De Berlín a Alepo, historia de una marcha por la paz

Artículo publicado el 22 de Febrero de 2017
Artículo publicado el 22 de Febrero de 2017

Cientos de personas se reunieron el pasado 26 de diciembre en Berlín para comenzar una marcha en favor de la paz llamada "Marcha Civil por Alepo". La marcha prevé recorrer, a través de los Balcanes, los 3.000 kilómetros que separan ambas ciudades.

"Estaba sentada en mi oficina mientras leía mensajes que llegaban de Alepo", explica Anna Alboth con voz tremendamente emocionada en un video. "En un primer momento empecé a llorar". La joven bloguera germano-polaca colgó su video poco antes de Navidad y, a partir de ese momento, el mundo entero se estremeció. Numerosos medios y usuarios de redes sociales coincidían en que 2016 había sido uno de los peores años que se recuerden y celebraban que por fin había llegado a su fin. La inmediatez de los tuits y de las imágenes en directo que llegaron a nuestro salón desde la zona de conflicto suscitó como respuesta más tuits, más memes, más gifs y cualquier otra cosa que dejara constancia de una impotencia desalentadora ante lo que estaba ocurriendo.

Alboth, que se instaló con su familia en Berlín y trabaja allí como periodista y activista reconoce que se sintió perdida durante un tiempo. Esta madre de dos hijos y su marido alemán, Thomas, tuvieron la idea de hacer un llamamiento para organizar una marcha ciudadana desde Berlín hasta Alepo: "Hay mucha gente que piensa como nosotros. Quiero transformar esas lágrimas y esa rabia en acción. No quiero simplemente ayudar a Alepo, quiero ir a Alepo".

En cuanto a viajes que se salen de lo común, Anna y su familia ya han tenido alguna experiencia previa. En su blog The family without borders (La familia sin fronteras), la joven cuenta sus viajes por Europa, por Madagascar o por las Islas Fiji. Thomas, por su parte, aporta unas magníficas grabaciones. Pero esta vez el viaje se recorre de una forma totalmente natural: el viaje a Alepo, en Siria, tiene que hacerse a pie, sin importar las condiciones climatológicas.

Aunque la ciudad de Alepo fue completamente liberada por el ejército sirio a mediados de diciembre y miles de civiles pudieron abandonar la zona, la situación de la población siria no ha mejorado en absoluto. De hecho, todavía quedan regiones presas de los terroristas, ciudades enteras que no tienen alimentos ni medicamentos. Recientemente se ha hecho público un informe de Amnistía Internacional que denuncia que el régimen sirio ahorcó en la prisión militar de Saidnaya a unas 13.000 personas entre 2011 y 2015. Aunque los medios de comunicación ya informaron de esto, el asunto solo suscitó una leve indignación. A pesar de todo, y literalmente hablando, la iniciativa de Anna sigue adelante.

Para poner su plan en acción, Anna y Thomas recurrieron a amigos y conocidos. Este es el caso de Sebastian Olényi, que se mostró a favor desde el primer momento. "Soy el portavoz oficial de la Marcha Civil por Alepo en Alemania, pero también me ocupo de todo lo relacionado con la marcha: reservo alojamientos, billetes de transporte, y también me he encargado de registrar la iniciativa como una asociación", explica Sebastian. A día de hoy, los Forrest Gump de la paz tienen casi 30.000 seguidores en Facebook. Su objetivo, superar cualquier obstáculo que se encuentren en su larga caminata hasta Siria.

Objetivo Siria

El llamamiento ha obtenido respuesta: hace ya casi nueve semanas que la gente comenzó a marchar hacia Alepo. El 26 de diciembre del 2016, la marcha partió del parque berlinés Tempelhofer Feld. En este tiempo ha atravesado AlemaniaRepública Checa y Austria, desde donde pasarán a Eslovenia. De media, siempre hay entre 50 100 personas caminando, y cuando llegan a ciudades grandes el promedio oscila entre las 100 y las 200. Pero, igual que las caras, ese número varía constantemente: "La mayoría de personas se unen al grupo durante unas horas, a veces durante unos días o un fin de semana. Solo algunos llevan desde el comienzo", dice Sebastian.

El recorrido diario es de 25 a 30 Kilómetros. Si todo sale según lo planeado, el grupo llegará a la frontera greco-turca a finales del mes de mayo. ¿Llegarán hasta Alepo? La pregunta todavía no tiene respuesta. Puesto que la población civil ha podido abandonar Alepo, ya no hay ninguna razón a priori para llegar hasta la propia ciudad. Además, los participantes en la marcha no quieren en ningún caso poner su vida en peligro o arriesgarse a ser blanco del régimen sirio. Ya están planeando la siguiente etapa de su viaje por Turquía. Aunque el país otomano no es considerado peligroso en este momento, los organizadores están negociando con las autoridades locales para proteger a los miembros de la marcha. Se espera que lleguen a la frontera turco-siria en agosto. Hasta entonces, tienen tiempo para organizarse. 

Los medios sociales se movilizan

Los participantes en la Marcha cuelgan todos los días fotos, videos y comentarios en la página de Facebook para transmitir sus impresiones. De este modo podemos ver las enormes nevadas, caminos llenos de barro y lodo y, sobre todo, los sacos de dormir que llenan el suelo de polideportivos.

A menudo, la que habla en los videos es la propia Alboth: "Una mujer ha dejado su trabajo para unirse a nosotros. La jornada no ha podido ir mejor. ¡Somos una piña!". Anna gira la cámara y enfoca algunos rostros, enfundados en sus gorros y bufandas, que saludan y sonríen. Entusiasmo general.

Del cielo gris de Berlín al cielo azul del sur

Desde que salieron de la capital alemana, con un cielo completamente gris, el grupo ha tenido que hacer frente a grandes nevadas y fuertes ventoleras: en enero, una ola de frío ha sacudido Europa. Por eso, Sebastian no quiere hablar de las ampollas que tiene en los pies ni de sus manos y orejas congeladas o de sus doloridos hombros. Para él, con lo que hay que quedarse es con que son los refugiados que intentan llegar a Europa los que verdaderamente están sufriendo el frío.

Los participantes han pasado las noches en gimnasios escolares, en viejos cines, en un parque de bomberos y hasta en una mezquita. El equipo encargado de la organización -en estos momentos solo 15 miembros- no acompaña siempre al grupo. Los organizadores trabajan desde Berlín, Varsovia o, incluso, Madagascar: se encargan de llamar a los ayuntamientos de los lugares donde el grupo va a hacer una escala para saber las plazas de alojamiento de que disponen para que puedan pasar la noche. Los caminantes intentan también contactar con asociaciones o familias de refugiados para reunirse por la noche y cambiar impresiones. "En ciudades grandes lo hacemos siempre; si no, cada dos o tres días. Es una formación continua", señala Sebastian.

Poner en marcha lo antes posible esta iniciativa no ha sido cosa fácil. Sebastian recuerda que Anna opinaba que había que preparlo ya. Y, efectivamente, la Marcha Civil recibió miles de 'Me gusta' en muy poco tiempo acompañados de muchos mensajes: "Excelente idea", "¡Buena suerte!", "¡Ánimo!", "Ejemplar" han sido alguna de las numerosas muestras de apoyo. Esto no significa que no hayan recibido críticas de aqellos que opinaban que Anna era una ingenua y que la iniciativa era peligrosa. Periodistas de extrema derecha condenaron el proyecto en su totalidad y algunos medios calificaron a la Marcha Civil de "suicida". También hay que decir que otros periodistas y medios apoyaron la iniciativa.

"Ya llevamos un rato hablando y todavía no hemos dicho el verdadero motivo de esta iniciativa", dice de repente Sebastian. Señala en repetidas ocasiones que la marcha se organizó para apoyar a todos los sirios, a los derechos humanos y para que la población civil pueda tener acceso a la ayuda humanitaria. "Lo importante no es la marcha en sí, lo importante es nuestro mensaje. A veces hemos conseguido hacerlo llegar y otras veces no ha sido tan fácil". Sebastian está impresionado por la cantidad de gente que se ha unido al grupo: "¡Más de 2.000 personas! La repercusión mediática también ha sido enorme". En definitiva, la pregunta que la Marcha Civil ha lanzado a Europa es fundamental: ¿Es necesario o no marchar hasta Alepo?