Diego Cañamero: defendemos la soberanía alimentaria

Artículo publicado el 19 de Noviembre de 2007
Artículo publicado el 19 de Noviembre de 2007

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Cañamero, a sus 51 años, es el portavoz de una experiencia sindical nueva: la de un sindicato de base rural que decide dar el salto a la representación de los trabajadores del medio urbano.

Estamos en Sevilla. En la 8ª planta de un edificio de aspecto siniestro y de laberínticos pasillos inundados de luz solar se encuentra la sede del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT). Nacido el 23 de septiembre de 2007, es la resulta de la unión de varios microsindicatos rurales y el histórico Sindicato de Obreros del Campo (SOC), único en su modalidad en Europa.

Nos recibe Emmanuelle Palliot, una joven francesa embarcada en un estudio sobre los ciudadanos del este que vienen a Andalucía a trabajar en las campañas de la fresa. “Decenas de miles los jornaleros del este vienen a trabajar al campo andaluz”, nos comentan en la organización sindical, “pero pocos son los que se dan de alta en el sindicato, pues la mayoría viene a España sin permiso regularizado y no quiere meterse en líos: ganan el triple que en sus países de origen, ¡sienten que no tienen nada más que exigir!”.

Diego Cañamero -fundador del SOC y hoy portavoz general del SAT- nos espera en su destartalado despacho. Empezó en el sindicialismo a sus 16 años, en 1974, cuando la situación del campo era paupérrima y no había asamblea de jornaleros que no terminara con él en la cárcel.

¿Le ha reservado el sindicalismo alguna satisfacción?

Sí, sobre todo cuando tras nuestras primeras ocupaciones de tierras públicas y privadas, en 1978, logramos que se distribuyeran 20.000 hectáreas de tierras a campesinos. Más tarde, en los años noventa, fui alcalde de mi pueblo apoyándome en el sindicato.

No cree que el sindicalismo pierde representatividad en Europa?

Sí. Los sindicatos y los partidos políticos se han convertido en un negocio. La política y el sindicalismo es una idea noble que se ha pervertido. Algunos sindicatos se han convertido en mafia, otros dependen demasiado del dinero del Estado y no pueden defender hasta las últimas consecuencias la nobleza de sus trabajadores, hay partidos políticos con demasiados empresarios con intereses particulares. Así la gente pierde la ilusión.

¿Por qué crean el SAT si ya existe el SOC?

Por que la gente del campo ya no sólo trabaja en tareas agrícolas y la imagen del SOC dependía demasiado de la figura del jornalero. Muchos se han ido al sector de la construcción, las energías renovables o del turismo rural. Con el desarrollo de estos sectores los accidentes laborales han ascendido a 90.000 anuales en Andalucía. El paro es del 12%, en comparación con el 8% europeo; los salarios y las pensiones son un 10% inferiores a los de la media española; el 44% de la tierra sigue estando en manos del 4% de la población y el alza del precio del biodiésel puede suscitar especulación y afán acaparador por parte de los más poderosos.

Para luchar contra esto hemos creado un sindicato sustentado en las aportaciones de los trabajadores, no en la dependencia del Estado [este sindicato no se presenta a las elecciones sindicales, Ndr.]. Queremos un sindicato sin burocracia y apostamos por la acción directa [consistente en presentarse en el lugar de trabajo y defender a los trabajadores aun sin tener representación en los comités de empresa, Ndr.].

Cree que la PAC beneficia a los trabajadores del campo en España?

Tal y como está el precio de lo que se produce en el campo, si no hubiera subvenciones no valdría la pena sembrar. Pero lo que al principio iba destinado a reconstruir el mundo agrícola y rural tras la guerra mundial, se ha convertido en la protección de una serie de cultivos que rompe los precios de lo que viene de fuera de la UE. Se está usando el dinero de todos los europeos para enriquecer a unas pocas familias nobles como los Duques de Alba, los Mora Figueroa, o a gente como el ex banquero y ex convicto Mario Conde, [condenado por apropiación indebida, Ndr.], que luego viven en Madrid como marajás, a 500 kilómetros de las tierras subvencionadas.

Las ayudas no pueden seguir basándose en la extensión de la tierra, sino en factores combinados: la superficie en proporción inversa al montante de la subvención, el número de empleados, el respeto al medioambiente, el mantenimiento del medio rural arreglando caminos, el establecimiento de industrias de transformación, etc.

¿Es partidario de la preferencia comunitaria expresada por el conservador Sarkozy?

Defendemos la soberanía alimentaria. No podemos pretender meterle trigo y carne a los argentinos porque ya tienen ellos de sobra. Lo mismo en sentido inverso.

¿Tiene el SAT una postura definida sobre la producción y comercialización de los transgénicos?

Estamos en contra. Una herencia genética conservada durante siglos de padres a hijos -las semillas- no puede modificarse y patentarse en favor de una multinacional privada, porque la alimentación humana no debe quedar en manos de unos pocos. Es como el aire o el agua: dones de la naturaleza al servicio del ser humano.

¿Qué medida concreta considera usted urgente por parte de la UE para el desarrollo del mundo rural?

Infraestructuras: arreglar caminos rurales, planes de reforestación contra la erosión del suelo, modernización de regadíos para ahorrar agua, electrificación...

Foto Diego Cañamero durante una manifestación en Sevilla en favor de la vivienda digna (pedrobea/Flickr)