Democracia en los parques de Estambul

Artículo publicado el 15 de Agosto de 2013
Artículo publicado el 15 de Agosto de 2013

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

La idea de los «foros en los parques» surge de un llamamiento a compartir el diálogo, aunar diversas perspectivas y comprendernos los unos a los otros para trabajar juntos por una vida mejor.

Justo después de que el movimiento #OccupyGezi fuese «desalojado» del famoso parque Gezi en la plaza Taksim el 15 de junio, miles de personas comenzaron a reunirse en foros localizados en los vecindarios para debatir los problemas locales y nacionales que afectan directamente a sus vidas. Cada noche, personas de todas las edades acuden a los parques alrededor de las 9 para tomar la palabra. Hablan de qué será lo próximo que pase en un país que trata de darle un sentido a la que quizás sea la ola de protestas sociales más importante en su historia moderna.

Jóvenes luchadores

Rıdvan Salih, un ingeniero electrónico de 26 años, se identifica tanto como habitante del parque Yoğurtçu (en Kadıköy, la parte asiática de Istanbul) y del parque Abbasağa (en Besiktas, al sur de Taksim). «Es como navegar entre Atenas y Esparta», afirma, haciendo referencia a la democracia directa que se practica en estos parques. Salih cree que estos foros, que se organizan de forma natural, han reavivado el «espíritu de Gezi», el leitmotiv que señalan casi todos los participantes de este movimiento. ¿Y qué significa este espíritu? «Imagina a cientos de personas que están tan tranquilas en sus tiendas y que, de repente, sean atacadas con grandes cantidades de gas lacrimógeno», dice, «escapan en mitad de la noche, pero aun así advierten entre gritos que no deben pisotear las flores del parque mientras huyen a un lugar seguro», responde.

Hay más de 85 foros en parques de toda Turquía, pero aún es difícil calcular el número exacto, ya que cada día emergen nuevos foros e incluso desaparecen otros. Además de un plan diario, cada foro cuenta con sus propias unidades de acción, programas y talleres. Todos ellos se deciden en base a las necesidades de cada grupo. Se organizan democráticamente en cuanto al contenido. İlayda Aktüre del foro Maçka (en el lujoso distrito de Nişantaşı) explica cómo su grupo contaba con un foro dedicado exclusivamente al debate constitucional. Esto afecta al nuevo proceso político en el que ha estado trabajando el parlamento para poder llegar a un consenso en el borrador de una nueva constitución.

Contra los sesgos mediáticos

El cielo oscurece y no parece que la multitud quiera que se termine el agitado debate sobre las próximas elecciones locales, que tendrán lugar en marzo de 2014. A medida que anochece, el grupo se reúne alrededor de la débil luz de una farola. Como en la mayoría de los foros, los participantes del parque Cihangir, en una parte adinerada de la ciudad cerca de Taskim, debaten acerca de la nominación de un candidato que represente la voluntad de todos los foros en las elecciones. «Sea quien sea, deberíamos establecer un mecanismo que haga que el candidato tenga responsabilidad ante nosotros», dice Ahmet Saymadı, un activista. Cree que el éxito de los foros se debe a la ausencia de una autoridad política que les pueda hacer sombra.

Coşkun Alkan, un bancario, explica la importancia de que las personas que no acudieron a las protestas de Gezi se sumen a la causa. «Aquellos que están expuestos a la inmensa desinformación de los medios durante la resistencia piensan que somos vándalos», afirma. «Deberíamos mostrarles que no lo somos». Tras hablar en los foros de Cihangir y Levent (el área comercial de Istanbul, en Besiktas), el parque Abbasağa es su tercera parada. «Alguna vez han visto a los nacionalistas marchar hombro a hombro con los kurdos para protestar contra algo antes de Gezi?», dice. «¡Habría sido imposible! El momento en el que miles de kurdos y turcos en todo el país gritaron juntos contra la violencia policial en Lice fue histórico». Alkan se refiere al día en el que un muchacho de 18 años murió durante las revueltas, mientras la gente protestaba ante un puesto de avanzada policial en Diyarbakır, al sureste de Turquía, donde hay una considerable población kurda.

Durante un espectáculo de baile organizado por los participantes de Abbasağa, Cansu Akkılıç, un estudiante de 23 años, me enseña una fanzine diaria llamada «Abbasağa Postası» con fecha del 5 de julio. «¡Espéranos, Gezi, que allá vamos!» reza la portada; una promesa que, por desgracia, no se pudo cumplir, ya que al día siguiente la policía evitó que las masas de gente entrasen al parque de Gezi. Akkılıç aún cree en el poder de la unión. «Este es un grupo de gente muy interesante. Kurdos, turcos y personas de todos los credos, ateos, la comunidad LGBT, mujeres con pañuelo, nacionalistas, liberales... Aprendemos los unos de los otros».

El papel de las redes sociales

Las redes sociales, que durante las protestas se utilizaron para intercambiar información, siguen siendo la herramienta más importante del período post-Gezi. Dada la censura generalizada de los principales medios de comunicación, el seguimiento de los foros se realiza mediante twitter. Una página dedicada a este movimiento, llamada «los parques son nuestros» («Parklar Bizim») tiene más de 10 000 seguidores en facebook, y se actualiza con frecuencia por parte de equipos de voluntarios de cada foro. Açık Demokrasi («democracia abierta») es una nueva iniciativa cuyo objetivo es reflejar los debates que tienen lugar en los parques a través de una plataforma en la red. Temas como reducir el umbral electoral –10% en Turquía, considerado el mayor obstáculo para una representación justa en el parlamento– o fortalecer la libertad de expresión en el país, son solo dos de los ejemplos mencionados por la mayoría.

İlkay Bilgiç, una funcionaria turca, cree que los foros son organismos igualitarios, que se regulan por sí mismos y que activan los procesos democráticos con los cuales los ciudadanos poseedores de un nuevo poder transforman los mecanismos locales y nacionales. «Aquí hemos comprendido algo nuevo: que las exigencias políticas debería cumplirlas el poder del pueblo, en lugar de tener que esperar a que el poder gobernante satisfaga sus exigencias», dice. Es casi palpable el optimismo que se respira en estos parques.

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