Día de la comunidad gitana : Aladár Horváth y el gitano en Gran Hermano

Artículo publicado el 9 de Abril de 2008
Artículo publicado el 9 de Abril de 2008
El activista húngaro Aladár Hováth denuncia la formación de guetos y la mala imagen difundida por los medios sobre la comunidad gitana, la mayor minoría de Europa, formada por 8 millones de personas, que celebra su día el 8 de abril.

Estamos en la oficina sutilmente pequeña de Aladár Horváth, cerca de la estación de metro Keleti Pályaudvar de Budapest. Tengo que contar con un traductor para descifrar lo que el representante de la fundación Civil de Derechos Romaní y la Fundación Pública de Gandhi dice. Su lucha requiere de mucho esfuerzo y tiempo. El activista responde frases cargadas de reflexión, lo que hace fácil ver por qué fue en su día consejero del primer ministro Peter Medgyessy.

En los últimos días del régimen comunista de János Kádár en 1988, Horváth participó en la reunión Lakitelek de los reformistas y los políticos disidentes, considerados el embrión del cambio del régimen comunista. Este gitano luchó con éxito junto a un grupo llamado El comité anti-gueto, uno de los primeros movimientos pro-derechos civiles del este de Europa, que alisó el camino hacia la libertad de la mayor minoría de nuestro continente: los gitanos. En este caso, lucharon contra la construcción de un gueto en Miskolc, la tercera ciudad más poblada de Hungría, donde hay una gran proporción de población gitana.

De 29 metros cuadrados cada uno, se planeaba construir 168 apartamentos sin calefacción o instalación de fontanería, lo que garantizaba la segregación racial a los potenciales residentes sin otra elección que vivir ahí, a 20 kilómetros de la ciudad.

¿A quién llamas gitano?

“Hay muchas dificultades al representar los intereses de la comunidad gitana”, comienza Horváth. “120.000 familias están clasificadas como 'gitanas’, aunque muchas de ellas tienen diferentes culturas. El término gitano abarca a mucha gente, así que ¿cómo podría pensarse en una unidad nacional? Según Horváth, "Los gitanos están estereotipados como pobres, vagos y sucios, lo que conduce a prejuicios y a su imagen negativa".

Take Gyzike, un espectáculo de telerrealidad de la televisión húngara muestra lo que representa el día a día en la vida de una familia gitana rica después de que el padre se convirtiera en el líder de un grupo musical gitano llamado Romantic. “El reality no cumple con ningún tipo de resposabilidad” , explica Hovártk. “Fama y un nivel económico como este no son comunes entre los gitanos. El programa de televisión muestra que si una pequeña parte de la población tiene dinero, la otra puede conseguirlo con facilidad. Las ramificaciones de este espectáculo y la imagen que se da de los gitanos en los medios de comunicación son claras; una persona es pobre por la falta de ética del trabajo. "Los estereotipos como este evita que mucha gente consiga trabajo, y esto perpetúa el ciclo de pobreza de la comunidad romaní . Son la ignorancia y la tensión racial las fuerzas básicas detrás de la pobreza, al contrario de lo que la sociedad percibe”.

En el reality show, Gyzike y su esposa Bea Asszony comenzaron el proceso de divorcio después de que ella le fuera infiel. Mira su reacción (destrozando el coche) tras darse cuenta de que le habían cancelado la tarjeta de crédito

Horváth ve el camino hacia la construcción de una nación caló como “un atentado para los nacionalismos no gitanos”. Esta categoría étnica tan compleja no representa a la gente clasificada dentro de ella. “Esta sociedad ha clasificado a distinta gente dentro de una misma categoría social, lo que les ha empujado a entrar en un tipo diferente de segregación étnica”, explica. “La discriminación puede actuar como una fuerza de unión racial que puede acabar en enfrentamiento entre gitanos y no gitanos, con consecuencias que no se puede prever”, advierte.

La nación calé

La política de hoy está en contra de la pobreza en el mismo grado que siente rechazo hacia los gitanos. “La ciencia es la culpable. Ha reducido el mundo a la simple cuestión social del problema romaní. Un ciudadano puede creer con facilidad que un gitano es pobre (y si no es pobre, un delincuente), y cualquier que sea pobre es como un gitano”.

Con respecto al racismo, incluso algunos políticos con responsabilidad en el trato de las minorías se burlan ante la presencia de los gitanos. Hovárth recuerda un alcalde de Transilvania que replicó que él y su ciudad estaban contentos de tener gitanos cerca porque eso significaba que había también buenos artesanos, después de que otro alcalde declarara su satisfacción por no tener ninguno en su región.

“La asimilación y la integración son dos caras de una misma moneda llamada Libertad”, insiste Hovárth, con una sonrisa que anima su sobrio rostro. La desesperación conlleva graves problemas en los que no tienen suerte. “Estos prejuicios son básicamente nuestras esposas, las cadenas que nos esclavizan a todos”.

El autor es un corresponsal norteamericano que estudió en Budapest en el verano de 2007

El público aplaude a Gyzike durante uno de sus conciertos

Foto en portada: Gitano, de Francesco (Parragio/flickr)