Diálogo ciudadano: carta al presidente #2 

Artículo publicado el 16 de Junio de 2016
Artículo publicado el 16 de Junio de 2016

El 11 de diciembre de 2015, tras los atentados de París, escribí una carta al presidente publicada en Cafébabel. Dos meses más tarde, mi carta recibe una respuesta firmada por François Hollande. Podría haberme conformado pero decidí responder a la respuesta. Para probar, para hacerme ilusiones de que un "diálogo ciudadano" es posible. Esta es la carta enviada por correo al Elíseo el 14 de abril. 

Señor presidente, 

La historia podría acabarse ahí: yo, ciudadana decepcionada, le escribo una carta para expresar mi decepción. Usted, presidente protector, responde con un mensaje de esperanza y me invita a no renunciar ni a mi "idealismo" ni a mis "ilusiones". En mi carta de diciembre de 2015, escribo que voté por usted y no por una Francia en guerra, sea quien sea el enemigo. En su carta del 11 de febrero, usted responde que "nuestro país no ha elegido ser atacado" y que "su deber es defendernos". Y añade solemnemente: "Como presidente de la República, mi responsabilidad principal es protegerles". 

Yo comprendo estos argumentos. También imagino las dificultades de su cargo: tranquilizar a los franceses con respecto a la amenaza terrorista; cumplir su promesa de invertir la curva del paro; hacer frente al ascenso del Frente Nacional y los movimientos contestatarios (la #NuitDebout apremia); consolidar la alianza franco-alemana para responder a los numerosos desafíos de la Unión Europea, desde la crisis de los refugiados al cierre parcial  de las fronteras, pasando por la amenaza del Brexit… La lista es larga y, aunque usted sea el presidente, no es todopoderoso, sin ofender a los franceses.

La historia podría acabarse ahí pero también podría continuar. Por eso conservo la esperanza de volver a recibir una respuesta a mi carta: ¡el idealismo tiene el defecto de ser tenaz! 

"El sentido de nuestra acción"

Usted menciona en su carta el "sentido de nuestra acción". ¿Cuál es? Según usted, hay que defender la Nación. Los terroristas han atacado nuestros valores de libertad, igualdad y fraternidad. En su discurso de año nuevo de diciembre de 2015, usted evoca el "amor a la patria", mientras que el año 2016 es el sagrado "año de la Marsellesa". Aquí estamos nosotros, convertidos en héroes, llevando con orgullo los colores de la bandera. Azul, blanco y rojo: así es como Francia recuperará la confianza en lo que es. ¡Un país iluminado, un país que resiste! Allons enfants de la patrie le jour de gloire est arrivé! [¡Vamos, hijos de la patria, el día glorioso ha llegado!. ndlr]

 Sin embargo, después de los atentados de Bruselas, Francia parece tener menos interés que Europa en esta realidad. Ustedes mismos lo han dicho: "Han golpeado a toda Europa". ¿La "Nación"? Aquí parece fuera de juego. ¿No es ilusorio el "progreso" en el que usted dice creer, ese progreso evocado en la defensa de la ley El Khomri? Nosotros, los jóvenes "franceses", ya sabemos que viviremos peor que nuestros padres

Yo no creo en el progreso. No más que en la patria. Como muchos europeos, tengo más de una patria. Tuve que renunciar a la idea de progreso cuando comprendí que las prácticas serían en mi generación lo que el contrato indefinido fue en la de mis padres. En cuanto a la nación, entiendo que se tranquilice, pero dudo que tenga un significado para la generación que ha crecido con el espacio Schengen. Entonces, ¿cuál es el "sentido" de "nuestra acción"?  

A pequeña escala, expongo cómo yo intento dar sentido a mi acción: en enero de 2016, mientras usted pronuncia su "Discurso a la juventud y al compromiso", yo le he tomado la palabra y he empezado una actividad voluntaria en una asociación. He descubierto cómo se trabaja en un servicio de interés general gracias a un dispositivo que usted ha promocionado activamente. En este sentido, no puedo negar los efectos concretos de su política ni el hecho de que las acciones estén dirigidas a "la juventud", en quienes priorizó su mandato. Así es como intento darle un sentido pero no es suficiente: a mayor escala, no encuentro sentido a lo que se hace y se dice en nombre de Francia. 

Europa más concreta que nunca

Esta juventud a la que usted ha llamado a comprometerse durante su discurso del 11 de enero, esta generación que usted ha contribuido a crear y que se ha reunido en la plaza de la República bajo la consigna Nuit Debout es a la que usted hace hoy un llamado. Quizás, más que a intervenir, un llamado a dar sentido.   

El peor momento de la crisis no es demasiado tarde para devolver su lugar al proyecto europeo, a sus valores y a su divisa. Francia y Europa estarán aún más "unidas en la diversidad" si están unidas en la adversidad. José Ignacio Torreblanca, especialista en asuntos europeos, hace la siguiente afirmación: "Europa es un ente abstracto por el que nadie quiere morir, pero que haya muchos dispuestos a matar europeos nos debería dar una medida de la fortaleza de nuestra identidad y proyecto". Quizás, los atentados de Bruselas y París han tenido como único mérito restituir el proyecto europeo de forma más concreta y más significativa que nunca.

Dado que yo no estaré entre los pocos franceses seleccionados para hacerle preguntas durante la emisión de esta noche, seguiré formando parte de los que le escriben.