Del flirteo al compromiso

Artículo publicado el 1 de Marzo de 2004
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Artículo publicado el 1 de Marzo de 2004

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Europa tiene una larga historia de cooperación con el Sudeste Asiático. Pero el tiempo para el flirteo ha pasado. Su relación debe evolucionar.

India y Paquistán son conscientes de su potencial en términos globales y han estado moviendo sus fichas pacientemente en el tablero de ajedrez de la política internacional. India es gobernada por un heterogéneo sistema federal que ha sido capaz de mantener una democracia estable durante más de medio siglo, aunque haya sido amenazado de vez en cuando por facciones radicales, tensiones regionales, y fundamentalismo hindú de derechas. La economía de libre mercado ha echado raíces en el país y, según el Banco Mundial, podría alcanzar un crecimiento anual del 6 a 8 % en los años futuros (1). La estabilidad política parece haber sido un acicate para la relativa prosperidad económica, al menos para la clase media emergente.

Potencia económica y nuclear

El régimen de origen militar de Paquistán ha sabido mantenerse en el poder, desempeñando un papel esencial en la pacificación de Afganistán, y en el control de la amenaza interna de facciones radicales islámicas. Actualmente está siendo acusado de ser en parte responsable de la proliferación nuclear; Libia, Irán y Corea del Norte parecen haber comprado a Pakistán la tecnología necesaria (vean el artículo de Alberto Comito). Aunque éste sufra divisiones en términos de identidad étnica, religión e ideología, y sea vecino de un Afganistán políticamente inestable, Pakistán se ha opuesto firmemente a la influencia hegemónica de India sobre el Sudeste Asiático. Y esto ha tenido al Islam, y al conflicto de Cachemira, como factor unificador y potenciador -incluso cuando la religión parece haber perdido la influencia política desde el 11 de septiembre.

Este conflicto parece haber entrado en una nueva fase. Se han desarrollado conversaciones durante el mes de febrero, pero aún es demasiado pronto para esperar una solución. El Gobierno de India solamente puede jugar la baza diplomática para obtener apoyo en las elecciones parlamentarias de abril y el General Musharraf todavía es rehén de los sectores más radicales de la sociedad paquistaní y de los separatistas de Cachemira. ¿Qué papel queda para la Unión Europea entonces? India es hoy un poder fundamental en la política internacional, y se ha distanciado de Pakistán en cuanto a la inversión extranjera que atrae y la ayuda al desarrollo, así como en lo referente a la promoción de lazos culturales. Su población es siete veces más grande que la de Pakistán, su PBI per cápita es aproximadamente un 30 % más alto, y esto la sitúa 17 puestos por encima en el último Índice de Desarrollo Humano (2). La buena relación entre la Unión Europea e India, reforzada por la liberalización del mercado de la India en 1990, culminó con la cumbre de Lisboa 2000, cuando la Unión Europea e India acordaron mantener una cumbre anual de alto nivel. EEUU, China y Japón son los únicos países que comparten este privilegio.

Poderes de persuasión

Sin embargo, aunque la Unión Europea tiene una larga historia de cooperación con el sudeste asiático, ésta se entrenta con la dura competencia de las principales potencias mundiales. Rusia es actualmente el compañero de defensa más importante de India; EEUU está presente en el patio trasero de Pakistán, Afganistán, y simultáneamente trata de reforzar sus lazos con India. Teniendo en cuenta que India tiene una relación privilegiada con estos poderes globales, y que durante los años pasados la política exterior de la India ha tendido a adoptar un acercamiento país por país -a veces no haciendo caso de las instituciones políticas en Bruselas-, la tarea de la Unión Europea parece sumamente difícil. Además, la ausencia sorprendente de última hora de Silvio Berlusconi durante la última Cumbre India-UE en noviembre de 2003, y el hecho de que ambas partes cambiaran sutiles golpes diplomáticos, sobre todo en lo referido al comercio, no ha ayudado a la causa de la Unión en India. Pero el potencial está allí, sobre todo en la creación de una alianza entre la Unión Europea e India en la política internacional. Ambas partes consideran que un mundo multipolar es beneficioso en las relaciones internacionales, y son leales defensores de acuerdos multilaterales como el Protocolo de Kyoto, así como de un papel más relevante para las Naciones Unidas. Además, India no ha olvidado la asociación de EE.UU con Pakistán durante la guerra fría. La Unión Europea es todavía por lo tanto un aliado en el terreno diplomático.

La importancia de la autopromoción

En este caminos ambos lados deben cooperar, aumentándo y profundizándo la interacción entre sus sociedades civiles respectivas. Por ejemplo, en la Europa continental recientemente se ha despertado el interés por esta región y grupos de expertos e instituciones académicas en Francia, Bélgica, Alemania y Escandinavia sacan publicaciones sobre el Sudeste Asiático, desafiando así el monopolio habitual anglosajón. También, sorprendentemente, en la Unión Europea cada Estado miembro tiene su propio centro cultural en Nueva Delhi, y a veces incluso institutos de investigación patrocinados por los gobiernos. Pero hay una carencia de información sobre la Unión Europea como tal. La delegación de la Comisión Europea en la capital india es una representación oficial y está lejos de tener el impacto cultural de una organización no gubernamental europea o de una institución de la Unión.

A largo plazo, tanto la Unión Europea como la India tienen mucho por hacer, estrechando lazos humanos, sociales y culturales. En el lado indio hay interés, como atestigua el número ingente de indios que estudian lenguas europeas. Pero, como siempre, la pregunta aún sin contestar es si las diferencias entre estados de la Unión pueden dejarse a un lado para convertir a la UE en un compañero comprometido con el Sudeste Asiático.