Cultivo Tuareg o cómo llevar la educación medioambiental al desierto

Artículo publicado el 16 de Diciembre de 2010
Artículo publicado el 16 de Diciembre de 2010
Enseñar a los Tuaregs, “los hombres azules del desierto”, cómo ser campesinos productivos y respetuosos con el medio ambiente es el reto de la asociación italiana Les Cultures onlus, que ha financiado un proyecto bienal en Níger. Un ejemplo a seguir: la sociedad civil se moviliza y con escasos recursos pone en práctica aquello que los grandes líderes aún no tienen la valentía de promover.

Éranse una vez los Tuareg; o, mejor dicho, érase una vez la naturaleza nómada de los Tuareg. Con el tiempo, estas poblaciones saharianas se han sedentarizado y han empezado a repartirse el desierto dividiéndolo en estados bien definidos. La consecuencia más evidente es que los Tuareg se han dado cuenta de que no solo deben preocuparse del comercio y el intercambio, su principal fuente de ingresos, sino de nuevas actividades como la agricultura y la ganadería.

Agua, pesticidas, terrenos... Dos años de iniciativas concretas

Para ayudarles a explotar lo mejor posible los escasos recursos de que disponen y hacerlo con conciencia ecológica, la asociación Les Cultures onlus de Lecco (Lombardía), gracias a la ayuda de la asociación local AFAA (Asamblea de Formadores y Animadores de Agadez), ha iniciado en la región del Niger, al límite del desierto del Sahel, un proyecto bienal de "tutela de la biodiversidad y defensa del territorio". Iniciado en mayo de 2009, la iniciativa tiene dos líneas principales: por una parte la construcción de pequeñas obras arquitectónicas necesarias para conservar el agua en el terreno, favorecer el crecimiento de un manto vegetal y enriquecer las fuentes acuíferas; por otra parte, un ciclo de cursos para formar a los campesinos locales.

De nómada a agricultor, he aquí la revolución silenciosa de los Tuareg

Las obras arquitectónicas consisten en la construcción de cunetas y murallas, pequeñas estructuras de piedra realizadas con recursos y mano de obra local para canalizar el agua y defender el terreno de fenómenos erosivos durante la sequía y de “arroyadas” (pérdida de agua a causa de la imposibilidad de los terrenos para absorberla, NDR) en los periodos de lluvia.

Los cursos enseñan a los agricultores cómo utilizar pesticidas, cuáles son los riesgos ligados al monocultivo, el uso de sistemas de irrigación gota a gota, formación de cooperativas, métodos de conservación de productos delicados... A los ganaderos ya se les ha mostrado cómo crear pequeños centros veterinarios para garantizar la salud de los animales que, en esta zona, representan una riqueza muy importante.

El proyecto no solo quiere formar a los Tuareg en la agricultura ecológica sino también desarrollar proyectos arquitectónicos que aprovechen los recursos naturales

Pero los intereses de los agricultores y ganaderos difieren en aspectos como la división de la tierra, por eso es esencial una gestión participativa y compartida del espacio. Es aquí donde coge protagonismo la perspectiva de Angelo Turco, profesor de Geografía en la Universidad de Aquila: "Basta precisar que los dispositivos legales provienen del estado y la administración, como también del derecho internacional (convenciones, tradados); por un lado, la legitimidad se fundamenta en las instituciones de la tradición negro-africana (tierra, política, religión) que tienen como máxima preocupación el 'comportamiento justo' respecto a sus valores".

Este análisis nos ayuda a comprender los conflictos de la zona que nacen y perduran en una situación de inseguridad: la legalidad y la legimitdad no se pueden imponer y, muchas veces, pueden tener efectos nefastos sobre la delicada biodiversidad del sistema.

La cooperación medioambiental en África no se puede aplicar sin respetar sus tradiciones

Muchas gracias a la fotógrafa Julia Winckler, que ha exhibido estas y otras fotografías de la serie 'Stories from Agadez' en el festival de viajes, sitios y culturas 'Immaginamondo 2010', Lecco.

Fotos: ©Julia Winckler