Delicioso “Circus Bulgaria”

Artículo publicado el 22 de Agosto de 2012
Artículo publicado el 22 de Agosto de 2012
Las cincuenta historias incluidas en esta colección de relatos del autor, traducidas al inglés por Kapka Kassabova, están tan llenas de riqueza y plagadas de rarezas que es tentador citar textualmente páginas enteras. Es uno de esos libros poco comunes, en los que parece que cada palabra juega un papel importante.

Pese a que Circus Bulgaria (Portobello Books Ltd, 2010) todavía no se ha editado en castellano, en Amazon.es puede adquirirse la traducción en inglés.

Lo triste, lo bello y lo extraño compiten entre sí por ser la guinda en el pastel formado por las historias de Circus Bulgaria; pero por encima de todo, siempre compasiva con lo insólito o con el personaje raro, está la generosidad de lo cómico, que parece ser un testamento al humor como una de las expresiones más inteligentes de la condición humana.

La voz de los fantasmas de Sofía

Nacido en Sofía en 1960, Deyan Enev comenzó a publicar sus colecciones de relatos cortos justo cuando el régimen del dictador comunista Todor Zhivkov empezaba a derrumbarse. Su biografía afirma que trabajó como pintor, asistente en un hospital y profesor, así como también fue periodista, apropiándose, gracias a estos empleos, de las historias de una Bulgaria congelada y a la vez en estado de cambio. Mientras el comunismo caía y escritores búlgaros como Vladimir Zarev encontraban nuevos lectores y hallaban abundante material en los encontronazos de Bulgaria con el este capitalista, la obra de Enev fusionaba estos nuevos enfoques, propios de la modernidad posterior a 1990, con los relatos fantásticos de la tradición búlgara, así como con los mitos urbanos orales del surrealista panorama comunista. Como resultado de estas voces y épocas que hablan entre ellas, Circus Bulgaria podría ser el cenit de la escritura de Enev como mediador de las voces de los fantasmas de Sofía.

Casado y con dos hijos, se trata de una de las figuras literarias búlgaras más relevantes de su tiempo.

Es poco corriente que un libro equipare el nivel atómico de sus metáforas y sintaxis a la trabajada forma de su narrativa, pero Enev parece estar pintando con todos los colores a la vez, haciendo que cada línea resulte estar tan bien construida como cada relato. Se capturan tantos aspectos de sus mundos que Circus Bulgaria parece en verdad un todo: rituales, mentiras, el estancamiento de la pérdida, la textura del campo, las personalidades de las casas, los mitos de los edificios de apartamentos, omóplatos “delicados como alas de caballos de mar”, piel “tierna como la membrana de la leche recién hervida”, la melancolía de los monos amaestrados, la lógica secreta de los aislados y venenosos universos del abuso incestuoso.

Historias que chocan con sus mundos

Los mundos aislados son el terreno sobre el que vuelve una y otra vez Circus Bulgaria: situaciones incomprensibles para los forasteros, como la del mafioso, o las historias relatadas por figuras perdidas encontradas en los bosques, o el mundo en el que está prohibido caminar de dos en dos y una pareja casada tiene miedo de tocarse en la cama por si les escuchan. Cuando la pareja acepta con estoicismo que las abejas invadan su apartamento y cubran el cuerpo de la mujer en la cama, tiene sentido —en su mundo— que la mujer tranquilice al marido con un "No preguntes".

En la totalidad de los relatos de Enev, su veneración por las palabras es su intermediaria. La lengua repta hacia el mundo natural, y el mundo natural se hace texto.

Sin embargo, también se encuentran siempre presentes aquellos que intentan escapar de sus mundos aislados o desafiar la lógica de su situación, como Niki-Nikola, el Ícaro optimista de los edificios de apartamentos de Sofía, o el niño de cuatro años que, en su cumpleaños, visita el punto de vista mental de su padre en el psiquiátrico. A su vez, Zornista gana y pierde a la vez un mundo en el que, ya sin estar sola y con un nuevo trabajo, deja de comunicarse con sus dignificadas marionetas francófonas. En la totalidad de los relatos de Enev, su veneración por las palabras es su intermediaria. La lengua repta hacia el mundo natural, y el mundo natural se hace texto. Las palabras “se posan sobre sus líneas como colibríes” y los copos de nieve brillan “como puntos finales y guiones en un nuevo y, de algún modo, extraño código morse”, mientras que una luna llena “sigue creciendo hasta que se vuelve mayor que sus metáforas”. De forma similar, parece como si los propios relatos siguieran creciendo hasta que casi se vuelven demasiado grandes para el libro, y varios personajes de Circus Bulgaria se ven aplastados por el peso de las historias que ellos mismos deben contar.

Quizás la belleza extraterrenal del lenguaje de este libro en su traducción al inglés se debe en parte al hecho de que la traductora, Kapka Kassabova, es una escritora y poetisa con gran talento. Sea cual sea el motivo, estos cincuenta relatos unidos entre sí parecen el resultado de una gran paleta de experiencia humana y dominio del lenguaje, que aumenta con una imaginería y un tono precisos. Un regalo en sí mismo, Circus Bulgaria también es una gran introducción a la ficción búlgara contemporánea.

Imágenes: portada, cortesía de © Portobello Books Ltd; texto, Deyan Enev (cc) Justine Тoms/Wikimedia.