Debate europeo 2014: Cuando los intérpretes son el centro de atención

Artículo publicado el 14 de Mayo de 2014
Artículo publicado el 14 de Mayo de 2014

Aun­que el pri­mer de­ba­te entre los can­di­da­tos a la Co­mi­sión Eu­ro­pea no ha sido ni emo­cio­nan­te ni re­ve­la­dor, ha arro­ja­do luz sobre el tema de la in­te­pre­ta­ción de con­fe­ren­cias en ins­ti­tu­cio­nes eu­ro­peas, lo que se per­ci­be a me­nu­do como algo de im­por­tan­cia se­cun­da­ria. Hous­ton, creo que te­ne­mos un pro­ble­ma.

Me en­can­ta­ría haber po­di­do tener la opor­tu­ni­dad de ver el de­ba­te del otro día en in­glés, por­que el do­mi­nio de este idio­ma es, para mí, un fac­tor por el cual po­dría juz­gar a los can­di­da­tos. Por des­gra­cia, no me ha sido po­si­ble, por­que vivo en Fran­cia, donde se usan lo­cu­to­res y voz su­per­pues­ta en fran­cés para casi todo. Por este mo­ti­vo no pude real­men­te es­cu­char lo que los can­di­da­tos es­ta­ban di­cien­do en in­glés, pero por el con­tra­rio ob­ser­vé aten­ta­men­te el tra­ba­jo que los in­tér­pre­tes es­ta­ban ha­cien­do. 

Y debo decir que ver­da­de­ra­men­te hi­cie­ron un gran tra­ba­jo.

Pero a pesar de su gran labor, me hi­cie­ron reír tanto que no pude con­cen­trar­me de forma ade­cua­da en el con­te­ni­do del de­ba­te.

La razón de esto es sim­ple: ¿cómo vas a cen­trar­te en lo que la joven, enér­gi­ca y fres­ca Ska Ke­ller está di­cien­do si en vez de la suya estás es­cu­chan­do una voz de hom­bre bur­gués y en­tra­do en años? ¿Cómo pue­des con­cen­trar­te si de­lan­te tie­nes a una mujer que se­gu­ra­men­te co­mien­za su día yén­do­se a co­rrer y desa­yu­nan­do fruta fres­ca en una te­rra­za so­lea­da, y en vez de su voz oyes la de un hom­bre al que te ima­gi­nas dis­fru­tan­do cada noche con un buen Castle La­fi­te Roths­child Paui­llac co­se­cha de 1996, mien­tras la lám­pa­ra verde de su es­cri­to­rio baña con su suave luz mon­ta­ñas de cul­tos vo­lú­me­nes? Es una ex­pe­rien­cia si­mi­lar a es­cu­char a una abue­li­ta leer Trains­pot­ting para ayu­dar a dor­mir a su nieta de cinco años.

no es país para jó­ve­nes 

No había solo un in­tér­pre­te. Si no me equi­vo­co, había cinco de ellos: cua­tro hom­bres y una mujer. Y aun­que no me hu­bie­ra apos­ta­do la vida, estoy con­ven­ci­da de que nin­guno de ellos tenía menos de cua­ren­ta años. ¿Qué hay de dar tra­ba­jo a eu­ro­peos jó­ve­nes y bien pre­pa­ra­dos? Cuan­do elegí es­tu­diar tra­duc­ción e in­ter­pre­ta­ción, en 2007, nos di­je­ron que ha­bría abun­dan­tes opor­tu­ni­da­des de tra­ba­jo en Eu­ro­pa en este ám­bi­to. Muy abun­dan­tes. Aun­que lo que no nos di­je­ron es que ser joven sería una des­ven­ta­ja en este caso.

Me fue im­po­si­ble ig­no­rar el hecho de que el otro día los in­tér­pre­tes no fue­ron neu­tra­les. Hubo un mo­men­to en el que me pre­gun­té a mí misma si mi im­pre­sión de los can­di­da­tos sería dis­tin­ta si es­tu­vie­ra ciega y solo de­pen­die­se del con­te­ni­do in­ter­pre­ta­do. Me di cuen­ta de que sí que sería di­fe­ren­te, por­que hubo oca­sio­nes en las que los in­tér­pre­tes in­fluen­cia­ron los dis­cur­sos con la en­to­na­ción e in­fle­xión de sus voces. El intérprete que yo escuchaba actuó a favor del fle­má­ti­co Jean Clau­de Jun­cker, pero al­te­ró com­ple­ta­men­te la forma en que se per­ci­bió la ac­tua­ción de Ska Ke­ller. Cada vez que Guy Ver­hof­s­tadt ges­ti­cu­la­ba (y lo hizo muy a me­nu­do) el in­tér­pre­te subió tanto el tono de su voz que po­dría haber roto un es­pe­jo y pro­vo­ca­do un ata­que al co­ra­zón a al­guien es­pe­cial­men­te sen­si­ble. ¿Es la in­ter­pre­ta­ción de con­fe­ren­cias una ex­hi­bi­ción in­di­vi­dual que tiene de­re­cho a exis­tir in­de­pen­dien­te­men­te del dis­cur­so ori­gi­nal? ¿Qué pasa si estas reali­da­des lin­guís­ti­cas pa­ra­le­las (la crea­da por el ha­blan­te y la otra crea­da por el in­tér­pre­te) lle­gan a ser con­tra­dic­to­rias sim­ple­men­te por el tono de voz del in­tér­pre­te?

Sí, qui­zás me estoy dando el gusto a mí misma con un poco de pro­vo­ca­ción inocen­te, pero creo que las cosas son in­jus­tas en el mer­ca­do de tra­ba­jo eu­ro­peo. Es­tu­dié in­ter­pre­ta­ción en la uni­ver­si­dad, y los pro­fe­so­res hi­cie­ron tre­men­dos es­fuer­zos para en­se­ñar­nos que de­be­mos ser, en pri­mer lugar y ante todo, neu­tra­les. Que no im­por­ta lo ego­cén­tri­cos que sea­mos, este NO es nues­tro mo­men­to. Que somos res­pon­sa­bles de lo que in­ter­pre­ta­mos, no solo a nivel de nues­tras pa­la­bras, si no tam­bién de la pro­so­dia, en­to­na­ción y én­fa­sis lé­xi­co.

La cues­tión que he plan­tea­do al prin­ci­pio vuel­ve a sur­gir aquí: ¿Por qué no em­plear in­tér­pre­tes jó­ve­nes, que­se­gu­ra­men­te están pa­san­do más tiem­po bus­can­do un tra­ba­jo que ejer­cien­do pro­fe­sio­nal­men­te? ¿Es qui­zás la hora de un re­le­vo?