Del Polo a París en bicicleta

Artículo publicado el 4 de Marzo de 2016
Artículo publicado el 4 de Marzo de 2016

En noviembre de 2015, personas de todo el mundo viajaron a París para acudir a la COP21. Para algunos el viaje fue considerablemente más largo que para otros. Daniel Price, director del proyecto "Del Polo a París", viajó desde la Antártida hasta la capital francesa. Hablamos con él tras su travesía de 10.000 km para descubrir por qué, ahora que su viaje ha terminado.

No es ningún secreto que cambiar el viaje diario en metro por una bicicleta puede ayudar a reducir tu huella de carbono. Sin embargo, para Daniel Price el viaje en bicicleta fue mucho más extenso: De casi 10.000 km desde el círculo antártico. En 2015, se propuso atravesar medio planeta a pedales, desde los confines del mundo hasta el evento COP21 en París

Mucho más que un "desquiciado en una bicicleta"

Daniel es el director del proyecto "Pole to Paris" (Del Polo a París), que consiste en dos increíbles viajes, cada uno desde diferentes confines de la Tierra. Su misión personal: Atravesar pedaleando 19 países en siete meses. 

"Todo esto nace de frustración", explica. Mientras realizaba una investigación en el hielo antártico, para completar su doctorado, decidió poner su mente a trabajar. "A medida que comprendía lo significante que era la brecha entre la sociedad y la ciencia, me interesé cada vez más por el movimiento por el clima. Si una cantidad suficiente de personas comprendiesen la gravedad del problema, se esperaría que nuestros políticos estuvieran más motivados a abordar activamente el problema". 

Cuando presentó su tesis de doctorado en 2014, Price decidió hacer algo al respecto. Trabajó con un equipo de ocho voluntarios, que apoyaron su increíble travesía, así como con su codirector Erlend Moster Knudsen, quién debió lidiar con su propio desafío: Pedalear desde el Ártico hasta París. Juntos, buscaban concientizar sobre la situación del planeta en su conjunto a través de su recorrido hasta las charlas globales sobre el clima.

"El otro problema del cambio climático es que, para muchos, la temática es demasiado aburrida", admite Daniel cuando le pregunté por qué tomar tal desafío. "Pensaba que los viajes serían una buena manera de involucrar a las personas. Si no les interesaba para nada el cambio climático, al menos dirían: ‘Mira, ¡ahí va un desquiciado en una bicicleta!’. Tal vez se acercarían a tener una charla al respecto, o leerían un artículo sobre ello en el periódico". 

No obstante, el verdadero camino a París comenzó mucho antes de empezar a pedalear. Siempre ha tenido una gran atracción por el mar, como resultado de las salidas con su padre durante la niñez, pero el rol de científico climático no era el sueño de su vida.

"Cuando era joven quería ser piloto de combate y volé en un escuadrón de cadetes aéreos en Londres", explica. Su interés se redujo una vez que se mudó a Gales, y fue completamente aniquilado con la Guerra del Golfo. Terminó trabajando para la Royal National Lifeboat Institution, con lo que retomó con su gran interés por el mar, antes de inscribirse a la carrera de Geografía Marina en Cardiff. Desde allí, su pasión lo llevó tan lejos como le fue posible, a Christchurch, Nueva Zelanda, uno de los grandes núcleos de acceso científico a la Antártida.

Solo sigue pedaleando

Daniel ha pasado seis meses de gratificantes momentos, entre los cuales destaca su paso por Jakarta, donde otros 500 ciclistas se unieron a él para una acción climática en contra del gobierno de Indonesia. Esta fue tan sólo una de las decenas de charlas que Price dio en ambos hemisferios. "Tratar de cumplir con el desafío físico e intentar gestionar el proyecto desde la carretera ha sido realmente muy demandante", admite. "Lo más difícil ha sido acabar cada tarde y luego continuar el camino en la dirección correcta".

Próxima parada: Bangladesh. Le asombró el impacto del cambio climático en el país. Si bien siempre habían habido ciclones, los habitantes de Bangladesh están sufriendo los peores de los últimos tiempos, con vientos y lluvias más fuertes. Mientras se encontraba en la región, Daniel recibió una ayuda para filmar un documental sobre el tema, que debía estar listo para marzo. "Ayuda tener una visión general en un solo viaje", recuerda. "Si bien nos gusta el estilo de Hollywood –‘¡Oh por Dios, los niveles del mar se elevarán!’– el principal problema de Bangladesh es la intrusión del agua salada en el suministro de agua. Millones de personas no pueden tener acceso a agua potable, algo muy difícil de comprender para muchos". 

No sólo tuvo que enfrentarse a retos personales. Algunos de los eventos de Erlend fueron cancelados a raíz de los ataques en París el 13 de noviembre. "Pole to Paris" mandó un mensaje de solidaridad hacia las víctimas, pero Daniel luchó por no permitir que esta tragedia alejara el foco del desastre mundial, por lo que continuaron en pos de su meta final.

Mantener el barco a flote

Con la Torre Eiffel finalmente a la vista, el recorrido desde el sur de Daniel se encontró con el de Erlend desde el norte: "Hemos entregado las historias de la gente que habíamos conocido en nuestros viajes en una de las charlas durante la conferencia del clima... Hemos tratado de poner cara a las consecuencias de los impactos del cambio climático".

Daniel y Erlend llegaron a la Ciudad de la Luz antes de la COP21. Daniel se mostraba cautelosamente optimista acerca de sus posibilidades de éxito: "La palabra clave es ambición", explicó. "Carecemos del tipo de liderazgo necesario para que esto sea tan exitoso como debería. Necesitamos el discurso de JFK (John F. Kennedy), ¿entiendes?".

¿Salió entonces adelante el lanzamiento? Tras el encuentro, Daniel dijo que tenía "bastantes dudas" sobre la ambición que habían puesto en el documento por escrito, pero que estaba decepcionado con algunos de los detalles. Él quiere que las compañías de combustibles fósiles se vean obligadas a apoyar las energías renovables: "Su juego debe acabar en este siglo, sólo es cuestión de decidir en qué década será. ¿Por qué no saltar a bordo del nuevo buque y ayudar a cada persona en el planeta, en lugar de esperar que su barco se hunda mientras le prendemos fuego al nuestro?".

En lo que se refiere a mantener ese particular barco a flote, las lecciones que recibió de su padre le han sido útiles. Pero la verdadera carrera acaba de empezar. Después de París, Daniel volvió a Reino Unido para trabajar en el documental que filmó durante su estancia en Bangladesh: "Cuando esté terminado, no hay nada escrito, excepto un cierto tiempo para descansar y meterme de lleno en el año más ocupado de mi vida".

When it comes to keeping that particular ship afloat, the lessons from his dad have more than paid off. But the real race has just begun. After Paris, he went back to the UK to work on the documentary filmed while he travelled in Bangladesh: "After that's wrapped up, there is nothing on the cards except some time to decompress and take in the busiest year of my life".

---

Puedes leer la entrevista con el codirector de “Pole to Paris”, Erlend Moster Knudsen, como parte de la serie #21faces realizada en 2015.