Desayunos europeos: Tomaré lo mismo que Obama

Artículo publicado el 2 de Octubre de 2009
Artículo publicado el 2 de Octubre de 2009
¿Qué quiso decir Hart Bochner en Jungla de cristal (1988) cuando pronunció las inmortales palabras “guapa, yo cierro tratos de millones de dólares en el desayuno. Podré manejar a estos chapuceros. Eh, ¿hablas sprechen?” Quizá no lo sabremos nunca, pero lo que es innegable es que los desayunos juegan su papel en la política europea

La noche en que Barack Obama inició su carrera como presidente de los Estados Unidos, Silvio Berlusconi estaba ocupado en la menos elevada tarea de servirle el desayuno a su acompañante Patrizia D’Addario. Esta le grabó mientras le preguntaba si prefería té o café. Aquel fue un momento importante en la carrera de Silvio, así como en la de Obama. Por su parte, Patrizia causó tal impresión al primer ministro italiano que no tardó en proponerla como candidata a las elecciones locales algo más tarde.

Un desayuno alemán juguetón

Por su parte, Angela Merkel, de vida más recatada, aún encontraba tiempo para prepararle el desayuno a su marido en 2006. Al menos eso es lo que declaró entonces en una entrevista para el tabloide alemán Bild: “Bueno, el desayuno que preparo para ambos sigue siendo el mismo”.

Mientras tanto, el extravagante festín matutino que Putin sirvió a Obama en julio de 2009 fue una manera de combatir el desfase horario del americano. La prensa lo denominó “un desayuno tradicional ruso” y el rico banquete consistió en esturión ahumado, crepes, huevos con caviar y codorniz al horno, seguido de helado con salsa de cereza. Lo más complicado de todo fue el té. El agua se calentó en un samovar, una especie de tetera tradicional, mientras una camarera ataviada de arriba abajo con el traje nacional atizaba el carbón con una bota de cuero. Parece un ritual complicado para hacerlo bien a primera hora de la mañana.

La asociación del primer ministro británico, Gordon Brown, con la primera comida del día es menos afortunada. Periódicos como The Telegraph, The Mirror y el Daily Mail han denominado algún aspecto de su mandato como “el desayuno de un perro”. Al igual que el propio Brown, la expresión viene de Glasgow. Significa un completo desastre y quizá provenga de las tortillas preparadas para el desayuno que, en caso de estropearlas, se dan al perro para que este las coma. 

los pancakes, un plato nacional en EE UU

El desayuno de Angela Merkel

En Alemania desayuno se dice Frühstück, que literalmente significa ‘pieza o trozo temprano’. Si Merkel se levanta de un humor festivo (quizá se sintió así después de las pasadas elecciones), puede que acompañe su desayuno con una copa de Sekt, vino blanco con burbujas. Este tipo de desayuno se denomina Sektfrühstück. En todo desayuno alemán no pueden faltar Brötchen, panecillos redondos disponibles en muchas variedades que se sirven junto a una taza de té o café, un plato de embutidos (incluidas salchichas, por supuesto) y queso. También son populares el muesli, el yogur y el zumo de frutas. Lo más importante es recordar que los alemanes cocinan sus huevos duros de manera estricta -uno pegajoso con la yema aún líquida, al estilo del francés trompette o del inglés egg and soldiers (que además se acompaña con tostadas) se considera asqueroso.

La receta de los verdaderos panqueques (pancakes)

3 huevos 30 gr. de mantequilla 30 cl. de leche 300 gr. de harina 1/2 bolsita de levadura química 90 gr. De azúcar 1 bolsita de azúcar de vainilla 1 pizca de sal 2 cucharillas de ron, kirsch u otro licor (si os gusta)

En una ensaladera poner la harina, el azúcar, el azúcar de vainilla, la sal, la levadura y hacer un hueco en medio de la mezcla. Separar las claras de las yemas, montar las claras y reblandecer la mantequilla. Añade 150 ml. de leche poco a poco junto a las yemas de huevo para que todo quede bien mezclado y batir con fuerza para evitar los grumos. Una vez la masa sea homogénea, añade removiendo suavemente los otros 150 ml. de leche y de mantequilla fundida y frio para después incorporar delicadamente las claras montadas. Después, verter el alcohol si os apetece hacerlo. Después de esto, tu masa debería estar lista, espesa y aireada. Déjala reposar en la nevera entre 30 y 40 minutos. Después de ese tiempo de espera, ya puedes hacer tus panqueques. 

Calienta y engrasa un poco la sartén con un poco de mantequilla o aceite. Echa pequeño cucharón de masa en la sartén. Cuando hayan aparecido muchas burbujas en la superficie del panqueque, ya podéis darle la vuelta.