Discriminación: buscar un lugar para vivir en París

Artículo publicado el 15 de Enero de 2010
Artículo publicado el 15 de Enero de 2010
Los parisinos lo saben bien. Incluso ellos necesitan varios meses y una agencia, normalmente, para encontrar casa dentro de los límites de la ciudad, sobre el cinturón de uno de los 20 ‘arrondissements’ parisinos (como se conocen a los distritos administrativos). Pero, entonces, ¿qué hacen los extranjeros antes este complicado mercado para encontrar alojamiento?

“Así que, ¿cómo piensas pagar tu casa?”. Ésta es con frecuencia la primera pregunta planteada a los recién llegados a París. Si no se lo cuestionan ellos mismos, siempre hay algún amigo o familiar dispuesto a hacerlo. La convivencia con compañeros ‘novatos’ en París o los normales problemas de comunicación son otro tema con el que lidiar. El alquiler es algo común… y también el protagonista de muchas pesadillas. Según una encuesta publicada en el periódico británico The Guardian en julio de 2009, París ocupa el puesto 13 en la lista de las ciudades más caras del mundo. El incremento de precios alcanzó su punto máximo en 2006; en 2009, el cuarto inquilino de un piso pagaba entre 17 y 25 euros por metro cuadrado. Si se tiene en cuenta las malas condiciones de gran parte de los edificios, muchos de los que buscan casa se preguntan si estos precios están justificados.

Los propietarios se enfrentan al problema de… elegir

Zakaria tiene 24 años y estudia en París desde noviembre de 2009. No recuerda la búsqueda de su piso con cariño. Ser marroquí complicó su entrada e inscripción en la universidad, por no mencionar las dificultades para encontrar casa. Los propietarios piden que los inquilinos sin un ingreso estable, como un estudiante, tengan un aval o garante. También esperan que, en caso de una emergencia, este aval pueda adelantar tres meses de alquiler a corto plazo. Y por si fuera poco, esta persona debe trabajar en Francia también.

La mayoría no pasa este proceso de selección pero, aparentemente, a gran parte de los propietarios en París no les importa mucho. De los 50 interesados en un anuncio, los que presentan problemas para cumplir con los requisitos son simplemente descartados. La explicación de los propietarios cuando rechazan a alguien que no es francés suele ser: “No tengo nada contra los extranjeros, es sólo que no estoy preparado para afrontar el riesgo”. La excusa más común es el miedo a tener que perseguir a inquilinos extranjeros en los tribunales.

Zakaria no tenía ni amigos ni familia cuando llegó a París. Decidió buscar en internet y encontró un sitio web, appartager.fr, que en un abrir y cerrar de ojos te presenta un montón de pisos para compartir. Su actual modo de vida es "inusual", admite: Duerme en el dormitorio del inquilino real que, por el momento, ha movido todas sus cosas a la cocina.

¿Empezarán a manifesarse también contra los alquileres abusivos?

Cuando conseguir una habitación en un albergue es una suerte

En caso de emergencia, muchos estudiantes extranjeros pueden solicitar a la Unión Francesa de Estudiantes (centro regional de asuntos universitarios y escolares, CROUS) ayuda para encontrar alojamiento. De hecho, esta institución tiene unos cuatro mil cuartos y habitaciones en París. Por su bajo coste, estos albergues son muy apreciados, aunque solo los estudiantes de intercambio tienen derecho a este tipo de alojamiento.

Emilie G., una estudiante canadiense, ha tenido mucha suerte. Tiene derecho a una habitación en Cité Universitaire (Ciudad Universitaria), ubicada en el sur de París, un espacio muy codiciado. Esto es posible gracias al acuerdo entre su universidad local y la Ciudad Universitaria Internacional. Entre los estudiantes extranjeros hay quien opta por universidades como la Sorbona y hacer su propio camino sin el beneficio de ser un estudiante de intercambio, ya que el programa no tiene reconocimiento. Incluso ser ciudadano de la Unión Europea (UE) sirve de poco cuando se busca alojamiento. Cualquier europeo puede viajar a París, pero encontrar casa es un arte. 

Hay propietarios y páginas web que recomiendan conseguir el llamado Locapass, una especie de seguro para los propietarios privados que cubre al inquilino en caso de cualquier problema y pone a su disposición una garantía financiera. En cualquier caso, solo quienes cuentan con ingresos estables pueden solicitar un Locapass. También pueden hacerlo aquellos que empiezan su etapa laboral o realizan algún tipo de periodo de prácticas, pero siempre y cuando estén recibiendo un salario, lo que raramente ocurre hoy día. El Locapass, sin embargo, es un certificado inútil a veces: ante cualquier duda, el propietario seguramente elegirá al candidato francés.

“Solo personas con ingresos estables pueden solicitar un Locapass”

Entonces, ¿qué esperanza tienen los extranjeros? La única opción que les queda es buscar en los mismos sitios web donde decenas de personas buscan un piso compartido. Puedes estar seguro de que compartir casa con extranjeros no tiene el problema de los propietarios exigentes. Kiki, modelo de 20 años, llegó a París para trabajar con una reconocida agencia a nivel global. Una foto de bienvenida con apariencia amistosa la llevó hasta la zona central del 5º arrondissement en París. Kiki no habla muy bien francés y no conoce a nadie en parís. Por eso aceptó rápidamente una oferta, aunque fuese demasiado cara. Estará en París por una corta temporada, así que aceptó pagar la escandalosa cantidad de 805 euros al mes de alquiler.

El CAF (caisse d’allocations familiales, o subsidio para el alojamiento familiar) ofrece ayuda para el alquiler a jóvenes. Pero Kiki no la ha solicitado. El formulario es sencillo, solo cuatro páginas, pero la solicitud puede tardar hasta dos meses en ser procesada. Puedes ahorrarte el estrés, pero significará pagar más. Kiki no gana mal como modelo… Así, para muchos estudiantes extranjeros sin ingresos, a menudo ‘lost in translation’ (o ‘pérdidos en la traducción’) y lejos de su hogar, el sueño de estudiar en París se convierte rápidamente en una pesadilla.

Fotos: ©++zola++/flickr; beta.robot/flickr; philippe leroyer/flickr