Derecha populista occidental: identitaria, antisistema e islamofóbica

Artículo publicado el 23 de Marzo de 2010
Artículo publicado el 23 de Marzo de 2010
Tras Geert Wilders en Holanda, la familia Le Pen en Francia hace acopio de votos en las elecciones regionales del 14 de marzo de 2010 y confirma el impulso de la extrema derecha en el viejo continente. Junto con la Lega Nord (Liga Norte italiana, este partido constituye un ejemplo de la nueva derecha populista europea a la que no le gusta la etiqueta de 'extremista'

A veces vuelven, título de un relato de Stephen King, le vendría como un guante al duo Le Pen (padre e hija) visto el buen resultado que han obtenido en las elecciones regionales francesas el 14 de marzo de 2010. Su partido, el Front National (Frente Nacional, FN), ha conseguido un respetable 9.2% de votos a nivel nacional y cuenta con presencia en 12 regiones. Aunque todavía parece precipitado hablar de un renacimiento del Front (en las regionales de 2004 había alcanzado un 14,70%), es cierto que el FN lanza un mensaje claro a sus rivales políticos: “Nos dieron por muertos demasiado rápido” declaró tras el escrutinio un exultante Jean Marie Le Pen. Los más sorprendidos de este resultado fueron sobre todo los realizadores de sondeos franceses, que habían pronosticado porcentajes mucho más bajos para este partido.

¿Sorpresa?

Durante un discurso ante militantes del FNDesde un punto de vista más europeo, sin embargo, las buenas notas del FN no deberían sorprender en absoluto ya que si se echa un vistazo a las últimas elecciones europeas, los partidos de la derecha populista habían conseguido buenos resultados un poco por todas partes. Y si se tienen en cuenta también ciertas elecciones locales o regionales en otros países del continente, esta tendencia se confirma, con dos ejemplos sobre todo: el PVV (Partido de la libertad) en Holanda y la Lega Nord en Italia. El PVV de Geert Wilders, el líder rubio anti-inmigración, se ha impuesto como el verdadero vencedor en los últimos escrutinios municipales holandeses del 3 de marzo con un 16,97%, y, para las legislativas de junio, tiene muchas posibilidades de convertirse en el segundo partido del país. La Lega Nord, en Italia, está creciendo progresivamente desde hace años y hoy puede vanagloriarse de tener cuatro ministros en el gobierno de Berlusconi. Según los sondeos, en las elecciones regionales del 28 de marzo, el partido del líder Umberto Bossi podría hacerse con dos regiones italianas, Véneto y Piamonte.

La extrema derecha en Europa

FN, Lega y PVV representan hoy tres formas diversas de la derecha radical occidental, tres caras de un universo abigarrado en continua expansión. El FN, contra la globalización y euro-fóbico, es la expresión de la derecha social clásica, fuertemente nacionalista; la Lega, en cambio, representa una derecha rural, regionalista, ligada a la cultura territorial, empapada de mitos paganos y a la vez paladín de las raíces cristianas. El PVV holandés representa una derecha populista y nacionalista que el politólogo Jérôme Jamin considera “liberal en el plano económico y progresista en el plano social ya que, por ejemplo, no condena la homosexualidad”.

Aunque existan importantes diferencias entre estas formaciones políticas, no faltan rasgos comunes, empezando por el anti-islamismo. Geert Wilders es uno de los principales representantes de la cruzada europea contra el Islam (en Holanda tiene incluso un proceso por incitar al odio racial y por discriminación contra los musulmanes). El pasado 6 de marzo Wilders declaró al periódico francés Le Figaro: “No quiero nuevos inmigrantes. No tengo nada en contra de los individuos, pero tenemos un problema con la ideología islámica. […] Una ideología que considero fascista”. La Lega Nord, por su parte, parece obsesionada por un eventual “peligro de islamización de Europa”. “Somos anti-islamistas […]. No podemos permitir que los islamistas nos colonicen”, son las palabras de Alessandro Savoi, dirigente de la Lega en Trentino. El Front National, en cambio, ve amenazado el equilibrio cultural de Francia y plantea la cuestión en términos cuantitativos. Como declaraba hace más o menos un año Alain Soral, ex comunista reciclado al FN en 2007: “No son los valores del Islam lo que da miedo sino el número de musulmanes. […] Si sólo hubiese un 2% o un 4%  en Francia, no habría ningún problema. Pero cuando se pasa la barra del 10%, se plantea el problema del equilibrio cultural”.

Pero es sobre todo el tipo de populismo que encarnan los tres partidos el que les acerca. FN, PVV y Lega Nord son, en efecto, los principales defensores de un tipo de populismo que sustituye la dicotomía clásica derecha/izquierda por un sistema más moderno sistema/anti-sistema en el que el 'sistema', al que pertenecen las élites políticas, financieras y sindicales, reúne a los corruptos y oportunistas. Una élite contra la que la derecha populista dirige su batalla irguiéndose como la verdadera y auténtica alternativa 'anti-sistema'. Piero Ignazi, politólogo, subraya que “estos partidos traducen hoy un verdadero sufrimiento ante ciertos aspectos de la modernidad, en particular en lo que respecta al multiculturalismo, y logran atraerse partidarios trasversales, sobre todo entre las clases populares, porque proporcionan una respuesta en términos de 'valores'  e 'identidad'". Se sobreentiende que dichas “respuestas” a menudo se acompañan de tintes xenófobos y racistas.

Foto: maxalari/flickr, Neno/flickr, zapdelight/flickr. Video: AndreXtra/Youtube