Cultivar en el asfalto: Huertos urbanos en Sevilla

Artículo publicado el 13 de Junio de 2011
Artículo publicado el 13 de Junio de 2011
Tomates, lechugas y pimientos frescos en pleno asfalto. Los huertos urbanos se presentan en Sevilla como una propuesta de alimentación sana y una eficaz terapia ocupacional. ¿Condiciones? Cultivar sin ánimo de lucro y de forma 100% ecológica. Nos introducimos en uno de los 5 parques de la capital de Andalucía donde el olor a verdura y el sonido de los tubos de escape comparten espacio.

José Peinado es uno de los muchos vecinos de Sevilla que pasan su tiempo entre cultivos en el Parque de Miraflores. Se trata del segundo parque en extensión hortícola de Europa y uno de los cinco con los que cuenta la ciudad. Para este vecino, ir cada día a cultivar sus hortalizas es toda una terapia: “desde que vengo aquí a cultivar mi huerto he dejado el bastón”, explica. Y debe de ser cierto, porque lleva cuidando su pequeña plantación desde hace ya doce años con un horario exigente: en verano, de siete a una de la tarde y en invierno, de diez a doce de la mañana.

Para muchos vecinos, ir cada día a cultivar sus hortalizas es toda una terapia

Además de ser una buena manera de promocionar un entorno más sostenible, estos huertos urbanos cumplen una función social. “La inactividad, una vez que se deja de trabajar, es muy peligrosa y el preocuparme de cómo van mis verduras mantiene mi cerebro activo”, dice Paco Gameso, jubilado sevillano de 68 años. Él, como tantos otros, ha decidió emplear su tiempo libre manchándose las manos de tierra. Ese es precisamente uno de los pilares de esta inciativa: un método efectivo que conjuga sensibilización ecológica y nuevas formas de entretenimiento para ciudadanos no activos. Todo ello bajo el telón de fondo de valores como el civismo, la cooperación ciudadana o la participación.

Ganándole terreno a la ciudad

Las industrializaciones masivas no dejaban espacio para las zonas verdes y los huertos urbanos fueron una respuesta ante el acoso del ladrillo. El de Miraflores nació en 1989, tal y como explica Manuel Lara, presidente de la Asociación Comité Pro-parque Educativo Miraflores: “Los núcleos urbanos se extendieron sin planificación alguna destrozando zonas agrícolas y, gracias a la perseverancia ciudadana, se respetaron estas 165 parcelas de 150 metros cuadrados”.

Gracias a ese espíritu de conservación, hoy quedan muchos espacios de estas características repartidos por toda Andalucía. Estos huertos de ocio, generalmente de propiedad municipal, se ceden o se alquilan por una cantidad simbólica durante un tiempo determinado. En el caso de Miraflores, se trata de una tasa de “7 euros anuales y absolutamente voluntaria para aquellos que hacen uso de las instalaciones”, explica uno de los técnicos municipales encargados de la gestión. “Es una forma voluntaria de recordar que son arrendatarios del lugar y no propietarios”. Como condiciones, se exige a los usuarios del terreno que trabajen su tierra con productos totalmente ecológicos y que no vendan la cosecha, destinada íntegramente al autoconsumo.

El huerto urbano de Miraflores nació en 1989La propiedad se va renovando: cada año, salen a sorteo diez parcelas para particulares y, por estricto orden cronológico, se va otorgando el terreno que otros van dejando, por abandono o por mal uso de las instalaciones. Pero además de los usuarios particulares, Miraflores reserva sitio para otras organizaciones: un total de ocho parcelas fijas que ocupan asociaciones con fines sociales, deportivos, etc. Se trata de un modo más de complementar esa función social que impregna este espacio, que también organiza actividades con jóvenes estudiantes para concienciarlos sobre el medio ambiente. Y lo hacen con bastante éxito: las escuelas de primaria y primer ciclo de secundaria que quieren solicitar una visita, tienen que hacerlo con casi un año de antelación.

El parque tampoco se libra de los problemas. Al ser un parque público, el acceso no está restringido a nadie y ya han sufrido episodios de vandalismo y robos. Hay quien, como José Peinado, reclaman una mayor atención del ayuntamiento, que debería reforzar la seguridad en el recinto, según denuncia. Para el ayuntamiento, sin embargo, estos problemas son algo esporádico ya que, de 165 parcelas, solo tres han sufrido este tipo de actos. Además de estos problemas cotidianos, muchos huertos tienen que lidiar con problemas de financiación que amenazan con ahogar los cultivos.

Una tendencia en auge

El de Miraflores solo es un ejemplo más. Los huertos urbanos se asientan en la ciudad y los políticos van tomando conciencia de su importancia. En Madrid se acaba de inaugurar un nuevo espacio de más de seis mil metros cuadrados y otra gran ciudad como Barcelona vive una fiebre por la agricultura más cosmopolita. El tiempo lo va dejando cada vez más claro: cultivar sobre el asfalto ha dejado de ser una utopía.

Este artículo es parte de la serie de reportajes Green Europe on the ground, que ya ha pasado por ciudades como Roma, Berlín o Bruselas buscando su lado más sostenible. No perdáis de vista las próximas ediciones de la serie.

Foto portada: CocteauBoy/Flickr ; fotos texto: ©Silvia López