Cuatro años más de Bush para Europa

Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2004
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Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2004

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La mayoría de europeos apoyaban a Kerry, pero la victoria se le escapó de los dedos. Frente a nosotros: el segundo mandato de Bush. ¿Qué implicaciones tendrá para Europa?

La victoria de Bush significa que Europa empleará otros cuatro años más forcejeando con su socio norteamericano con la prolongación de las “heladas relaciones” que ello conlleva en el terreno de la política exterior, como en los casos concretos de la Corte Penal Internacional y el Protocolo de Kioto. El mandato extra de Bush en la Casa Blanca significa también que Europa encontrará aún más dificultades en definir sus propios intereses así como para lograr consenso en temas como la agenda presupuestaria 2007-2013 y la ratificación del Tratado Constitucional. Es posible además que con Bush otra vez en la presidencia sea más fácil para determinados líderes europeos, como Blair, Berlusconi o el polaco Kwaniewski proseguir con sus políticas pro americanas a expensas de la integración europea, y en especial en lo que se refiere a la articulación de un ejército comunitario.

En lo político, Europa seguirá dividida con Bush en la presidencia estadounidense. Alemania y Francia seguirán recelando de los países pro americanos, dejando a Europa sin líderes, pues no existe otro país capaz de convertirse en una “fuerza directora” de la integración europea. Como resultado, Europa experimentará más problemas para identificar su nuevo rol en el mundo. El segundo mandato del cuadragésimotercer Presidente de los Estados Unidos corre, por otro lado, el riesgo de acentuar el antiamericanismo en el viejo continente. Pero, como paradoja, esto podría catalizar la construcción de una identidad europea propia al proporcionar un enemigo “común”.

Europa se queda helada

Sea como sea, si el Presidente Bush prosigue con la misma política hacia Europa, la de divide y vencerás, veremos pronto consecuencias en los resultados de varias elecciones nacionales como las del Reino Unido, Francia o Polonia. Entre otras cosas porque se van a aprovechar los discursos antiamericanistas en muchos países europeos. Aquí también, Europa reaccionará a la política exterior norteamericana en vez de crear la suya propia. Es más, durante el segundo mandato de Bush es probable que Europa se deba enfrentar a más posturas unilateralistas estadounidenses que en el primero. Todo indica que el iluminismo “misionero” de Bush provocará una guerra más. ¿Dónde? Dónde piense que existen más armas de destrucción masiva... ¿En Arabia Saudita, quizás? ¿En Corea del Norte? ¿Bielorrusia? ¿Costa Rica? ¿En la Costa Brava?

El unilateralismo de Bush constituye un inmenso reto para los europeos desde que estos últimos difieren de estrategia para luchar contra el terrorismo internacional. Esto se manifiesta especialmente al observar que un acto unilateral de los EE UU puede provocar una acción terrorista en Europa, ya que los terroristas no hacen grandes diferencias entre unos y otros.

¿Podrá Europa, pues, hacer algo al respecto durante el segundo mandato de Bush? Aparte de obvias recomendaciones –como la de trabajar por el consenso en materia de política internacional- hay una más, del estilo de Bush: rezar por que Hillary Clinton sea la primera Presidenta de los EE UU en 2008.