Debate Cafébabel Bruselas: « Medios y sin papeles, ¿palabra confiscada? »

Artículo publicado el 10 de Abril de 2015
Artículo publicado el 10 de Abril de 2015

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En el cuadro del ciclo de conferencias “Medios, desigualdad, diversidad. ¿Qué papel tienen los medios asociativos y comunitarios?” propuesto por el IHECS (Instituto de Altos Estudios en Comunicación Social), Cafébabel Bruselas organizó el pasado 24 de marzo un debate sobre la cuestión de los medios de comunicación y los sin papeles. Os ofrecemos un resumen.

La crisis económica, el terrorismo y el aumento de la pobreza en Europa son fenómenos que contribuyen a crear un clima de miedo y rechazo hacia el extranjero. En el cuadro del ciclo #débatsmédias propuesto por el IHECS, Cafébabel  quiso cuestionar el tratamiento mediático de los sin papeles. En efecto, entre la criminalización y la victimización, los propios individuos suelen estar ausentes de la representación transmitida en la prensa.

Reuniendo a un representante de ‘La voz de los sin papeles’ y una especialista en análisis del discurso mediático, así como varios periodistas que trabajan sobre estas cuestiones, el objetivo del debate era el de realizar una deconstrucción de los términos y representaciones utilizados para aludir a los sin papeles. También se han querido poner de relieve las prácticas de ciertos medios de comunicación que transmiten una voz confiscada.

“Hablar sobre” y “hablar con”: discurso y responsabilidad

La primera parte del debate ha estado dedicada a una fase de análisis y deconstrucción de los discursos ‘dominantes’.

Thierno Ball, representante del colectivo de lucha La voz de los sin papeles, recuerda la responsabilidad de la prensa y los medios como “cuarto poder”. En lugar de transmitir estereotipos y prejuicios difundidos por los poderes públicos, los medios de comunicación están para dotar a los ciudadanos de información y herramientas que les permitan argumentarse sobre la situación que viven los sin papeles. Lamenta también que las cámaras solo se interesen por ellos durante ciertos momentos a raíz de sus acciones y manifestaciones públicas. Las imágenes solo transmiten así las agitaciones de una comunidad cerrada, cuyas preocupaciones nos son ajenas. ¿Por qué no se plantea qué les empuja a actuar de esta forma? ¿Sus reivindicaciones, su situación, su recorrido, el contexto de su exilio? Así, reclama no solo a los medios, sino también a los poderes públicos, una dinámica de encuentro e intercambio, que permitiría a todas las partes comprender la situación en todos sus aspectos.

Quizás así contaríamos con una base tangible sobre la que empezar a hacernos las preguntas adecuadas, aquellas que ponen en duda nuestra certeza de estar en el lado correcto de la barrera, y que nos implican en el seno de una responsabilidad colectiva.  Después de todo, la inmigración no es un fenómeno errático, sino el resultado del propio funcionamiento de nuestras sociedades, integradas en un mundo globalizado en el cual cada uno disfruta de su clase, y en el cual cada uno debe asumir su responsabilidad.

Pero ¿cómo nos desprendemos de estas imágenes y estereotipos que encierran, aíslan y paralizan el pensamiento en esquemas binarios? ¿Cómo dejar atrás la disyuntiva infernal migrante-criminal/migrante-víctima y dejar de ir en círculos? Laura Calabrese, profesora de análisis de discursos mediáticos en la Universidad Libre de Bruselas, nos da vía libre a la reflexión al descifrarnos el funcionamiento de la palabra en un discurso. Recuerda que la palabra no encierra una simple unidad de sentido, inmutable y monosémica. Es un error pensar que esta es “neutra” y que describe una realidad objetiva. Al contrario, la palabra funciona como artefacto social: evoluciona conforme a las situaciones y los discursos, se comporta de cierta manera según el universo social, se construye a través de un diálogo. Se hace bola de nieve a través de los contextos de enunciación y puede adoptar distintos significados de un emisor a otro.

Migrante, inmigrado, clandestino, expatriado, extranjero: es necesario preguntarse qué esconde cada palabra en términos semánticos. Recientemente The Guardian publicaba un artículo titulado ¿Por qué los blancos son expatriados cuando el resto de nosotros somos inmigrantes?, que señala de forma eficaz la jerarquización en el vocabulario de la inmigración. Asumir la responsabilidad enunciativa en calidad de medio de comunicación comienza por ser conscientes de este aspecto oculto del discurso que forma y reconduce la imagen, a veces sin darnos cuenta. Si para Laura Calabrese el estereotipo posee un valor cognitivo sobre el que hay que trabajar, debemos ser capaces de analizarlos para saber de dónde proceden y en qué aspecto transmiten una información falsa o estéril.

Para el periodista y documentarista Thierry Leclère, el discurso periodístico sobre asuntos de inmigración permanece inmovilizado en enfoques estereotipados que impiden el avance del debate. Entre la victimización y la criminalización, alimenta un sentimiento de impotencia que nos previene de tomar responsabilidad y exponer los términos del debate de forma adecuada. Este enfoque dual solo tiene en cuenta al migrante en un momento dado de su recorrido, el de su llegada dentro de nuestras fronteras, y hace absoluta una realidad parcial: la de una persona aislada, ilegal y desconectada.

El término ‘sin papeles’ es un buen reflejo de esta reducción de una persona a su situación en un lugar determinado, en un momento determinado. Para Thierry, hace falta ya liberalizar los puntos de vista, por ejemplo al reconstruir el recorrido del migrante, o cruzando las perspectivas de periodistas en el país de salida, de tránsito y de llegada. De esta forma podemos destruir fácilmente muchas ideas preconcebidas, como que “el migrante suele ser un hombre, aislado, sin trabajo, con poca formación”. En realidad cada vez hay más mujeres y niños entre las personas que emigran, y cada vez con más bagaje educativo. Se constata también que no hay nada menos desconectado que un migrante: una persona en conexión con su país de salida y de llegada, que carga con un proyecto de vida o con las esperanzas de una familia que se ha quedado en su país.

Mediante este enfoque, la figura del migrante se convierte entonces en un buen observatorio de nuestra sociedad y sus problemas. El migrante ya no es aquel que viene a dejar su miseria a nuestros pies, sino que subraya la existencia, difícil de asumir, de una miseria ya existente en el funcionamiento de nuestro sistema. Para volver a centrar el debate y plantearse las preguntas correctas, Thierry Leclère cree que es esencial regresar a los fundamentos del periodismo: el reportaje, el retrato y la investigación sobre el terreno.

Medios alternativos: ¿qué enfoques y técnicas de investigación?

La primera parte del debate proporcionaba, mediante un conjunto de textos e imágenes, verdaderas claves para el análisis de la cobertura mediática de los sin papeles. La segunda parte del encuentro daba la palabra a dos medios belgas, uno francófono y otro neerlandés, que tratan este asunto de una forma particular con respecto a la prensa convencional.

Laure Miège representó al Collectif Krasnyi, un grupo de fotógrafos comprometidos que desean devolver la palabra a aquellos tradicionalmente ausentes en la escena mediática. Sus reportajes sobre el terreno, militantes y críticos, persiguen un verdadero objetivo social. En el curso de su intervención, Laure recalca el abismo que existe entre el tratamiento de la información relacionada con los sin papeles y los propios afectados. Los medios tienden a dar la palabra a expertos que producen un discurso ciertamente especializado, aunque totalmente deshumanizado. Desde el Collectif Krasnyi quieren vencer esta distancia devolviendo la voz a los principales interesados. Para esto, es primordial restablecer el reportaje social en el terreno, tomándose el tiempo de buscar a las personas y de comprender su situación.

Tine Danckaers es periodista para la revista Mondiaal Niews desde hace 12 años. MO* trata esencialmente cuestiones relacionadas con la mundialización, la cooperación al desarrollo y las relaciones norte-sur. Es un verdadero centro de conocimiento sobre estos temas. Tine Danckaers llama a la necesidad de llevar acabo un “periodismo slow”, aunque añade que su redacción se enfrenta a ciertas restricciones que a veces le impiden dedicar el tiempo necesario a los temas. Para ella el papel del periodismo es el de informar sobre el recorrido y condiciones de vida de estos individuos. El enfoque es el mismo que el de Collectif Krasnyi: hay que saber dejar la oficina y entrar en contacto con las personas afectadas para poder tratar el asunto sin confusión ni prejuicios. Naturalmente, esto no siempre es fácil: Tine pone el ejemplo de uno de sus reportajes sobre los mineros extranjeros no acompañados, durante el cual se topó con muchas dificultades para encontrar a estos jóvenes, para que la aceptaran, o para mantenerse en contacto con ellos regularmente.

Como conclusión, todos los participantes se han puesto de acuerdo sobre la necesidad de volver a los fundamentos del periodismo para tratar la cuestión de los sin papeles de una forma más justa. Asimismo, se ha evocado la pluralidad de la información como garantía de un cierto equilibrio en los discursos mediáticos. El periodismo participativo, al tender la mano a la expresión ciudadana, permite así a todos desempeñar su papel en la construcción o deconstrucción de los discursos.  

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