David se enfrenta a Goliat en los comercios de Budapest

Artículo publicado el 27 de Mayo de 2008
Artículo publicado el 27 de Mayo de 2008
Los centros comerciales se reproducen como setas. Cada vez más comercios en el centro de la ciudad se cierran. La crítica aumenta. Budapest busca el equilibrio entre tradición y modernidad capitalista.

Unos niños se divierten saltando sobre colchonetas de colores. Unospadres juegan con sus hijos, se oye música de fondo y un payaso avisa a través del micrófono de que su espectáculo está a punto de empezar. Es sábado por la mañana en el Arena Plaza, el centro comercial más grande de Budapest, e IKEA organiza una fiesta para los niños.

Tan solo a unos minutos a pie de la estación del este se alza el templo de consumo más nuevo de Budapest, lindando con el centro. En noviembre de 2007 se inauguró este paraíso de las compras sobre la superficie de lo que antes era un hipódromo. Con una superficie total de 66.000 metros cuadro, el Arena Plaza es hasta ahora el centro comercial más grande de los 19 que se han abierto en esta ciudad desde los años 90. El edificio pertenece al grupo inversor británico Active Asset Investment Management (AAIM) y aloja, junto a un hipermercado del grupo Tesco, marcas como Peek&Cloppenburg, Tschibo, Häagen-Dazs y Zara.

Globalizando, que es gerundio

“Es un problema de la globalización. Todo se mimetiza en algún momento”. Como protector de monumentos y miembro de la Sociedad protectora de la ciudad de Budapest, Mihály Ráday es uno de los opositores más conocidos a la invasión de los centros comerciales. “Creo que el mundo no es tan emocionante cuando todo tiene el mismo aspecto”. Ráday, que también trabaja para la cadena de televisión Magyar Televízó, es uno de los que intentan preservar el estilo de la vieja metrópoli del Danubio. Lucha para fomentar los espacios verdes y el patrimonio arquitectónico de la ciudad. “La moderna Budapest debe aprender a mantener sus tradiciones”, comenta. De esta manera, su organización ha logrado colarse entre los empresarios del Arena Plaza conservando una de las tribunas del anterior hipódromo, construida en los albores del siglo XX.

La crítica aumenta proporcional al número de centros comerciales construidos en el centro de la ciudad. En el distrito 2, donde después de ‘Mammut I’ en el año 1998 abrió sus puertas un “Mammut II” tres años después, la administración se queja del aumento del tráfico y los problemas de circulación. Las oenegés locales como la Asociación de Consumidores Responsables analizan las nuevas tendencias de compra de los húngaros y ponen a su disposición en Internet información acerca de cómo se puede comprar de forma ecológica y favorable a la economía. Cada vez más pequeños productores y comercios tienen que luchar con la competencia de las marcas internacionales. Según datos recabados por esta asociación de consumidores, existe una relación entre el auge de los centros comerciales en Hungría y la desaparición de pequeños comerciantes.

Liquidación del centro de la ciudad

“Budapest se parece desde el cambio político a un pastel con pasas”, afirma Erszébet Beliszay, de la organización Clean Air Action Group. “Los inversores son como niños de tres años con las manos sucias, que quieren comerse las pasas. El resto del pastel se seca”. La organización no gubernamental, fundada en 1988, se ha convertido entre tanto en una de las más grandes de toda Hungría, y realiza estudios sobre la calidad del aire, el tráfico, las superficies verdes, legislación urbanística o energía. Los centros comerciales están en la agenda de este grupo desde 1991. “En 2000 había en Hungría ya tantos metros cuadrados de superficies comerciales por habitante como en Alemania. Y desde entonces se han abierto más centros”, aclara Beliszay. El mayor problema, añade, "es el crecimiento descontrolado de nuestra democracia. Existe una democracia formal, pero en realidad no se ha legislado nada teniendo en cuenta el interés público. Una gran empresa como Alcampo recibe el mismo trato por parte del Estado que un pequeño empresario”.

Las dificultades con las que los pequeños comercios tienen que luchar se pueden observar especialmente en el Körut, el anillo de Budapest. La que en otro tiempo era la calle comercial más popular de la ciudad ha cambiado su rostro en los últimos años. Muchos escaparates están tapiados con papel o plástico, los viejos rótulos recuerdan tiempos mejores. Miklós Marton, del centro de estudios Studio Metropolitan, puede demostrar que esta impresión no engaña. Su oficina ha llevado a cabo en 2007 un estudio hasta ahora no publicado acerca de este bulevar en forma de anillo. El resultado: un cuarto de los comercios se encuentran vacíos, aparte de algunos hoteles recién renovados dominan los "Junk-Shops". Marton explica este fenómeno, “Para comprarse un abrigo, antes iba uno al anillo, ahora se va a WestEnd Citycenter o a Arena Plaza."

”La ciudad no es ningún museo”

Pero el joven urbanista se rebela contra la resignación de muchos de sus compatriotas. Su credo: Las calles comerciales en el casco de la ciudad deben cambiar para poder fomentar la competencia. “Necesitamos un poco de autocrítica. Debemos preguntarnos qué es lo que a la gente le gusta de los centros comerciales y cuáles son los problemas de los pequeños comercios”. Marton subraya enseguida los problemas principales: Los horarios de apertura -los pequeños comercios cierran a las seis-, el acceso a los comercios a menudo no adaptados para los carritos de bebe o las sillas de rueda y el tamaño de los locales y escaparates suele ser demasiado pequeño. “Todo esto es todavía del siglo XIX. Pero la ciudad no es un museo. Tiene que reaccionar al desafío mediante centros comerciales”.

Studio Metropolitana apoya iniciativas de propietarios de empresas que quieren resucitar la idea de una calle comercial, con proyectos comunes, ofertas para niños y fiestas callejeras. “También voy con mis niños a los centros comerciales”, declara Marton. “Pero si el centro es más atractivo, obviamente vendré a comprar aquí”. Está convencido: “El desarrollo de la ciudad ha tocado fondo, ahora tenemos que ir hacia arriba. ¡Budapest es una ciudad llena de posibilidades!"

Agradecimientos a Csilla Major