De Camino a Santiago, sin olvidar las herramientas de trabajo

Artículo publicado el 3 de Agosto de 2016
Artículo publicado el 3 de Agosto de 2016

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¿A la búsqueda de ideas para las vacaciones de verano? Caminar podría ser una buena idea. el Camino de Santiago recibe cada año centenares de miles de peregrinos de todo el mundo, todos en busca de algo diferente.

Los "caminos", itinerarios históricos, culturales o religiosos para afrontar a pie o en bicicleta, conquistan cada vez más el corazón de turistas, excursionistas y peregrinos. El más famoso es indudablemente el "Camino de Santiago", recorrido cada año por miles de peregrinos de todas las edades y países del mundo. El fenómeno explotó en los años ochenta, tanto que en 1987 el Consejo de Euroa declaró estos caminos que llevan a Santiago de Compostela "itinerario cultural europeo". Y esto ha llevado a un desarrollo increible de todas las actividades que surgen a su alrededor, para conseguir que la "pilgrim experience" sea absolutamente positiva desde todos los puntos de vista. 

Según los datos recabados de la página oficial del Camino, en 2015 fueron 265.516 los peregrinos que llegaron a Santiago para recoger su Compostela (el documento parecido a un pergamino que atestigua que se ha realizado el recorrido exigido). Estos peregrinos provienen de todo el mundo, pero se trata sobre todo de españoles (juegan en casa), italianos y estadounidenses. Son muchos los llegados también desde Brasil, fascinados por el best seller de Paulo Coelho "El peregrino de Compostela". Y el fenómeno no tiene pinta de perder popularidad, más bien al contrario, está en pleno crecimiento: de 2011 a 2015 el número de peregrinos aumentó en un 10,3 %.

Peregrino 2.0

El lema de cualquier peregrino es siempre "deja en casa lo superficial". Pero evidentemente los tiempos evolucionan, los smartphones, cargadores solares, auriculares, tablets y demás adelantos tecnológicos no son tenidos en cuenta en esta filosofía respecto a las cosas que hay que dejar atrás. 

Il motto di qulsiasi pellegrino rimane sempre "lascia a casa il superfluo". Evidentemente però i tempi si evolvono, e smartphone, caricabatterie a energia solare, auricolari, tablet e quant'altro non sono considerati da questa filosofia tra le cose da lasciare indietro.

La tecnología ha hecho su entrada en la vida del peregrino por la puerta grande. Y adiós a los buenos propósitos de romper los puentes que nos unen a la cotidianidad, entregarse a la meditación y a la reflexión. Son pocos los que siguen llevando un mapa impreso: hay decenas de app gratuitas que cartografían meticulosamente cada kilómetro del Camino Francés, señalando no solo la presencia de albergues (hostales abiertos solo a peregrinos) y utilities varias, sino también las posibles "amenazas" ocultas en el recorrido (como encrucijadas no muy visibles o la escasa presencia de fuentes de agua potable). Es raro encontrar un albergue o un bar que no ofrezca wifi. WhatsApp y Skype son los canales de comunicación más utilizados por los peregrinos, mientras que Facebook e Instagram son las escaparates más eficaces para documentar cada paso. Eso sin considerar los centenares de forums online dedicados al tema.

La insostenible levedad del camino

Si bien el Camino de Santiago es el más frecuentado del mundo, es quizá el menos ligado a motivaciones religiosas. Y entonces, ¿qué motiva a decenas de miles de personas a dejarlo todo y marcharse a España a (básicamente) caminar? Las motivaciones son de lo más variado: hay quien lo hace para descubrise a sí mismo, quien quiere saber si está siguiendo la ruta correcta, quien desea curar las heridas del alma; pero también los hay que lo hacen por amor a descubrir algo nuevo o para tener una historia que contar.

«Partí para aferrarme a la vida y a las oportunidades que ofrece sobre la marcha», cuenta Cristiano Podutti, peregrino romano que decidió recorrer el Camino de Santiago dividiendo las etapas en varios años. «El camino exige viajar ligero, también mentalmente. En consecuencia, a cada paso dejaba atrás pensamientos y problemáticas que no sabía cómo afrontar: el camino te aligera el paso y el espíritu».

«Decidí hacer el Camino porque tenía la necesidad de cambiar, romper con los esquemas y dedicarme tiempo a mí misma. Esta experiencia me ha dado la alternativa a una vida que estaba acabando conmigo...» dice Margherita Paffarini, peregrina de Perugia que durante el camino ha encontrado una oportunidad de trabajo en España.

Cada uno le dedica el tiempo que quiere y puede. Quien tiene la posibilidad de dedicarle un mes o algo más normalmente parte de St. Jean Pied de Port y realiza un recorrido de 780 kilómtros. Quien, por el contrario, solo puede invertir cinco días en esta experiencia se contenta con salir de Sarria -a 100 km de Santiago- considerado el "mínimo oficial" para poder conseguir la Compostela. No por casualidad este último tramo del camino es el más transitado.

Hay también quien, una vez que lo ha probado, no se conforma con menos. Fernando Carparelli, peregrino de Bari que ha caminado durante once días desde Astorga a Santiago, no tiene dudas: « Los 260 kilómetros de este año son solo como un ensayo. El año que viene recorreré todo el Camino Francés con mi mountain bike».

Los cinco must del peregrino

1) La omnipresente concha: se ha convertido en el símbolo de reconocimiento de los peregrinos. La venden en cualquier esquina y casi todo el mundo la lleva colgada de la mochila.

2) Tapones para los oídos: durante todo el camino, el peregrino no podrá escapar de los ronquidos, a menos que escoja dormir en un cómodo hotel.

3) Pinzas de la ropa e imperdibles: a menudo el guardarropa se limita a dos camisetas y tres prendas de ropa interior para un mes, por lo que es necesario hacer una mini colada casi todos los días. Los imperdibles podrían cumplir la misma función de las pinzas, pero son más endebles.

4) Aguja e hilo: no para coser, sino para pinchar y curar las ampollas. Puede parecer una práctica bárbara y antihigiénica, pero al final uno se acostumbra después de haber constatado en sus propios pies la total inutilidad de tiritas, calcetines y cremas antiampollas que habitualmente cuestan un ojo de la cara. 

5)  "¡Buen camino!": es un mantra que acompaña al peregrino durante todo el recorrido. Es la frase que más se escucha, pronunciada por cada uno con su propio e inconfundible acento.