Decir que con Gaza basta es un error

Artículo publicado el 22 de Diciembre de 2004
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Artículo publicado el 22 de Diciembre de 2004

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Sólo la creación del Estado palestino asegurará la paz a largo plazo según la experta en Oriente Medio Margret Johannsen. Europa debe recordarle a todas las partes, y en especial a Bush, las promesas hechas.

¿Espera que los EE UU prosigan con su política pro-israelí y que se reavive el proceso de paz tras la reelección de George W. Bush?

No. Bush ya tenía antes la mayoría en el congreso. Lo que tiene ahora es la oportunidad de dar el empujón final al proceso de paz, sobretodo tras decir que debería existir un Estado palestino. Es más, ya no tiene el obstáculo de Yasir Arafat, de modo que ahora deberá cumplir su palabra. Hoy hay que recordarle que fue él quien firmó la Hoja de Ruta y el primer presidente norteamericano en sugerir la existencia de un Estado palestino ante la ONU. Tengo la esperanza de que Europa le haga cumplir la promesa.

¿Qué dificultades ve en la sucesión de Arafat?

Los palestinos han elaborado su identidad nacional alrededor de la figura de Arafat. Su sucesor deberá saber legitimarse de una manera distinta en que lo hizo él. Podría haber muchos candidatos en las próximas elecciones. Se sabe que cuando los palestinos fueron a votar por un vicepresidente en septiembre pasado, Mahmoud Abbas y Ahmed Qureia no alcanzaron el 3% de los sufragios. Incluso Mohammed Dahlan, el joven candidato que pasaba por ser el hombre fuerte de Gaza, apenas alcanzó el 4%. De lejos, el más popular es Marwan Barghouti, que cumple cadena perpetua en Israel (y retiró su candidatura hace poco). Esto significa que ningún candidato potencial de Al Fatah tiene el apoyo sólido del pueblo. Ningún futuro presidente tendrá tanta acogida como Arafat. Esto me lleva a deducir que el sistema político palestino debe modernizarse, otorgándole al presidente un papel más institucional y más poder al parlamento. Un gobierno de unidad nacional podría efectuar esta modernización. Una cosa es segura: los islamistas moderados, en particular los que muestran pruritos nacionalistas, estarán presentes. Esto es lo que quiere la mayoría de los palestinos y es la única vía para bloquear a las facciones armadas.

¿Cómo reaccionará el gobierno israelí frente al nuevo equilibrio de poderes?

Al final la cuestión es si la situación logra cambiar la actitud del pueblo israelí, empujándolos a pactar con los palestinos. Cuando el gobierno palestino pueda asegurar un cese el fuego de aquí a un tiempo razonable, entonces podremos esperar cambios reales en el clima político, porque será más difícil para el gobierno israelí proseguir con su estrategia de violencia. Pero Israel es una democracia y el cambio en sus acciones políticas sólo vendrá tras un cambio en la opinión pública. Cuando los poderes establecidos obren, redundará en el desarrollo de un Estado israelí bi-nacional. Las alternativas a esta solución no son muy sugerentes: o Israel instaura un apartheid, o se instaura un solo Estado democrático que pronto perderá su identidad judía.

¿En qué puede contribuir Europa para acelerar el proceso de paz?

Puede, por ejemplo, apoyar la retirada unilateral de Israel en Gaza, en particular ayudando a los palestinos a tomar posesión de la administración de la zona. Puede también promover la reconstrucción económica así como entrenar la fuerza policial encargada de velar por el cumplimiento del derecho, una fuerza que pueda ampararse de las armas ilegales y mantener al Estado en el monopolio del uso legítimo de la coacción. Esperemos que así un liderazgo legítimo se erija en la franja de Gaza, y de este modo se demuestre que los palestinos son capaces de llevar adelante su propio Estado. Europa puede trabajar el cambio de la opinión pública israelí y mostrar que los palestinos no son únicamente una turba de individuos violentos, sino que además deberían ser reconocidos como pueblo con voluntad de gobernarse por si mismos. Dicho esto, Europa debe poner atención en que no se olvide el proyecto completo de un Estado palestino. La actitud del tipo “con Gaza basta” sería errónea de cara al futuro. Sigue habiendo asentamientos en el norte que tienen que ser desalojados. Los viejos asentamientos judíos no deben quedarse fuera de la ecuación. Todos sabemos que la solución debe respetar las fronteras de 1967. Los europeos deben insistir, a pesar de su socio trasatlántico, en que la solución de los dos Estados no se abandonará. Habría que apelar a todos los sectores políticos norteamericanos, aunque acabe de ser reelegido Bush.