David Cerny: Chequia está llena de débiles y de onanistas

Artículo publicado el 1 de Enero de 2009
Artículo publicado el 1 de Enero de 2009
Escultor, performador de 40 años, militante político y amante del escándalo, Cerny siempre da la nota. En esta ocasión, se le acusa de haber realizado él mismo 27 obras que debían pertenecer a 27 artístas europeos diferentes, basándose en clichés. Una 'pequeña' estafa expuesta en el Consejo de Europa

En el libro The Fucking Years (“Los años jodidos”), se mofa de la costumbre de los catálogos de arte de medir de antemano el éxito de los artistas. Reconociendo el sexo como uno de los indicadores más importantes del éxito, deduce los años de producción artística en función de la cantidad… ¡de esperma producido! (Para los curiosos: 30 litros para tocar la fama)

Es el artista checo contemporáneo más reconocido dentro y fuera de sus fronteras. Empezó a flirtear con la fama cuando pintó de rosa un tanque –monumento y símbolo de la “liberación” de la República Checa por los Soviéticos tras la II Guerra Mundial-. Entre sus obras encontramos por ejemplo un pastiche de la estatua de San Venceslao, en el que representa al patrón checo sentado en un caballo muerto, con las piernas hacia arriba, así como a niños gigantes subiéndose a la torre de televisión checa. En cuanto a sus insuperables, consta una instalación en la que muestra a Saddam Hussein en un acuario lleno de formol, titulada Tiburón, que fue prohibida en Polonia y en Bélgica en 2006. Sin embargo, se niega a reconocer que es famoso y a discutir sobre su célebre escultura del caballo. Así que nos suelta: “¡Es el caballo el que es famoso, no yo!”. Aunque el ejército soviético ha desaparecido desde hace tiempo del paisaje de Praga, David Cerny encuentra aún razones para ser rebelde.

Usted es conocido por su arte controvertido y su lenguaje cortante. ¿Le ha causado esto problemas con las autoridades?

Hace dos o tres años tuve el conflicto más desagradable de toda mi carrera. El consejo local de la ciudad, Praga I, anunció un concurso para la construcción de una estatua como memorial de la II Guerra Mundial. Fui llamado a participar y a la sorpresa de todos, gané. Poco después fui entrevistado por uno de mis colegas de profesión. Juntos habíamos organizado protestas anticomunistas en tiempos de la dictadura. Muchos post-comunistas se encontraban en el poder de nuevo. Me llamaron y preguntaron qué pensaba sobre el hecho de que, entre la gente que murió en la resistencia contra los alemanes, también había comunistas. Respondí: “Un buen comunista es un comunista muerto”. Y esto fue el final de nuestro trabajo en común, a pesar de que ya estuviésemos en el proceso de firmar el contrato. No tendría nada en contra del episodio si hubiesen cancelado el concurso. El problema es que no lo hicieron y yo cada dos días debo convivir en el estudiio junto a esta “estatua” parecida a un vómito multicolor.

¿No será que le hirieron en su orgullo?

¡No! ¡Esto no es cuestión de egos lastimados, sino de sufrimiento estético!

¿Qué influencia tuvieron los 50 años de comunismo en la ciudad?

Todo el país terminó en ruinas y mentalmente destruido. Es como preguntar sobre las consecuencias de la II Guerra Mundial. Basta con ir más allá del centro y mirar alrededor. Bloques inmundos en todas partes. Son indestructibles y rodean todo el casco urbano. ¡O el hecho de tener una autopista en pleno centro de la ciudad! ¡En ningún otro país se encuentra algo así!

Seguimos teniendo problemas. Después de 15 años se sigue discutiendo si se deben o no hacer públicos los documentos de la policía secreta. Lástima que no hayan sido publicados de una vez por todas ya. Así no se presentarían todas estas especulaciones sobre quién fue y quién no fue agente secreto o informador.

No me extrañaría que hubiera casos de personas torturadas que firmaran acuerdos de colaboración y huyeran luego del país. Hay casos de gente torturada, que firmó y advirtió a sus conocidos sobre esto. ¡Pero también hay casos de respetados disidentes, que firmaban, traicionaban a sus amigos y les enviaban a prisión! ¡Y hay que hacer al fin público esto!

¿No piensa usted que en la actualidad la ciudad se encuentra de nuevo deteriorada, despojada de su aura secreta y convertida en una especie de “Kafkalandia”?

Pues sin duda es mejor tener una ciudad llena de turistas que de soldados soviéticos. Es el precio a pagar por el cambio. El auge del turismo se terminará tarde o temprano, en mi opinión es bueno porque al menos trae algo de dinero, gracias al cual algunas partes de la ciudad pueden ser renovadas. Por supuesto, si hablamos de planeamiento urbano, preferiría ver algo más inteligente. Por desgracia, no se hace ningún esfuerzo en este sentido.

¿Y qué le gustaría a usted cambiar?

Hay varios edificios horribles. No hay ninguna concepción, ningún equilibrio entre la protección y la urbanización. No hay ideas en cuanto a lo que debería ser protegido y lo que debería ser demolido. En la ciudad hay miles de edificios como este, en el que nos encontramos, pero como se trata de una zona protegida, no se puede construir algo nuevo aquí que podría llegar a ser mejor. Hace poco, hubo una debate sobre la construcción de la nueva Biblioteca Nacional, cerca de donde se encontraba la mayor estatua de Stalin en el mundo. Jan Kaplicky, conocido arquitecto (coautor del Centre Pompidou de París) ganó el proyecto e inmediatamente varios comenzaron a quejarse, sosteniendo que es demasiado moderno o demasiado cualquier otra cosa, que no combina con la ciudad… ¡Demasiada habladuría! ¡Es un proyecto muy bueno y sería maravilloso que fuese edificado justo ahí!

¿Cuáles de sus proyectos no fueron realizados y por qué?

Proyecté la escultura de un Titán masturbándose. Debía estar sentado sobre la cúpula del Teatro Nacional y de su pene saldría agua cada cierto tiempo. Por desgracia no fue realizado. El director del teatro resultó ser un cobarde. El proyecto debía realizarse antes del referendo de 2003 sobre la entrada de la República Checa en la Unión Europea, momento en el que nadie sabía cómo votaría la gente en el campo. Quería provocar a los nacionalistas. El presidente, Václav Klaus, se declaró de manera decidida en contra de la Unión; es un completo imbécil. La estatua era mi manera de demostrar que esta nación está llena de débiles y de onanistas.

En vez de esto, fue erigida en el centro del Casco Antiguo una fuente que representa a dos hombres orinando sobre un mapa encharcado de la República Checa. En la mayoría de los países europeos usted se hubiese tenido que enfrentar a un proceso judicial por semejante escultura. (Risas) Sólo porque se trató de una inversión privada, lo aceptaron. Lo gracioso es que hace algunos meses, durante el otoño, hubo un encuentro de cabezas rapadas aquí, y se saludaron, gritaron “heil” y esas cosas, y se desplazaron hacia el lugar de los meones queriendo destruir la instalación. La policía la salvó a base de porrazos. ¿No le parece irónico?

Usted vivió durante dos años en los Estados Unidos. ¿Cuál es, según usted, la principal diferencia entre los Estados Unidos y Europa?

¡La manera en cómo trabajan en los bancos! (Risas) Se toman muy en serio la artificialidad. Yo iba a quedarme allí y de repente me fastidió que todos fueran tan simpáticos con “el escultor de República Checa”. Me aburrí; pude haber hecho más cosas divertidas aquí en Chequia. Así que me volví. ¡Y no sólo por las chicas, eh!

¿Se arrepiente?

¡Por supuesto! ¡Dios! ¡Todo el tiempo! Pero precisamente acabo de terminar un gran proyecto para Estados Unidos y estoy en el proceso de creación de una nueva instalación, así que aún puedo a mi manera existir allá como escultor. No en Nueva York ni en Carolina del Norte. ¡Sino en mitad de la nada! (Risas)

¿Cómo se autodefine usted? ¿Artista, performador o activista político?

Espero poder ser un buen escultor con el tiempo.