Dell abandona Irlanda, pero se queda en Europa

Artículo publicado el 11 de Marzo de 2009
Artículo publicado el 11 de Marzo de 2009
La compañía americana traslada la fábrica de Limerick (Irlanda), abierta en 2006, a la ciudad polaca de Łodz. La Comisión Europea se cuestiona si la inyección de capital público, principal aliciente para Dell, es legal

Parece no haber remedio alguno para la deslocalización de los mercados y la producción. Suele llevarse el gato al agua el que sea capaz de vender al mayor precio y producir al menor posible. Desde hace años el Oeste de Europa le teme a la competencia del Este, pero ambas tienen un enemigo común: el continente asiático. La mano de obra barata de países como China, India o Taiwán hace que producir allí sea muy rentable. Por desgracia, la deslocalización de los mercados de producción no entra en contradicción con el vínculo existente entre el mercado y el mundo de los negocios.

El triple ganador del Premio Pulitzer, Thomas L. Friedman, recalca el gran potencial del oriente asiático: intelectual (muy buenos profesionales con un gran conocimiento de inglés), demográfico (abundante mano de obra) y social (¿acaso hay huelgas en las fábricas chinas?). Cada vez más empresas ubican sus fábricas en estos países. La producción es tan solo un factor, puesto que con facilidad se puede recolocar una fábrica cuando se tienen sedes a lo largo y ancho del mundo. Al tomar la decisión de trasladar su fábrica a Łodz, al menos Dell no está huyendo a Asia. En su contrato de arrendamiento figura que piensa quedarse en Polonia de momento los próximos 20 años.

 Ambrosiana Global / FlickrLa Comisión Europea cuestiona el traslado de la gigante multinacional, puesto que ha recibido una gran inyección de capital público (un cuarto del gasto total de la inversión). La legislación de la Unión Europea prohíbe la utilización de capital público en casos como el de Dell, puesto que se corren ciertos riesgos. Sin embargo, en Polonia la inyección de capital público si se permite, pero solamente hasta la primera mitad del año 2009. La Comisión dispone de 18 meses para tomar una decisión final y por lo tanto todavía puede frenar la inversión de capital, pese a las protestas de los europarlamentarios polacos. Desde una perspectiva global, la recolocación de Dell en Europa no beneficiará a la Unión: el desempleo será menor en Polonia, pero mayor en Irlanda.

De Limerick a Łódź

Dell, al igual que otras multinacionales de la tecnología informática, busca el ahorro a toda costa. Hasta el año 2010, 1.900 personas perderán su empleo en la fábrica irlandesa. Sin embargo, los trabajadores de los departamentos de márquetin e investigación podrán conservar su trabajo. Así Dell reducirá los gastos en un cuarto y la decisión de trasladar la fábrica cobrará lógica (cabe destacar que otras empresas ya han cerrado sus fábricas en Irlanda). Sin embargo, en estos tiempos tan difíciles para los irlandeses (según las estimaciones la economía de Irlanda sufrirá un gran bajón en el 2009 y el desempleo alcanzará el 15%), la recolocación de una fábrica que genera miles de puestos de trabajo es un golpe muy duro. Por otra parte, la apertura de la fábrica en Polonia, financiada en parte con el capital público, es una oportunidad fantástica para toda la región de Łódź, la cual cuenta con un gran potencial, y así también se podrá dinamizar el mercado regional. Mientras que ningún ciudadano de Irlanda planea trabajar en Łódź en el futuro, una gran parte de la plantilla de la fábrica de Limerick es de nacionalidad polaca. Sin duda, los irlandeses no lo tendrían nada fácil, puesto que para cada puesto ya hay siete candidatos.

La metodología de Dell

Emmanuel Dyan / FlickrDesde el punto de vista de la innovación y la competencia, Dell es un jugador de primera. La compañía tejana ha sabido como prescindir de intermediarios, preservar suministros y rebajar los precios de sus productos. El recorte de gastos es otro aspecto muy importante para Dell. En Limerick los sindicatos no existían y los contratos renovables cada tres meses irritaban a los trabajadores. Mientras que en Polonia los trabajadores cuentan con ese tipo de protección y pueden pelearse por conseguir mejores salarios, y así han conseguido un aumento de los 1.100 zloty (aprox. 250 euros) que cobraban a 1-600 (aprox. 360 euros). En Bulgaria o Rumanía su salario sería dos veces menor.

Los milagros no existen. El único incentivo de abrir una fábrica en Polonia, Dell lo ha encontrado en la inyección de capital público. El mayor problema es que si aumentan los salarios de los trabajadores, Dell no estará interesado en mantener su fábrica abierta por mucho tiempo.