Cuentitis aguda y otras excusas para no ir al trabajo

Artículo publicado el 16 de Septiembre de 2009
Artículo publicado el 16 de Septiembre de 2009

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Ya sea porque son deshonestos, perezosos o hipocondríacos, los europeos suelen cogerse bajas por enfermedad aunque estén en plena forma. Hemos heredado de la literatura francesa y de los antiguos griegos un sinfín de términos para hablar de esta práctica

En mayo, la Organización Mundial de la Salud elevó el nivel de alerta por la gripe porcina a la fase 6. Al día siguiente, la cantidad de ausencias por gripe en el Reino Unido aumentó de un 30%. Como una epidemia asola el mundo, algunos se permiten deducir que ese incómodo cosquilleo que notan en la garganta no es nada más ni nada menos, que un síntoma de la famosa gripe porcina.

Los italianos, cuando se toman el día libre, hacen sierra (fanno sega). Cuando los ingleses se quedan en casa tienen un duvet day (día del edredón) y los alemanes, ellos, blau machen (hacen el azul). El origen de esta expresión se remonta al mono azul que los obreros alemanes llevaban los lunes, su día de fiesta.

La hipocondría nació en Europa. Hipócrates acuñó el término. Los médicos de la Grecia Antigua creían que era el bazo (situado bajo un hueso que llamaban hipocondría) el origen de muchas enfermedades. Muchos males se le reprochan a este pobre órgano. En inglés, por ejemplo, spleen no sólo significa bazo, sino también rencor. En polaco, el sledziennik (bazo-jica) es una persona deprimida que siempre está enferma. En francés, uno siente spleen baudelairien (una melancolía baudelairiana) cuando está tan melancólico como lo describió el poeta (escribió cuatro poemas acerca de la angustia existencial todos titulados spleen), o tambien puede decir que tiene spleen (avoir spleen). Cuando los polacos identifican a un chory z urojenia (enfermo imaginario) piensan en el protagonista de la comedia de Molière Le Malade Imaginaire(El Enfermo Imaginario, 1673). Esta comedia cuenta la historia de un anciano avaro convencido de que padece mil y una enfermedades. Para curarlas, su médico de cabecera le receta, encantado, unos medicamentos carísimos.

En francés esta expresión se sigue utilizando, y mucho e incluso algunos comentaristas italianos lamentan el daño que están haciendo los malati imaginari a la economía del país. En inglés, cuando se engaña al jefe para poder cogerse un día libre, se tira una enfermedad (pull a sickie). En España, el que se inventa cuentos para no ir a trabajar tiene cuentitis (o su versión más grave, la cuentitis aguda) y en Polonia, odstawiac szopke (arma el belén) o odstawiac cyrk (monta un circo).

Puede que a Baudelaire y a Molière se les recuerde con cariño por su talento creativo, pero las ocurrencias modernas no gustan a todos.