¿Democracia 1, Autocracia 0?

Artículo publicado el 1 de Noviembre de 2004
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Artículo publicado el 1 de Noviembre de 2004

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Cómo interpretar la retirada del grupo de comisarios propuestos por Barroso: ¿victoria para la democracia o prueba fehaciente de que la toma de decisiones en la UE aún se lleva a cabo en gran parte a puerta cerrada?

En el Preámbulo de la futura Constitución Europea podemos leer que Democracia significa que “El poder no está en manos de una minoría sino de la mayoría”. ¿Es realmente este principio aplicable a una Unión Europea donde la Comisión (poder ejecutivo) viene estando desde siempre fuera del control de los miembros democráticamente elegidos del Europarlamento?

Encontrar un estilo propio

La decisión de Barroso de posponer el sometimiento al visto bueno parlamentario de su propuesta de comisión ha resultado ser poco más que una humilde retirada, ahorrándose así el bombazo que la negativa del Parlamento hubiera generado. Aunque al final el resultado es el mismo: Barroso tendrá que volver a barajar sus cartas. Esto generó el pasado miércoles en Estrasburgo una atmósfera marcadamente diferente a la usual. Cuando Barroso anunció que daba marcha atrás, una excitante algarabía se apoderó de la cámara, los que estaban a favor de la decisión rompieron a aplaudir y los detractores abuchearon la medida. Daba la sensación de que por fin el Europarlamento había encontrado un “estilo” propio. Como británico, perdí mi virginidad política en Westminster, donde es frecuente que sus miembros vitoreen, abucheen, ovacionen y silben como si fuesen espectadores de alguna grotesca pantomima. En contraste a esto, Estrasburgo da la sensación de ser un lugar tranquilo, silencioso y bastante aséptico -un lugar donde las salidas de tono ceden su turno al pragmatismo y al murmullo de las traducciones simultaneas-. Pero el miércoles transmitió otra sensación: como si por fin el Parlamento dejase a un lado sus reticencias a plantarle cara a la Comisión, y eso tan sólo puede hacerle bien a la Democracia en la UE.

La democracia implica transparencia

Uno de los beneficios de que el Parlamento tenga más poder e influencia es que asegura que los que sean propuestos para miembros de la Comisión son mejor controlados por los representantes elegidos por sufragio universal, es decir, que el poder recae en la mayoría y no en unos pocos.

Otras de las mayores críticas que se le hacen a la Unión son su exceso de burocracia y el poco control existente sobre los presupuestos que manejan los comisarios. Los euroescépticos citan concretamente el nombre de algunos comisarios que no han sometido sus cuentas a la supervisión de ninguna auditoría independiente; se quejan de sus gastos excesivos, insistiendo en que apenas se sigue transparencia alguna sobre sus acciones. Según reza una conocida cita del historiador británico Lord Acton: “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Otorgar más poder al Parlamento haría que los designados para la Comisión resultasen más controlables, tanto para los eurodiputados como para los ciudadanos de la Unión. Esta falta de control no es algo exclusivo de la UE: por ejemplo, la semana pasada, el gobierno británico propició un gran escándalo cuando rehusó someter al visto bueno de Westminster la reubicación de las tropas destinadas en Iraq.

Obviamente, debemos interpretar la marcha atrás de Barroso con buenos ojos, pero ¿no hubiera sido mejor someterlo a votación?

La Unión desaprovecha la oportunidad de mejorar su imagen

Es posible que el Parlamento haya “ganado” este asalto, pero esta semana no es la apropiada para que Europa se de palmaditas en la espalda. A pesar de que Barroso haya tenido que retroceder por miedo al veto del Parlamento sobre su propuesta de Comisión, el simple hecho de que optara por este camino y no por afrontar el resultado de la votación genera una percepción radicalmente distinta sobre el proyecto Europeo. Durante los próximos días y semanas, tanto los euroescépticos como los medios de comunicación van a tener su maquinaria trabajando al cien por cien: empezando por la designación de Buttiglione como Comisario de Justicia (¿qué será lo siguiente? !Le Pen como Comisario de inmigración?). Si además nos fijamos en cómo se ha desarrollado esta historia desde el principio, vemos que no es más que el resultado de un cúmulo de absolutas incompetencias. Ya me puedo imaginar algunos de los titulares del siempre pragmático The Sun (Tabloide británico): “UEdiotas”, ”EuroInútiles”, y suma y sigue...

Si la comisión propuesta por Barroso se hubiera sometido a la votación del Parlamento, se podría al menos argumentar que el Parlamento dijo “No” y que los ciudadanos, tan a menudo ignorados en la toma de decisiones de la Unión a pesar de lo que la retórica pueda decir, habrían podido ver la democracia de la Unión en pleno funcionamiento. En otras palabras, podrían haber visto a los eurodiputados que los representan decidiendo sobre un asunto de extremada importancia. En lugar de esto, y a pesar de que la decisión de Barroso se pueda calificar como de “victoria” para la Democracia, se pelea por el esférico en la zona más farragosa del terreno de juego, y es muy posible que este gran encuentro se tenga que decir en la prorroga.