¿Desalmado?

Artículo publicado el 18 de Julio de 2007
Artículo publicado el 18 de Julio de 2007

Alma es una de aquellas palabras que designan un concepto imposible de demostrar científicamente, esas cuya definición ha ocupado la vida de reputados pensadores sin que llegasen jamás a ponerse de acuerdo entre ellos. Y, sin embargo, todos somos el significado de esta palabra que -matices a parte- nunca ha dejado de significar “vida”.

Los griegos antiguos utilizaban la palabra psykhé (hálito, aliento) para designar alma y mariposa; según sabemos gracias a Homero, creían que al morir alguien, su alma -como parte inmortal de la persona- salía volando por la boca como una mariposa. Esa psykhé evolucionaría en latín a psyche (mente) y anma (alma), que deja de ser un insecto alado y se mantiene como soplo de aire vital. De ahí, las lenguas de raíz latina han heredado y adaptado el soplo: coindicen “alma” en español y portugués, âme en francés, ànima en catalán y anima en italiano. Así, animal significa “ser animado” (ser con alma). Y si la raíz latina asocia el alma con el aire, la germánica lo hace con el agua. Una de sus leyendas habla de la se(u)la -alma, de nuevo- como “aquello que fluye y pertenece al lago”, es decir, el agua como fuente de vida. Del arcaico se(u)la llegamos al Seele (en alemán) y soul (inglés) actuales. En inglés, soul nombra también un estilo de música. También relacionada con la música pero con orígen eslavo existe la dusza, que además del “alma” designa, en polaco, la pieza de los instrumentos de cuerda sin la cual no podrían transmitir las vibraciones que se convertirán en melodía.

No sabemos dónde situarla, se confunde con la mente y el espíritu. Quizá, como es ella la que nos define (de-finire, dar fin), nos está vetado abarcarla. Quizá tener alma sólo significa preguntarse por ella. Puede que Gepetto sea el único conocedor de su significado exacto.