DJ Krush: Barcelona a lo Tokio

Artículo publicado el 8 de Marzo de 2007
Artículo publicado el 8 de Marzo de 2007
Una noche en la célebre Sala Apolo de Barcelona, donde el “maestro internacional de la mezcla DJ” subyuga a las masas con sus suaves ritmos electrónicos.

“Entrad, y dejad de tocarme las pelotas.” Con aire severo, el portero retira la barrera acordonada que bloquea la entrada de la Sala Apolo. Cuelgo la llamada que aparentaba realizar a los administradores, y me adentro en un oscuro teatro de antaño con cierto aire minimalista cerca de Las Ramblas, elegido mejor sala del año por innumerables revistas europeas. Me uno a unos 1.300 jóvenes barceloneses y al contingente extranjero de la ciudad, no para ver a un artista europeo o de habla inglesa, sino al japonés DJ Krush, que realiza su tercera aparición en dos años.

Krush es un favorito de Nitsa, la cita nocturna de música electrónica de más tradición en Barcelona, que desde hace nueve años acoge la sala Apolo. Utiliza una mesa fonográfica de mezclas y un mezclador que samplea sonidos con muestras instrumentales. “Nuestro programa siempre es muy ecléctico”, explica el residente DJ Coco, “desde el hard techno hasta la música experimental, house, electro y breaks”. Descarta La Paloma, la sala mas popular entre los universitarios y los Erasmus, que en la actualidad se encuentra cerrada. “No organizamos nada especial para los extranjeros: acuden aquí porque les gusta la música que hacemos.”

Krush en Europa

Entre bastidores, este DJ afincado en Tokio, comenta que quizá yo tenga una mejor idea del perfil de sus fans en esta cita de su tour europeo. ¿Puede identificar a un público europeo en particular? Yergue la cabeza medio solapada por su gorra de cuadros escoceses: “He estado en Turquía, Rumanía y Bulgaria. Países que me demuestran que la escena electrónica esta en alza en Europa. Francia estuvo bien, pero el público belga y español es más excitante siempre”.

Es honesto en lo que respecta a la percepción de su país en Europa, y el año pasado encabezó el festival anual de música electrónica de Barcelona, el Sonar, que giraba entorno a Japón. “Sólo los japoneses saben lo que es ser japonés.”

Krush sobre Krush

Tras 20 años, ocho albums y notables colaboraciones con figuras estadounidenses de primera fila, tales como DJ Shadow, este veterano de 44 años continúa subiendo el nivel de exigencia. “Mi música no siempre es perfecta. Tengo que seguir subiendo peldaños.” Sus obras han aparecido en Hollywood (Blade, 1998), y le gustan las películas “en las que veo escenas que alientan mi imaginación”. Si pudiera re-Krushear una banda sonora, elegiría la de Blade Runner (1974).

Esta noche, el profesional del hip-hop vuelve loca a Barcelona con clásicos como Kemuri, mientras DJ Shadow versionará Organ Door. “No haría otra cosa que no fuera música”, afirma mietras fija la mirada en su mano cargada de anillos. “No acabé el colegio. No he hecho estudios. Estaría trabajando en la calle.” Sobrecogido de pronto por la realidad de este comentario, Krush pega un salto golpeando el suelo. No alcanzo a relacionar este enérgico y grotesco gesto con una vida criminal; Krush, aka Hideaki Ishii, es “un sencillo padre de andar por casa”, pero recuerda bien su antigua vida de matón.

Maestro Turntable

Está a punto de amanecer en Tequila Boom Boom, la tienda paquistaní de kebabs junto al Apolo, que esta noche ha convertido su comedor trasero en una sala de música en vivo. Entre los restos de botellas y kebabs, Krush ha recogido algunas quejas de los marchosos de la ciudad. Coco se queja de la programación variada del Apolo. “La gente no sabe en realidad lo que esperarse.” Gonzalo, de 24 años, está de acuerdo. “Algunos esperaban escuchar techno o electro, pero el sonido electrónico de Krush es duro y lento. No es en realidad para los amantes de la mezcla de hardcore y drogas. Creo que algunos ni siquiera sabían que era famoso, sino que era un mal DJ que no sabía cómo hacerlo divertido.”

De vuelta en el interior, algunos deambulan, desafiando la prohibición de fumar que lleva en vigor desde enero de 2006. La música es el único idioma que Krush necesita para comunicarse esta noche en Barcelona. Engancha a las masas con un golpe de jazz aquí y un sonido de flauta allá. Cuando la animación visual se apaga, le da la espalda al público. Con un pie sobre la mesa de mezclas, y un puño apretado contra su mano abierta, posa con Barcelona de fondo para las últimos flashes.

Estad atentos a la progrmación para el Sonar Festival de este año y al regreso de Krush a Europa a finales de este año.

DJ Krush explica el trasfondo de su música

Traducido del japonés por Rokko Miyoshi y Giulio Zucchini