David Lescot: "Me da miedo buscar una cultura común para toda Europa"

Artículo publicado el 29 de Octubre de 2009
Artículo publicado el 29 de Octubre de 2009
No tiene miedo a (casi) nada. David Lescot, un autor y director francés, ha dedicado su primer espectáculo al tema de Europa. 'L’Europea' o el delirante himno de un continente que se busca pero sigue sin encontrarse…

Se besan, se dan sopapos, se abrazan, se echan broncas. En un alegre burdel musical, artistas subvencionados tratan de limar las asperezas de las instituciones de Bruselas… El tema de Europa, no demasiado atractivo, ha sido abordado sobre el escenario del Théâtre de la Ville de París durante el mes de septiembre de 2009. Y en los pasillos fríos y los despachos herméticos surgen todos los problemas que lo acompañan: la comunicación y las lenguas, la histeria de las elecciones, la rigidez del sistema y lo absurdo de estar allí juntos para llevar a cabo un proyecto que parece imposible.

Cómico y cacofónico

Es el autor, director y músico francés David Lescot (38 años) quien ha emprendido este proyecto: "Tuve la idea de esta obra de teatro el día siguiente del referéndum sobre la Constitución Europea en 2005. Había dudado mucho en el momento de decidirme por el 'sí' o por el 'no' y me di cuenta de la fractura que existía entre los campos políticos en ese tema. Finalmente, fue entonces cuando entendí que una aventura colectiva –¡épica!– estaba a punto de comenzar…" Tras llevar a cabo una investigación y poner los pies en el corazón de las instituciones, David Lescot decide escribir una comedia, 'L’Europea': "Me dio la impresión de entrar en un universo de realpolitik, recuerda, una máquina que avanza preocupada únicamente por la eficacia y sin ninguna poesía…". Había un lado cómico que destacar de "esas cosas muy mecánicas, muy mecánicas...". Y para alguien que tiene oído musical, poner en escena las 23 lenguas oficiales de la UE es un reto invitador. "Cuantas más lenguas mejor".

El autor anuncia el color desde el principio de la obra a medida que presenta a los intérpretes contratados por la UE: "He aquí el portugués que traduce del letón, el danés que traduce del maltés, el polaco que traduce del inglés…". Compleja, la práctica de las lenguas extranjeras lo es también para los actores de esta obra. Expresan mucho en su lengua materna (esloveno, búlgaro, portugués…) sin subtítulos. Un traductor italiano está en el escenario para hacer todo esto inteligible a un público francés. Como encerrados en un castillo de acero algo kafkiano, encarnan a poetas, músicos, melómanos… Hacen de instigadores de problemas en el seno de esta "tribu" europea más bien "opaca": "Para Europa, dar dinero a los artistas consiste en introducir cifras en una tabla de estadísticas. Y para los artistas, Europa no es más que una hucha…», ataca David Lescot. Un mercado de engaños, en suma. Pero instrumentalizándonos, aprendemos a conocernos, a acercarnos, a darnos besos con lengua y finalmente a encariñarnos los unos con los otros.

Génesis en Nápoles

Si bien David Lescot no se pronuncia con respecto a el futuro de esta epopeya llamada Europa, rechaza la idea de una uniformización de las culturas: "Está claro que la UE es formidable cuando permite a las personas circular de un país a otro, pero buscar una cultura común a todos sus habitantes es algo que me da bastante miedo…". Él prefiere emplear la palabra mestizaje, más seductora para este artista francés que ya ha viajado mucho por toda Europa gracias a espectáculos que reconfiguran constantemente la abrupta realidad del mundo de hoy, tragicómico. Además, 'L’Europea' también nace sobre las tablas del teatro italiano de "Napoli" en coproducción.

Con respecto al año europeo del diálogo, implantado por la Comisión en 2008, David Lescot se parte de risa: "¿Tú has dialogado, en 2008?". Para él, hace falta "asimilar cada vez más culturas europeas". "Estamos en Europa, ¿pero está Europa en nosotros?" Vasta cuestión que es mejor abordar, como lo hace este divertido intelectual, con regocijo. No obstante, tras la risa siempre se esconde un poco de melancolía. En 'L’Europea', es una abuela judía moribunda que da helados a los jóvenes, quien frena el frenesí: en su camilla, con sus cabellos canosos y su camisón, encarna a la vieja Europa en reanimación. Una manera de que el autor plante sus propias raíces polacas en el espectáculo y piense en todos aquellos que, como ella, han "atravesado los sombríos guetos de la historia"… "La verdad de las sensaciones y de los recuerdos no debería ceder terreno a la justicia histórica…", concluye. La utopía se persigue.

'L’Europea' se representará en Burdeos del 11 al 14 de noviembre de 2009, en Nantes del 23 al 25 de marzo de 2010, en Blois el 20 de abril de 2010 y en Limoge el 27 y 29 de abril de 2010.