Disturbios en Letonia: Se acabó el sueño del dinero rápido

Artículo publicado el 15 de Enero de 2009
Artículo publicado el 15 de Enero de 2009
Durante el milagro económico letón muchas personas vivieron por encima de sus recursos – ahora el país pasa factura por ello. En la noche del 14 de enero la tensión en Letonia aumentó peligrosamente. Después de una protesta masiva contra el gobierno de centroderecha se produjeron violentos disturbios

El ministro de finanzas, Atis Slakteris, se ha convertido en el más conocido de la historia letona. Cuando Letonia estaba al borde de la quiebra, el ministro se mostró optimista en una entrevista con un “todo está bajo control”. Desde entonces, esta frase se propaga como un reguero de pólvora en el mundo virtual y choca con una incomprensión masiva.

El gobierno letón a despedido a uno de cada 10 empleados públicos y ha reducido su salario un 15%

Zane Licite, que trabaja en el equipo de prensa del presidente, reacciona serena cuando le preguntan si todo está realmente “bajo control”. Explica que a ella le va bien mientras haya suficiente dinero. Pero es difícil predecir cuánto tiempo durará el dinero. Zane es una de las recientes víctimas del paquete de reformas estatal. Como uno de cada diez funcionarios, ha recibido un despido sin aviso en el curso de las reformas anunciadas por el Estado. Para bajar los costes laborales estatales, el gobierno ha decidido reducir un 15% los salarios de los funcionarios, con un salario mensual bruto superior a 480 euros y ha suprimido los suplementos. La situación en el mercado laboral es cada vez más precaria. Entre tanto, se extiende el miedo de que el Estado pronto no tenga suficientes reservas para pagar las prestaciones de desempleo.

Letonia, Tigre báltico o gatito asustado

Los partidos y organizaciones invitan entretanto a protestas masivas. El estado de ánimo en la población pasa el peor momento desde el restablecimiento de la independencia. Esto también lo nota la gerente del café Kapucino-Bar, cerca del casco antiguo de Riga. Hace poco puso una oferta de empleo en Internet. Media hora después y tras incontables llamadas telefónica, retiró el anuncio, agotada. Le fue imposible atender al gran número de interesados. No había contado con ello. La situación es aún más sorprendente si recordamos que no hace mucho las empresas letonas se veían amenazadas de cierre al no encontrar suficiente personal cualificado.

¿Problemas fabricados en casa?

Sin embargo, Letonia no se encuentra en una crisis económica y financiera, sino en una crisis de liderazgo, dice el antiguo ministro de asuntos exteriores y líder de la oposición, Artis Pabriks. No quiere saber nada de la hipocresía del “todo está bajo control”. El gobierno habría ignorado las advertencias de la comunidad internacional sobre las consecuencias de una economía sobrecalentada en favor de una política populista.

©Thorsten Pohlmann

Al ministro de finanzas, Atis Slakteris, le gusta achacar la situación pésima de su país a la situación del mercado global y ve el origen de los problemas de Letonia en la crisis financiera mundial. Pero la oposición, los intelectuales y las organizaciones no se dejan engañar por el dedo acusador de Slakteris hacia causas externas. Reprochan al gobierno su ignorancia acerca de los verdaderos problemas del país.

La explosión de precios y salarios ha destruido el equilibro entre rendimiento y productividad

Una de las causas más importantes es la inflación de los salarios. Esta ha tomado una magnitud gigantesca en los años de fuerte crecimiento económico, especialmente desde 2001. También la integración de Letonia en la Unión Europea le dio un buen empuje. A esto se le sumó un consumo masivo de la población basado en el crédito. La consecuente explosión de los precios y los salarios ha destruido el equilibrio entre rendimiento y productividad. Los sectores inmobiliarios y financieros colapsaron, arrastrando al país en una profunda recesión económica.

Deberes internacionales

El Fondo Monetario Internacional, representantes de la UE y de los países escandinavos elaboraron en otoño un plan de rescate para salvar a Letonia de la quiebra. Una ayuda de 7.500 millones de euros debe asegurar la liquidez del Estado y del sector financiero. Con este plan, también se le impusieron deberes a Letonia. Pero estos no se van a cumplir como lo esperan los financiadores. Poco después de ser concedida la fuerte ayuda, la ministra de cultura, Helena Demakova, firmó un contrato de 9 millones con un gabinete de arquitectos para la realización de una sala de conciertos.

El uso masivo de créditos durante los años de vacas gordas sitúan en una situación muy complicada a la población letona

La población letona se prepara para tiempos difíciles. También para Signe K. es frustrante la situación. Hace meses que busca desesperadamente un empleo en internet. La joven de 25 años dejó sus estudios hace un par de años para crear su propia empresa. En ese momento la economía letona crecía a un ritmo récord. Como muchos otros jóvenes, acariciaba el sueño del dinero rápido. Cualquier método para conseguirlo parecía adecuado. Pero un día se presentó la policía delante de la puerta, registró sus oficinas y se llevó algunos documentos. Criminales habían utilizado su empresa para blanquear dinero. Signe K. había intuido que algo olía mal. Pero las abundantes propinas le parecían más interesantes. La joven madre vive hoy con su hija de un año en un centro de acogida para niñas y jóvenes mujeres en Agenskalns, a las afueras de Riga. Ambas tienen que sobrevivir con 50 euros de ayuda social al mes. El mismo dilema amenaza a toda una generación de jóvenes familias que pidieron crédito en los años de dinero fácil.

La pertenencia de Letonia a la UE, el entrelazado de los mercados financieros bálticos con los escandinavos y la rápida disposición de ayuda del Fondo Monetario Mundial han salvado a Letonia de momento de una catástrofe mucho peor. La ayuda deja libertad de acción al gobierno, pero no es una respuesta a la situación de emergencia del país y, en ningún, caso a la crisis política.

El autor es miembro de la red de corresponsales alemana n-ost