De Irlanda a Grecia: Europa recorta a los jóvenes

Artículo publicado el 13 de Noviembre de 2013
Artículo publicado el 13 de Noviembre de 2013

La reciente decisión del gobierno irlandés de recortar las prestaciones por desempleo a los menores de 25 años es sólo la última de las políticas de discriminación a los jóvenes introducidas en Europa en los últimos años.

Hoy en día no es fácil ser joven en Europa, sobre todo si eres uno de los 5 millones y medio de jóvenes desempleados de la Unión Europea. Ante el azote constante del paro juvenil en los titulares y la creciente demanda de una acción coordinada, los gobiernos contraatacan. No obstante, en lugar de concentrar todos sus esfuerzos en las desigualdades del mercado laboral, la corrupción, la avaricia y el amiguismo que la crisis ha creado y exacerbado, algunos gobiernos arremeten contra los mismos jóvenes.

Ajo y agua

El pasado 16 de octubre, el gobierno irlandés anunció que recortaría la prestación para nuevos desempleados menores de 25 a 100 euros por semana como parte de su presupuesto para 2014. Los que tengan 25 años verán su prestación reducida a 144 euros, y sólo los que tengan de 26 en adelante recibirán la prestación completa de 188 euros. En el Dáil, el Parlamento irlandés, algunos de los partidos de la oposición y los independientes mostraron su preocupación ante dichas medidas, que suenan a discriminación. Por suerte, los diputados del partido del Gobierno explicaron que su intención era «incentivar» el empleo juvenil y salvar a los jóvenes que están todo el día viendo sus teles de plasma. Realizar tal comentario sobre cualquier otro grupo de edad hubiera sido impensable, pero se ve que los jóvenes son un blanco fácil.

El Consejo de la Juventud de Irlanda ha calificado los recortes de «desproporcionados e injustos» y ha advertido de que ocasionarán más penurias a los jóvenes en busca de trabajo y acelerará la emigración del país por parte de estos. Poco después de que se anunciara el presupuesto, unos jóvenes manifestantes formaron una cola falsa en el aeropuerto a las puertas del Parlamento irlandés para forzar al gobierno a cambiar la decisión, pero las protestas fueron en balde. Para los jóvenes, ajo y agua.

«O estudias o trabajas»

En la actualidad, la moda en Europa es dirigir los recortes hacia los jóvenes. A comienzos de octubre, el primer ministro británico pronunció su discurso «O estudias o trabajas» en la conferencia del Partido Conservador, donde proclamó con orgullo que, si su partido gana las próximas elecciones, se denegarán los subsidios de vivienda y las prestaciones por desempleo a los jóvenes. En lugar de tomarse como unas medidas discriminatorias y punitivas hacia la juventud, David Cameron ha presentado dicha política como un movimiento «audaz» que ayudaría a que Gran Bretaña se convirtiera en «el país de las oportunidades».

En el continente, los Países Bajos han llevado a la práctica su propia política de «o estudias o trabajas» desde el año 2005. En Bélgica, el llamado stage d'attente o «periodo de espera» para los jóvenes para que accedieran a las prestaciones por desempleo se amplió a 12 meses en 2011, una medida que las organizaciones de la sociedad civil afirmaron que podía aumentar la pobreza juvenil y la exclusión social.

El mensaje es claro, «consigue trabajo o vuelve a la universidad», aunque hacerse con un trabajo es más difícil que nunca y la educación superior nunca ha sido tan cara. Sin embargo, aunque un joven que viva en el Reino Unido o en Grecia consiga trabajo, es muy probable que gane muchísimo menos que el resto simplemente por su edad. Reino Unido tiene desde hace años un salario mínimo de «desarrollo» inferior para los jóvenes de entre 18-20 años. En 2012, la brecha entre edad y salario se volvió aún mayor cuando se congeló el salario de los jóvenes al tiempo que aumentó el salario mínimo de la población de mayor edad. En febrero de 2011 el Gobierno heleno, sometido a la presión de la troika (el FMI, el Banco Mundial y el Banco Central Europeo), recortó el salario mínimo general en un 22%, mientras que el de los jóvenes  se recortó en un 32%. La decisión fue puesta en práctica a pesar de que Grecia se encuentra entre los países con mayor nivel de pobreza juvenil de Europa.

Enviar un mensaje

Al tiempo que los gobiernos siguen adelante con estas políticas, los jóvenes se ven empujados más hacia la pobreza y la desesperación. Los jóvenes tienen más probabilidad de estar viviendo en la pobreza que los ancianos, y los niveles de desigualdad intergeneracional aumentan con cada nueva medida punitiva impuesta sobre la juventud. Desde el inicio de la crisis económica y financiera, el riesgo de descontento social ha aumentado en un 12% en la Unión Europea, y los países con los mayores niveles de paro juvenil son los que han experimentado las subidas más bruscas.

Es difícil saber las consecuencias de estas políticas a largo plazo, pero los jóvenes no mejorarán su situación si se desentienden del proceso político o permiten que elementos destructivos desacrediten sus legítimas quejas. Han de organizarse, protestar, manifestarse, expresar sus demandas y, lo más importante, votar. Las elecciones al Parlamento Europeo del año que viene darán la oportunidad de enviar un mensaje enérgico: la juventud de Europa no puede ser ignorada y no tolerará la discriminación.