¿De dónde soy?

Artículo publicado el 26 de Marzo de 2008
Artículo publicado el 26 de Marzo de 2008
Me han preguntado muchas veces de dónde soy, si me siento francés o español. La respuesta casi siempre ha sido la misma: no soy ni una cosa ni la otra, a priori no tengo nada en contra (ni a favor) de los catalanes, los españoles, los franceses ni los chinos. Simplemente porque no los conozco a todos. Esto es lo que podríamos llamar una moral mínima.

De hecho, no soy ni de un país, ni de una región, ni tan solo de una ciudad; me gusta decir que soy de una calle, de una casa, de un cine, de un parque, de todos los lugares que he conocido y que han significado algo para mí. Por ejemplo, en verano soy más bien francés, provenzal más exactamente, (como muchos dicen achisparse o ponerse triste) puesto que es ahí donde he pasado la mayor parte de mis vacaciones escolares. Si como bien afirma Saint-Exupéry "soy de mi infancia como se es de un país", quizás soy en gran parte barcelonés, aunque haya vivido en otras ciudades que han sido importantes para mí.

Soy la suma de muchas cosas de Barcelona. De un instituto enorme y exigente, idílico y asfixiante como pueden serlo las grandes familias, pero sin duda destacable (para bien o para mal). No es por casualidad que los antiguos alumnos lo llamen El Cole como otros hablaban en su época del Partido o de la Patria. Colosal estructura tentacular que absorbió gran parte de nuestras vidas y cuyos ecos, para muchos, aún resuenan en nuestra memoria.

Luego, pronto descubrimos que esta ciudad, digan lo que digan (y aunque esto pueda molestar a los más susceptibles), no es ninguna referencia en materia de federalismo ni de descentralización. Hay un espacio difuso, cambiable, a menudo subjetivo, al que llamamos El Centro y que pronto se convierte en el lugar de todas las reuniones, encuentros, cenas y otras fiestas. A menudo, el referente es confuso y seguramente no hay nadie que pueda afirmar con seguridad cuál es su delimitación exacta. Así, El Centro integra la lista de grandes conceptos, como el Tiempo o el Amor, que no podemos definir pero que estamos seguros de saber qué son.

Es así como un lugar forma a una persona: con sus “vamos a tomar un café” que son cualquier cosa menos una invitación para ir a beber un café, sus primaveras cuando todo el mundo parece estar ya de vacaciones, sus San Juanes en los que más vale quedarse en casa, sus autobuses que nunca pasan … Así pues, soy la suma de la gente que he conocido y de los lugares que me han marcado. Muchos de los rincones de esta ciudad viven en mí y, a menudo, son míos. Nunca podría irme de este sitio, aunque me fuera muy lejos, pero mejor así. Tenemos que añadir, en vez de remplazar.

Un amigo mío se ha ido a dar la vuelta al mundo. Antes de despegar hacia China, fue a despedirse de su pequeño trozo mugriento de playa turística. No importa cómo es o dónde se encuentra este sitio, mi amigo es en parte de ahí. Pero también de muchos otros sitios que le faltan por descubrir…

Traducción de Núria Baró Picart

Este es el segundo retrato eurobarcelonés que la redacción de Barcelona propone a sus lectores. Su autor: Aurélien Le Genissel, un periodista francoespañol.

Créditos de la Foto: “Mor (bcnbits)”