Declaración unilateral no. Independencia sí.

Artículo publicado el 18 de Enero de 2016
Artículo publicado el 18 de Enero de 2016

El nuevo ejecutivo catalán ya trabaja para sentar las bases de una futura República Catalana, aunque ha añadido una serie de matices al proceso iniciado por el anterior gobierno regional. Por su parte, tanto el Gobierno central como la oposición siguen rechazando el proceso.

Horas después de que los miembros del nuevo Gobierno de Cataluña tomaran posesión de sus cargos, su presidente, Carles Puigdemont, ha declarado que su gobierno no piensa declarar unilateralmente la independencia. En una entrevista en la televisión pública catalana, Puigdemont ha dejado claro que el mandato de las urnas del 27-S es el de preparar el terreno y establecer las bases para que garantizar una Cataluña independiente estable y bajo las normas de una nueva Constitución propia. “Si lo hacemos bien, el referéndum de la constitución de la República catalana servirá para que gente que hubiera votado no, pueda votar ahora sí”, ha dicho.

Se fijó un plazo de 18 meses para llevar a cabo el proceso hacia la independencia. Una cifra apuntada en su momento por el ex presidente Artur Mas en campaña electoral, que ahora el nuevo jefe del Gobierno catalán matiza: “El plazo no puede ser un corsé. Si se puede hacer con menos, mejor, pero si hay que alargarlo un poco, tampoco pasa nada”. Con calma y buena letra parece que quiere hacer las cosas el heredero de Mas, que hasta el momento se ha mostrado menos beligerante en las formas que su antecesor, pues el objetivo de su ejecutivo, ha dicho, es “hacer las cosas bien”, “con todas las garantías” y con diálogo para “mantener los puentes” con el Gobierno central, que ahora se encuentra en funciones y que hasta el momento se ha mantenido firme en su “no” rotundo a un proceso independentista que considera ilegal.

El nuevo ejecutivo catalán se ha formado más de tres meses después de las elecciones del 27 de septiembre. El president Puigdemont fue investido al límite, el último día previsto según la legislación. Unas horas más y Cataluña habría tenido que volver a sacar las urnas a la calle para asistir a nuevas elecciones. El día de dicha investidura límite, Puigdemont declaró que Cataluña se encuentra “entre la posautonomía y la independencia”. Tiene claro que él y su equipo tienen fuerza y legitimidad para iniciar la ruptura, pero al mismo tiempo se hace esta pregunta: “¿Tenemos la fuerza suficiente para proclamar la independencia con esta composición parlamentaria? ¡Todavía no!”, ha añadido días más tarde en su entrevista en TV3. "No haremos una declaración unilateral de independencia. No está prevista en el programa", ha rematado.

Un consejero de Exteriores para Cataluña

Hace años que en Cataluña no se promete ser fiel a la Constitución para tomar posesión de un cargo. En esta legislatura tampoco, aunque el hecho ha tenido todavía más repercusión que otras veces, ya que tanto oposición como Gobierno Central consideran "el procés" ilegal. Inconstitucional. Y la Abogacía de Estado ya está estudiando dicha omisión. No hubo referencias a la Carta Magna, ni tampoco al Jefe del Estado.

La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, anteriormente activista política proindependecia, preguntó en esta ocasión a los consellers: “¿Prometéis cumplir fielmente, de acuerdo con la ley, las obligaciones del cargo que asumís, al servicio de Cataluña y con lealtad al presidente de la Generalitat de Cataluña?”. A lo que éstos respondían: “Sí, prometo”. Y con esta promesa, los consejeros de Puigdemont se encuentran ya trabajando para preparar las instituciones catalanas para la independencia.

Oriol Junqueras, líder de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), es ahora el nuevo vicepresidente. Toma el relevo de Neus Munté, quien ocupa ahora la cartera de Presidencia. Un ejecutivo nítidamente independentista, formado por miembros de los partidos que se unieron para concurrir juntos en las elecciones por la independencia Junts Pel Sí (CiU y ERC), en el que ha habido cambios y traspasos de carteras, pero también la creación de un nuevo departamento. El de Exteriores.

Raúl Romeva, cabeza de lista de la coalición Junts Pel Sí y eurodiputado por Iniciativa Catalunya Verds durante 10 años, trabajará para evitar conflictos con el Gobierno Central (el que está ahora en funciones y el pueda formarse en el futuro). Hasta ahora las relaciones de la autonomía con el exterior las ejercía un secretario general, y el ascenso no es casual: Responde a la intención de la Generalitat de internacionalizar el proceso se separación con España. Tras tomar posesión de su cargo, Romeva explicó que Cataluña es “una sociedad que está ofreciendo mucho al resto del mundo. Tan importante es pedir complicidades como ofrecernos para ello. Nosotros también podemos aportar en el ámbito europeo e internacional". Romeva actuará a partir de ahora como “ministro de exteriores” para tratar de encontrar socios internacionales que apoyen su proyecto, algo que hasta ahora ya se ha intentado, aunque sin demasiados frutos.

En 2015 se produjeron varias visitas de diplomáticos catalanes a países como EE.UU., Bélgica, Suecia, Uruguay o Paraguay, unos viajes criticados por los representantes españoles allí destinados. Por su parte, la Generalitat tiene varias delegaciones en el exterior, creadas hace años, como las de Nueva York, Londres, Bruselas, París o Berlín. Las más recientes son las de Roma y Viena, inauguradas durante el mandato de Artur Mas. Además de esto, el Gobierno de Cataluña cuenta con una extensa red de oficinas sectoriales en el exterior de carácter lingüístico, cultural y turístico.

La proyección exterior forma parte de la hoja de ruta de este nuevo gobierno, que desde su constitución no para de andar hacia su meta: La independencia. El que lleguen o no a alcanzarla va a depender en gran medida de este nuevo ejecutivo y de las instituciones centrales. De momento, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Democràcia i Llibertat (DiL, la anterior Convergència Democràtica de Catalunya de Artur Mas) tienen un importante peso en el Parlamento, con ocho y nueve escaños respectivamente. Y desde hace poco han ganado poder en el Senado, después de que el PSOE, segundo partido en las elecciones generales, haya "prestado" cuatro de sus senadores a estos dos partidos para que puedan formar grupo propio en dicha institución. Una simple "cortesía parlamentaria", según el PSOE, aunque llamativa si se tiene en cuenta que los socialistas necesitarían el apoyo de estos independentistas para investir a su candidato como Presidente del Gobierno. España vive un momento de efervescente cambio político y la cuestión independentista, lejos de mantenerse al margen de las cuestiones de Estado, se prevé clave para el futuro del país.