Cuando Schengen impone sus reglas

Artículo publicado el 25 de Abril de 2005
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Artículo publicado el 25 de Abril de 2005

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Desde el 1 de mayo de 2004, diez Estados de Europa central y oriental se han sumado a la Unión europea, marcando el reencuentro de dos partes de un mismo continente y desatando también numerosos temores.

Eslovaquia, que ha accedido el año pasado a la UE, garantiza la regularización a un número muy reducido de inmigrantes. El año pasado, de las más de 11 mil solicitudes recibidas, tan sólo 15 fueron tenidas en cuenta. Ingrid Baumanová trabaja para el Comité Eslovaco Helsinki, una organización no gubernamental sin ánimo de lucro que hace campaña por el trato equitativo de los inmigrantes en Eslovaquia.

¿Cuál es la diferencia de actitud con relación a la política de asilo entre los nuevos y los tradicionales Estados miembro?

Los antiguos Estados miembro tienen miedo a la política común de asilo. Sus gobiernos están cansados de la cantidad de inmigrantes y han empezado a defenderse contra los nuevos flujos. Esto resulta particularmente cierto durante el período previo a las elecciones. Pero la política migratoria en los nuevos Estados miembro, muchos de los cuales son Estados postcomunistas, tiene tan sólo 10 años de antigüedad. Con anterioridad, eran sus habitantes quienes solicitaban asilo, puesto que intentaban escapar del sistema comunista. Ahora, las tornas han cambiado. Aún así, las relaciones entre los nuevos Estados miembro y Rusia sigue siendo tema de preocupación. Intentamos mantener unas buenas relaciones, tal como puede observarse en el caso de los refugiados chechenos (que buscan asilo en Eslovaquia), una cuestión delicada para Rusia. Los demandantes de asilo podrán a menudo quedarse en la vecina Austria, incluso en el caso de haber sido rechazados en nuestro país.

¿Cuáles son las prioridades de la política de inmigración en Eslovaquia?

En estos momentos, estamos preparando la aplicación del Acuerdo de Schengen, cuya esencia reside en la protección de la frontera externa de la UE. Se discuten dos posibles estrategias: una de ellas se basa en el refuerzo de la actual frontera externa de la UE con el fin de defender a Eslovaquia del flujo de inmigrantes venidos desde Ucrania. La otra es aumentar los esfuerzos para la adhesión de la Ucrania de Yushchenko a la UE, y así conseguir que la frontera no se desplace más hacia el este.

¿En qué medida la UE ayuda a los Estados miembro que conforman su frontera externa?

La UE intenta trasladar la cuestión de la inmigración a las fronteras, lo cual, se entiende, crea cierto grado de desaprobación por parte de estos países. La UE no debe descuidar su papel en la llamada corresponsabilidad. De acuerdo con ella, la UE, como un todo, debería ayudar a los países que comparten frontera con terceros Estados. En dos años, nuestras fronteras deberán estar al nivel que la UE espera de nosotros, teniendo en cuenta que se destinan partidas presupuestarias especiales a este fin.

¿Ha afectado la entrada de Eslovaquia en la UE a su política de inmigración?

Nuestra oficina de inmigración se prepara para un rápido crecimiento del número de inmigrantes que lleguen a Eslovaquia debido al crecimiento de nuestros niveles económicos. Hasta ahora, Eslovaquia se concebía como un país de tránsito -no de destino- para los inmigrantes. Esto se debía a las deficiencias en la política de integración eslovaca, como pudiera ser el acceso limitado de los inmigrantes al mercado laboral o al sistema de protección social.

Muchos creen que la propuesta de Constitución Europea limitará nuestros poderes discrecionales. ¿Lo cree cierto?

Creo que se trata de aprensión. La Constitución habla de armonización de actitudes hacia los inmigrantes para no juzgar de modo distinto a una misma comunidad en países distintos. La UE garantiza que todo miembro de un Estado es responsable en la misma medida del mantenimiento de las fronteras externas, así que en nuestro caso esto significa que tendremos que fortalecer nuestros poderes discrecionales porque llevamos sobre nuestros hombros una de las cargas más pesadas. Por desgracia, los propios Estados miembro no están unidos en cuanto a las competencias repartidas entre la UE y las exclusivas de los países. Esperemos que la UE pueda llegar a un punto racional que dé como resultado un proceso de asilo aceptado por todos y que proteja a los individuos que más lo necesitan.