Decidiendo cómo decidir

Artículo publicado el 29 de Noviembre de 2003
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 29 de Noviembre de 2003

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La difícil relación entre Polonia y la UE. Se adivina una áspera cumbre de Nápoles para los polacos este fin de semana.

Entre los clichés más repetidos acerca de la Unión Europea está el de que es un gigante económico y una enana política. Como ningún político razonable optaría por la desintegración económica, y muy pocos la consideran inocua, la profundización en la integración política es inevitable. La Constitución preparada por la Convención Europea nos acerca más a la unión política que los acuerdos de Niza, pero el rechazo de Polonia y España a aceptar el cambio en el esquema del voto significa que habrá que llegar a un compromiso. Este tema no se incluye en la agenda de Nápoles de la semana próxima, España y Polonia tratan las propuestas que presentará la actual presidencia italiana como meros puntos de partida para la discusión futura. El pasado martes, después de las consultas en Madrid, el Ministro de exteriores polaco, Wlodzimierz Cimoszewicz, dijo que el acuerdo final no llegará antes de Diciembre a Bruselas, y posiblemente llegue más tarde.

¿Por qué necesitamos Federalismo?

Las dificultades a la hora de tomar decisiones sobre cómo tomar decisiones nos demuestran cuán necesaria es la integración política. A pesar de que esta vez se trata de un problema interno y no externo, la situación es similar a la de principios de año. Europa no consiguió elaborar una posición común sobre Iraq, lo que dio alas a los EE.UU. para actuar de manera unilateral, y como se demostró, no muy inteligente. La falta de unidad europea no solo daño a Alemania y a Francia, que no consiguieron bloquear la invasión americana, sino también los países que la apoyaron, Reino Unido, Polonia, España e Italia, tienen hoy menos influencia en Iraq de la que hubieran tenido de si hubiesen actuado con la misma fuerza pero en nombre de la Unión Europea.

La visión de una Europa federal que sería fuerte interna y externamente no es ajena a los posibles conflictos de intereses. Éstos son naturales. En los EE.UU., la Florida de las naranjas tiene intereses diferentes a la Illinois del acero. Dependiendo de la decisión de Bush sobre el mantenimiento de las tarifas sobre el acero y la consecuente batalla comercial con Europa, sólo uno de los estados ganará, y será a costa del otro. Lo mismo sirve para países pequeños. Los intereses de los agricultores son diferentes a los de los consumidores, los de los mineros diferentes a los de los pequeños empresarios. En ningún caso se pueden eludir esos conflictos y no es cierto, como dice el gobierno polaco, que el esquema de Niza los elimine mejor que el de la Convención.

"¿Bueno o Muerto?"

Aún así, el eslogan de "Bueno o Muerto" se ha hecho muy popular entre los políticos polacos, tanto del partido en el gobierno (Social Demócratas) como entre los conservadores y liberales de la oposición. Según el gobierno polaco, el sistema de voto alcanzado en Niza no debería tocarse, le da a Polonia más posibilidades de bloquear coaliciones. Pero la pregunta de qué debería bloquearse sigue sin respuesta.

Así lo expresa la carta en la que, a mediados de Octubre, más de 300 académicos, estudiantes y empresarios, expresaban su apoyo a una Europa federal y su descontento con la posición obstinada del gobierno. La única respuesta que obtuvimos fue otra carta abierta diciendo que la Convención trabajaba de manera no-democrática y que Polonia se unía a la Europa de Niza y sigue siendo esa la Europa a la que se tiene que sumar.