Del cine negro a Facebook: los "chivatos" están por todas partes

Artículo publicado el 30 de Noviembre de 2010
Artículo publicado el 30 de Noviembre de 2010
En Francia, tres empleados se desahogan hablando mal de la jerarquía en sus muros de Facebook. Poco tiempo después son despedidos. Entre estos dos casos nos encontramos con un conector lógico: el "soplón", que en realidad es uno de sus "amigos" en Facebook. Así son los chivatos, imprescindibles para un buen argumento...

En toda buena novela negra, el "chivato" no es nunca quien nosotros pensamos. Desde el amigo cercano al enemigo desconocido, se podría hacer una película a través del perfil (bajo) del "soplón", aquel que os venderá y obtendrá beneficios por ello. Los Amantes de la noche, de Nicholas Ray, todavía no saben que fueron pillados por culpa de una infame (“traición” en italiano). Sin embargo, bailan durante la espera.

El balance ("chivato" en francés) siempre agua la fiesta. Todo va bien, hemos robado y, aún así, hemos salido adelante, hasta que un grande bouche ("bocazas" en francés) nos pone de nuevo los pies en la tierra. La historia de la humanidad se ha escrito con el sudor de los petze ("delatores" en alemán). Éstos tienen una influencia incluso mayor que otros héroes por poco que los sepamos sobornar. La poucave ("traición" en francés, originario del romaní, N. de la R.) más trágica de la historia del cine la encontramos en la película de John FordEl delator, en la que los ingleses pagan los favores de un pobre telltale ("chivato" en inglés) para acabar con la resistencia del IRA.

Pero la ficción no va nunca más lejos que la realidad. ¿Quién habría podido imaginar un argumento en el que tres empleados van a verse en la calle porque un pettegolo ("chivato" en argot italiano) le ha "contado" a su jefe lo que escribían contra su empresa en sus muros de Facebook? Esto es lo que ha ocurrido en la sociedad francesa Alten. Pensando que iban a ser leídos por sus "amigos" de Facebook, se declaran "club de nefastos" y prometen "hacer la vida imposible a su DRH durante varios meses". Afortunadamente para la sociedad, un rapporteur ("chivato" en argot francés) ha podido parar a estos tres "incitadores a la rebelión", tal y como los ha juzgado la justicia. ¿Quién le agradecerá al justiciero enmascarado este acto de lealtad a la autoridad? Nadie. Vosotros lo sabéis muy bien, un "acusica" nunca sale vencedor. Sus remordimientos lo corroen, su culpabilidad es insostenible. Salvo que, como el agente Wiesler en La vida de los otros, se dé cuenta de los posibles estragos que puede causar con su infamata ("traición" en italiano) en la vida de los demás.

Ilustración : Henning Studte/http://www.studte-cartoon.de/