corpore sano), 350 camas y más de 1.300 empleados. Por otro lado el menda lerenda, tras una visita de amigos españoles Erasmus, un etílico botellón y una estatua que se “chocó” conmigo tras intentar subirme a ella con un poco de lluvia y un mucho de alcohol en las venas.

Para acceder a su servicio de urgencias tuve que rellenar una documentación, trámite obligatorio en las primeras 48 horas de estancia. Una vez que, por fortuna, pasé el tratamiento médico y conseguí entenderme con el personal en proporción a mi nivel de francés (mermado por las condiciones de entrada), fue hora de decir adiós al hospital, con el documento de salida bajo el brazo (el llamado bulletin d’hospitalisation). Sin embargo, también es el momento de saludar la entrada al mundo del papeleo burocrático: y 80 euros a toca teja.

El paciente y la paciencia

A un español, un alemán o un británico, acostumbrados a que la burocracia post-intervención médica acabe una vez saliendo de las puertas del edificio hospitalario, el tener que luchar con la burocracia y pagar no les resulta divertido.

En la mayoría de los países europeos, como España, Alemania, países escandinavos e incluso el Reino Unido, la Seguridad Social cubre la inmensa mayoría de los aspectos relacionados con la sanidad, tanto en el periodo de hospitalización como en el periodo post-ingreso, sin que ni uno ni otro determine que se haga pupa en la cuenta bancaria del usuario.

Alivia saber que el Estado francés devuelve una gran parte de lo pagado por un ingreso hospitalario. La devolución de los ingresos se cifra en un 80% del total. Luego, en el caso de que necesitáramos de cuidados posteriores a nuestra salida del hospital, tendremos que escoger, libremente, una consulta médica, teniendo un abanico de más de 110.000 gabinetes médicos de estas características en toda Francia. Entonces, los cuidados siguen al mismo ritmo que los nuevos papeleos, pagos previos y re-embolsos económicos… ¡y lo mismo con la mayoría de medicamentos en la farmacia! A menudo, los franceses consideran su sistema sanitario -y no sólo el sanitario- como el más avanzado del mundo. Todos eligen libremente a qué médico acudir. Pero es incómodo y ¡sorpresa! Burocrático.

Las cifras de la Sanidad francesa

1,7 millones de trabajadores en el sector sanitario (8% de la población activa)

498.800 camas hospitalarias (8,5 por cada 1.000 habitantes)

64,8% de camas en centros públicos

9,5% del PIB francés consagrado a la Sanidad

Esperanza de vida: Hombres 74,6 años, Mujeres 82,2 años.

157.000 médicos

10.200 matronas

248.000 enfermeros

211.000 ATS

Foto in homepage justicier 69/Flickr