Curry, viajes y flower power

Artículo publicado el 16 de Marzo de 2014
Artículo publicado el 16 de Marzo de 2014

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Shiva, curry y collares de flores. Ordenadores, Bombay y Tata Motors. Puede que al oír hablar de India se te pasen muchas ideas contradictorias por la cabeza. Hasta hace 20 años la gente solía pensar en saris de colores, monjes flacos, cocoteros y la hippy de la familia. Después llegaron Bollywood y el actor Shahrukh Khan, además del pollo tandoori y el terrorismo.

Pero si hablamos de India hoy en día probablemente sea sobre chips informáticos de Bangalore y el ataque de este tigre económico a sobre Occidente. A primera vista India es una locura, a segunda vista se ve que está muy mal organizada, a la tercera crees que por fin la entiendes y a la cuarta te das cuenta de que en India nada es lo que parece. Es entonces cuando te enamoras del país, a menos que no soportes el calor opresivo, los tumultos perpetuos y los graciosos retretes en los que hay que ponerse de cuclillas. India es una locura y no solo desde el punto de vista de un turista. Ni siquiera los indios suelen saber qué está pasando. Pero en lugar de ponerse nerviosos se sientan a beber chai y se someten a los inexplicables deseos de sus dioses milenarios.

Aun así, el curry explica muchos misterios indios. Hay tantas cosas por descubrir y experimentar en India que sería una pena si me las callase para guardármelas como tesoros. Estudiantes de Chandausi, sanniasines de Goa, camelleros del desierto próximo a Jaisalmer y directores de cine de Bombay: todos tendrán voz aquí y pintarán su propia versión de las realidades de India, incluyendo la perspectiva sorprendida, desesperada y maravillada de una chica occidental en su camino por el subcontinente indio.

Si te imaginas India como una colorida y vibrante tierra de hippies, te sorprenderás. Por supuesto, el flower power aún sigue vivo en esta zona, pero no tiene nada que ver con lo que era en los años 70. Los hippies siguen viviendo en las playas del Sur de India, pero es una nueva generación a la que le gusta tomar el sol y no le parece que Facebook o los iPods sean malvados. Incluso escuchan música techno de vez en cuando. Pero esta no es la única idea equivocada que existe.

Si pides curry en un restaurante te mirarán perplejos. Lo que en Occidente se conoce como curry no es más que un término genérico para las salsas picantes del Sudeste asiático, por lo que en India es un asunto más complejo. ¿Hyderabadi biryani, channa masala o matar ki sabji? La mayoría de platos indios comparten el generoso uso del comino, el cilantro, la cúrcuma, la nuez moscada y el chile; pero no existe una mezcla de especias llamada curry, y si existe, solo es para turistas.

Si nos salimos de la ruta establecida y nos olvidamos de los bienintencionados consejos de la guía Lonely Planet de vez en cuando, descubriremos cosas increíbles, además del hippie ocasional comiendo curry, por supuesto. Las contradicciones en India son tan comunes como el incienso y el clavel, y yo no soy inmune a ninguna de ellas. Puedes leer mis apasionantes, locas y reveladoras historias sobre India en currypower a partir de diciembre. La primera viene de Bombay, el corazón de la industria cinematográfica de Bollywood, donde comienzo mi carrera como actriz principiante en el cine indio.

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