De Schengen a Frontex: Las nuevas fronteras

Artículo publicado el 18 de Febrero de 2016
Artículo publicado el 18 de Febrero de 2016

¿Cómo ha cambiado el concepto de libre circulación de personas a través de los últimos años? Echamos un vistazo al nexo entre libertad y seguridad a raíz de la reciente crisis de refugiados en Europa.

"Imagina si los líderes de la UE hubieran podido echar un vistazo al estado actual de la zona euro hace dos años. Habrían hecho lo necesario para evitar que la crisis de la moneda única se convirtiera en algo mucho peor. Lo mismo puede decirse de Schengen".

La idea de libertad detrás de Schengen

Al mismo tiempo en que se iniciaban de las relaciones comerciales, el movimiento de personas a través de las fronteras de los Estado-nación se convirtió en una preocupación para los países fundadores de la Comunidad Económica Europea. Pero no fue hasta 1985 cuando se firmó el primer acuerdo por parte de Alemania, Francia, Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo. Entre sus disposiciones, el Acuerdo de Schengen –que a día de hoy sigue estando (al menos en teoría) totalmente operativo–, reglas definidas para visados, asilo y control de fronteras exteriores. Seguido de una convención en 1990, este conjunto de leyes, que inicialmente se formó fuera del marco de la UE, se inspira en valores como la libertad de movimiento.

Hacia la seguridad: Cómo entender las nuevas medidas

Debemos tener en cuenta el contexto en que este acuerdo se llevó a cabo para poder entender la proliferación de leyes que regulan la circulación de personas dentro de Europa. A principios de los años 90, Europa occidental –sobre todo Francia y Alema​nia–tuvo que hacer frente a un número creciente de refugiados provenientes de los Balcanes, así como de personas procedentes del antiguo bloque soviético. La cobertura de los medios en ese momento fomentó la preocupación pública sobre el asunto y contribuyó a hacer de la migración un "tema polémico". Por tanto, hay otro cambio importante y controvertido que debemos tener en cuenta, y es el intento progresivo de "asegurar" la migración que comenzó a dar forma a las políticas europeas en la década de 2000. Y esta tendencia no muestra signos de desaceleración con el reto que plantea el terrorismo internacional y la creencia popular generalizada de que los dos fenómenos están relacionados.

De Schengen a Frontex: La seguridad por encima de la libertad

Estas circunstancias deben ser tomadas en consideración para explicar la creación de Frontex. Después de la propuesta de la Comisión de crear una Agencia Europea de Fronteras en 2003, el mecanismo de vigilancia más infame del que dispone la UE tomó forma y se estableció en menos de un año. Curiosamente, se podría argumentar que la necesidad de ser solidarios con una causa que ha sido defendida ferozmente, como es el caso de la seguridad de las fronteras nacionales, contribuyó a la rapidez con la que los centros de control de fronteras ad-hoc se convirtieron en una extensa agencia de coordinación. Sin embargo, esto no se ha traducido en una gestión más eficaz de los flujos migratorios, ni ha ayudado a prevenir o reducir los movimientos de masas a Europa. Pero lo más importante, no ha contribuido a ubicar a los inmigrantes y refugiados en un lugar más seguro. Por el contrario, más de 37.000 inmigrantes murieron sólo en 2015, en lo que debería haber sido su camino de salvación hacia Europa.

¿Más refugiados, más Frontex?

A pesar de que la crisis en Siria ha empeorado y el número de refugiados que han huído de su patria hacia un puerto más seguro en Occidente ha aumentado, las reacciones de la UE y sus políticas no han cambiado de manera eficiente a lo largo de la última década. La falta de respuestas adecuadas que se ha podido ver especialmente en 2015, ha marcado irónicamente el trigésimo aniversario de la libertad de movimiento de Schengen. Por el contrario, Frontex ha sido reforzada y Schengen fue suspendida temporalmente en el verano de 2015 mientras la crisis se expandía a una escala asombrosa y parecía llegar a ser imposible de gestionar para los líderes alemanes y otros.

¿Qué pasa si la decisión de Merkel de suspender Schengen provoca una reacción en cadena en toda Europa y todos los Estados del Este, guiados por las acciones de Hungría, inician la construcción de cercas y evitan que la gente continúe su viaje, privándoles de su derecho inherente a buscar seguridad y refugio?

El fallo de la Fortaleza de Europa: ¿Y ahora qué?

En lugar de condenar estas violaciones no sólo de valores sino también de obligaciones legales, la Comisión Europea ha propuesto recientemente un refuerzo de Frontex para la vigilancia de las fronteras territoriales y marítimas exteriores, lo que permite la posibilidad de desplegar personal en caso de una emergencia. El deterioro de lo que puede ser descrito como una crisis humanitaria no ha ido acompañado de una respuesta europea adecuada, que ahora sólo se muestra solidaria dentro de su territorio protegido. El modelo de "Fortaleza de Europa" no ha funcionado hasta ahora. La idea de la libre circulación concebida en los años 80 está perdiendo progresivamente su sentido si tenemos en cuenta lo que sucede en las afueras de nuestra zona de confort europea. "En lugar de invertir más millones en vallas, patrullas y una guardia de fronteras de la UE, necesitamos tener el valor de aceptar que las políticas de exclusión han fracasado".

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Durante las próximas semanas Cafébabel publicará una serie de artículos junto con el think tank Polis180 e.V. sobre las distintas facetas de Schengen y cómo encaja en la visión de una Europa sin fronteras. Este artículo ha sido escrito por Rossella Lombardi.