Demagog: contra las mentiras de los políticos eslovacos y checos 

Artículo publicado el 12 de Noviembre de 2013
Artículo publicado el 12 de Noviembre de 2013

Los políticos mienten. Los cínicos afirmarían que los políticos mienten siempre ¿Pero cómo los podemos pillar con las manos en la masa? Sólo mediante un análisis minucioso de sus palabras. Cansados de dejar que los políticos manipulen y se inventen la realidad, los eslovacos y los checos han tomado cartas en el asunto. Demagog, lanzado en 2010, asedia a los políticos para que digan la verdad. 

La verificación de los hechos ha rondado durante algún tiempo por las democracias consolidadas, pero en Europa Central y Oriental todavía es una novedad relativa. Más al este, se lo han puesto fácil a los políticos y les han permitido decir todo lo que quisieran sin que se les cuestionara como es debido.  

Sin embargo, en Eslovaquia y la República Checa, el proyecto - Demagog – digno de su nombre, lanzado en marzo de 2010, ha cambiado el rumbo. Demagog fue fundado por Matej Hruška  y Ondrej Lunter, cuando ambos estudiaban en la Univeridad de Masaryk en Brno. Estos se inspiraron en algunas plataformas estadounidenses como FactCheck.org y PolitiFact.com

“Hay tres tipos de mentiras- mentiras, malditas mentiras y estadísticas” - BENJAMIN DISRAELI

La coordinadora del proyecto Veronika Frankovská explica el ímpetu que hay tras la iniciativa. “Sentimos que los moderadores de los debates televisivos no habían interpretado un papel activo al mostrar que alguien había afirmado algo falso repetidas veces” indica Frankovská. “Hasta sus oponentes políticos no lo hacían. Así que decidimos tomar la iniciativa”.

Principalmente, Demagog analiza los debates televisivos de los domingos, pero hace poco ha iniciado el llamado verifica los hechos ad hoc, cuyo objetivo es evaluar las declaraciones relacionadas con un tema candente en una semana determinada. Por supuesto, los periodistas que siguen los análisis de Demagog sacan provecho de este panorama más amplio. 

Sería fantastico si su producción fuera más frecuente”, afirma Michal Havran, editor de JeToTak, la versión eslovaca de Le Monde diplomatique. “También puede que debieran prestar menos atención a los detalles irrelevantes” añade. El comentarista político Marián Leško, que en la actualidad escribe para la revista Trend, opina de forma similar. Cree que Demagog no debería centrarse sólo en los debates televisivos sino también en lo que los políticos afirman públicamente, sobre todo cuando sus declaraciones entran en conflicto con los hechos. “Sería asombroso si los representantes del sector público viviesen con el sentimiento de: cíñete a los hechos porque Demagog está escuchando”, indica Leško.

"La historia es una serie de mentiras acordadas” - NAPOLEON BONAPARTE

La pregunta más pertinente es si la verificación de hechos de Demagog ha mejorado la “cultura política”. Marián Leško cree que sí, puesto que un debate en el que los hechos no se respetan es redundante. Una conversación de ese tipo solo revela las inclinaciones de los políticos sin avanzar en la discusión. Sin embargo, Michal Havran considera que el proyecto ha sacado el discurso político “más allá de las fronteras de la creencia religiosa que teníamos en los años 90”.  

No obstante, ambos se muestran escépticos en cuanto al impacto que ha tenido Demagog en los políticos. Havran opina que puede que influencie a la parte progresista del público. Leško diferencia entre dos tipos de politicos: “los que hablan para un público mejor informado y más crítico saben que un uso impreciso de los hechos podría dañarles. Los políticos que se dirigen a sus clubs de fans no necesitan preocuparse por eso. Y no les importa”, concluye. El problema que observa Leško es que el público en su totalidad no considera todavía el uso desleal de los hechos como una ofensa procesable para los políticos. Sólo una minoría tiene grandes expectativas en los políticos. 

Veronika Frankovská  piensa que los políticos utilizan la producción de Demagog de modo peculiar. Muchos de ellos intentan utilizarla en contra de sus opositores. Paradójicamente, tienden a darle vueltas, interpretarlo mal o utilizarlo de forma incorrecta. Añade que hasta la ex Primera Ministra eslovaca Iveta Radičová utilizó incorrectamente información procedente Demagog en su libro, País de líneas gruesas, publicado  en 2013. Parece que las viejas costumbres no se pierden nunca. 

de la verdad a la mentira y viceversa

Los políticos, o sus asistentes con más frecuencia, están acostumbrados a contactar con Demagog y solicitar que cambien la valoración. Aunque en muchos casos es mero oportunismo, Frankovská admite que de hecho a veces presentan información o fuentes que no estaban disponibles antes. De modo que Demagog, por ejemplo, cambia su valoración de la declaración, de no demostrada a verdadera. 

También ha habido intentos para poner en duda la metodología, la objetividad o la neutralidad del proyecto. Esto puede insinuar que los políticos, los partidos políticos o las organizaciones gubernamentales ven a Demagog como un integrante importante en el campo de batalla político. No es un mal resultado para un equipo central de cinco personas y 10-15 personas en prácticas.

la verdad es contagiosa

Demagog coopera con varios medios de comunicación que publican sus análisis. También se está convirtiendo en una clase de mentor en plataformas similares de otros países. El proyecto se está esforzando por construir una colaboración más fuerte con verificadores de hechos de países de Europa Central como Polonia y Hungría. En lugares más lejanos, Demagog quiere iniciar un portal de verificación de hechos en Georgia, un proyecto que sin duda hace mucha falta en una sociedad civil muy activa pero también muy dividida. Como se acercan las elecciones parlamentarias europeas, Demagog dirigirá su objetivo hacia las declaraciones relacionadas con el orden del día europeo. 

Aunque algunos puedan considerar que el proyecto es muy negativo y que sólo aumenta nuestra frustración con la política, Veronika Frankovská discutiría lo contrario. “Activa a la sociedad y de hecho, si examinas las declaraciones, sólo una pequeña proporción son mentiras graves y descaradas. Muchas declaraciones falsas no son más que errores según los cuales sus autores obtuvieron información incorrecta”.