Debate a cinco bandas: La lucha por europa

Artículo publicado el 17 de Mayo de 2014
Artículo publicado el 17 de Mayo de 2014

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Normalmente los rivales políticos se enfrentan cara a cara en debates televisados. A veces lo hacen en forma de una mesa redonda a tres bandas. Pero Europa ha ido más lejos. Los cinco candidatos para la presidencia de la Comisión Europea se vieron las caras en una lucha política singular. ¿Puede nuestro tradicional espectro izquierda-derecha manejar tal caos?  

Du­ran­te si­glos, el tra­di­cio­nal es­pec­tro po­lí­ti­co iz­quier­da-de­re­cha nos ha ser­vi­do bas­tan­te bien en lo que se re­fie­re a aná­li­sis po­lí­ti­co. Los tér­mi­nos pro­vie­nen de la co­lo­ca­ción de los asien­tos en la pri­me­ra Asam­blea Na­cio­nal en Fran­cia en 1789. Los par­ti­da­rios del Rey se sen­ta­ron a la de­re­cha del Pre­si­den­te, y los par­ti­da­rios de la Re­vo­lu­ción lo hi­cie­ron a la iz­quier­da. Esta opo­si­ción bi­na­ria es apro­pia­da para pro­du­cir el tipo de ten­sión con­fron­ta­cio­nal de la que los po­lí­ti­cos se nu­tren. Pero, ¿qué ocu­rre cuan­do la opo­si­ción no es bi­na­ria? ¿Qué pasa cuan­do hay cinco fac­cio­nes, como ocu­rrió en el se­gun­do de­ba­te entre can­di­da­tos a la pre­si­den­cia eu­ro­pea? ¿Surge de él algún tipo de mons­truo de cinco ca­be­zas? ¿Sigue sien­do vá­li­da la tra­di­cio­nal di­co­to­mía de iz­quier­da y de­re­cha? 

La eco­no­mía: Factor Dominante

Los pro­ble­mas eco­nó­ni­mos han ame­na­za­do re­pe­ti­da­men­te con des­truir la eu­ro­zo­na desde que la cri­sis es­ta­lló en 2007. Por lo tanto, no es sor­pren­den­te que la eco­no­mía fuera el tema do­mi­nan­te en el de­ba­te. Una tra­di­cio­nal di­vi­sión iz­quier­da-de­re­cha sir­vió de aper­tu­ra, ha­bien­do una clara dis­tan­cia po­lí­ti­ca entre Ale­xis Tsi­pras (Iz­quier­da Eu­ro­pea), Ska Ke­ller (Par­ti­do Verde Eu­ro­pea) y Mar­tin Schulz (So­cialistas y De­mó­cra­tas), que re­pre­sen­taron a la iz­quier­da, y Ver­hofs­tadt (Li­be­ra­les y De­mó­cra­tas) y Jean-Clau­de Jun­cker (Par­ti­do Po­pu­lar Eu­ro­peo) por la de­re­cha.

La iz­quier­da arre­me­te

Los tres miem­bros de la iz­quier­da arre­me­tie­ron con­tra la aus­te­ri­dad. “Lo que ha pa­sa­do en Gre­cia no es una his­to­ria con final feliz, sino una tra­ge­dia so­cial que no de­be­ría vol­ver a re­pe­tir­se en Eu­ro­pa," bramó Tsi­pras. Todos cul­pa­ron a la aus­te­ri­dad pre­va­len­te del des­em­pleo ju­ve­nil. Mar­tin Schulz, el efer­ves­cen­te y so­cia­lis­ta Pre­si­den­te del Par­la­men­to Eu­ro­peo, coin­ci­dió y mos­tró su em­pa­tia para con los seis mi­llo­nes de jó­ve­nes eu­ro­peos des­em­plea­dos: "Están pa­gan­do con sus opor­tu­ni­da­des y sus fu­tu­ros por las cri­sis que otros han pro­vo­ca­do," rugió, lu­cien­do una en­can­ta­do­ra barba con cier­to toque mar­xis­ta. Tsi­pras se quejó de que para la UE los ban­cos están antes que los jó­ve­nes, afir­man­do que "la UE se ha apa­ña­do para ob­te­ner li­qui­dez para re­ca­pi­ta­li­zar los ban­cos, pero no somos ca­pa­ces de en­con­trar el di­ne­ro para dar tra­ba­jo a los jó­ve­nes". ¿Las so­lu­cio­nes de la iz­quier­da? Tsi­pras pidió una re­duc­ción de las deu­das. Ska Ke­ller, en su línea, pro­pu­so crear pues­tos de tra­ba­jos "ver­des". La pa­na­cea de Schulz es aca­bar con la eva­sión de im­pues­tos.

Lo mismo te digo

Y, ¿qué hay de la de­re­cha? Con un es­ta­lli­do de sudor fu­rio­so, dando inusua­les pero bie­ve­ni­das se­ña­les de vida en lo que, por lo demás, fue una ac­tua­ción floja por parte de un ma­ni­quí mo­ri­bun­do, Jun­cker gruñó, "Du­ran­te años he tra­ba­ja­do día y noche, más no­ches que días, para man­te­ner a Gre­cia en la zona euro." Ver­hofs­tadt tam­bién se apun­tó a la caza de un Tsi­pras que se­guía agi­tan­do las manos y to­cán­do­se el pelo: "En Gre­cia, en Ita­lia, no fue una cues­tión de ban­cos, sino de malas po­lí­ti­cas por parte de vues­tros par­ti­dos". Ver­hofs­tadt evito usar esa in­dig­na pa­la­bra que em­pie­za por 'a', pero aún así de­fen­dió fir­me­men­te la aus­te­ri­dad: "Ne­ce­si­táis dis­ci­pli­na fis­cal, o no será po­si­ble el cre­ci­mien­to... Y eso sig­ni­fi­ca no crear nue­vas deu­das".

¿Sus so­lu­cio­nes? No fue una sor­pre­sa que el li­be­ral Ver­hofs­tadt pi­die­ra la li­be­ra­li­za­ción del mer­ca­do único. Jun­cker de­po­si­ta sus es­pe­ran­zas en la Aso­cia­ción Trans­atlán­ti­ca para el Co­mer­cio y la In­ver­sión (ATCI), que según Jun­cker, errónea­men­te, pon­dría 545 euros en el bol­si­llo de cada eu­ro­peo. Ke­ller y Tsi­pras se opo­nen enér­gi­ca­men­te a ello, ya que es un acuer­do for­ja­do a puer­ta ce­rra­da y ade­más pone los de­re­chos de las cor­po­ra­cio­nes por en­ci­ma de los de los es­ta­dos. Por ejem­plo, una cor­po­ra­ción es­ta­dou­ni­den­se po­dría de­man­dar a los go­bier­nos eu­ro­peos si con­si­de­ra­se que exis­te com­pe­ten­cia des­leal y que sus em­pre­sas no están te­nien­do un ac­ce­so igua­li­ta­rio al mer­ca­do.

Los tres miem­bros de la iz­quier­da for­ma­ron un fren­te unido a favor de un sa­la­rio mí­ni­mo para toda Eu­ro­pa y del im­pues­to a las transac­cio­nes fi­nan­cie­ras (o Tasa Tobin). De todos los can­di­da­tos, Jun­cker fue el único es­cép­ti­co con res­pec­to a esta tasa, mien­tras que Ver­hofs­tadt, li­be­ral a ra­ja­ta­bla, se en­con­tró solo en su opo­si­ción al sa­la­rio mí­ni­mo eu­ro­peo. 

Así que, en lo que se re­fie­re a la eco­no­mía, se pro­du­jo una fa­mi­liar y tra­di­cio­nal es­tra­ti­fi­ca­ción iz­quier­da-de­re­cha. 

La cri­sis de Ucra­nia

Este asun­to di­vi­dió a las can­di­da­tos de iz­quier­da. Ale­xis Tsi­pras afir­mó que las san­cio­nes lle­va­rían a Eu­ro­pa y Rusia a una nueva gue­rra fría. Ska Ke­ller se po­si­cio­nó junto a Jun­cker y Ver­hofs­tadt, quie­nes exi­gie­ron duras san­cio­nes eco­nó­mi­cas para Rusia con ob­je­to de abor­dar el con­flic­to ac­tual en Cri­mea.

Ver­hofs­tadt leyó una carta es­cri­ta por el genio aje­dre­cis­ta y ac­ti­vis­ta po­lí­ti­co Gary Kas­pa­rov, pi­dien­do a Eu­ro­pa que se unie­se con­tra las ac­cio­nes de Putin en el país ve­cino. Pero Jun­cker sos­tie­ne que Eu­ro­pa debe se­guir sien­do un "poder blan­do", una unión pa­cí­fi­ca y di­plo­má­ti­ca:  una es­pe­cie de flo­wer power de­re­chis­ta. Aun­que los can­di­da­tos es­tu­vie­ron uni­dos en su opo­si­ción a las ac­cio­nes de Putin, no se pro­nun­cia­ron es­pe­cial­men­te en lo que con­cier­ne a res­pues­tas con­cre­tas. Pero nadie es­pe­ra de ellos que obren mi­la­gros solo por­que as­pi­ren a pre­si­dir la Co­mi­sión Eu­ro­pea...