Dominika Nowak: “quiero permanecer inusual, aunque haya tenido que ser más comercial”

Artículo publicado el 4 de Diciembre de 2009
Artículo publicado el 4 de Diciembre de 2009
Esta diseñadora indomestica lo convencional con sus zapatos ‘Nunc’, insistiendo en que sus fantasías fabricadas con pelo son hechas para adaptarse a la vida diaria. Debatimos entre París Y Cracovia, las modas feas y lo que es ir sola como una mujer de marca a los 27

En el Reino Unido tomó a un grupo de estudiantes de la Universidad de Cambridge, que fueron enfundados con tacones altos y ropa interior para un calendario, para reabrir el debate sobre si la “moda traiciona los ideales feministas”. “Me encantan los zapatos, pero no nos hacen ser profundas. Las niñas pueden ser divertidas, pero también puede ser tomadas en serio”, bromeó la directora de la escuela femenina en un diario nacional. Dominika Nowak pone los ojos pero no ve el paralelo. “En Polonia, una niña puede ser muy inteligente o también bella”, dice. "Pero yo siempre les pregunto a esas personas ¿piensa que usted es feo o estúpido? No se debe trabajar solo la apariencia, sino también nuestro comportamiento. Yo no me tomo la fabricación de calzado tan en serio como algunas personas del mundo de la moda. Yo solo quiero tratar de ser inusual, aunque haya tenido que ser más comercial.

Matices

Nowak es inusual, aunque no es su calzado el que la distingue de la lluvia de la animada zona parisina de Strasbourg St Denis esta tarde, sino su melena larga eléctrica junto a una figura alta y compacta y sin maquillaje. Ni siquiera sus creaciones deportivas en piel de vaca. Escondida en una sala de exposición de París, su última colección inspirada en Oliver Twist está muy lejos del concepto de zapatos peludos con los que a los 27 años debutó, en una época en que Manolo Blahnik también experimentó en sus colecciones de otoño con sandalias de piel en los talones. La primera línea de zapatos de "cuero peludo" de Nowak fue un intento brillante para contrarrestar la tendencia de una industria dominada por hombres. "Quiero que mis zapatos sean excepcionales", explica, "para que tengan una identidad, con una forma simple que se adapte a todo tipo de indumentaria y que se puedan usar todos los días. Zapatos que no sean para ser observados fijamente, pero sí que tengan algo". ¿Cómo se pueden no mirar fijamente a pesar de su cuero peludo? Ella hace señas bajo la mesa, tomando como ejemplo el material afeitado de mis botas para la explicación. “Ternero" diagnóstica. “¡Y cuando ves a un becerro, es peludo!” Inspirado por la "verdad" de la tela, cada pieza de cuero es única, "huellas digitales”. Nowak incorpora el "sin afeitado" en su trabajo. La libertad de la variedad en el material define su expresión.

(Image: ©nuncfashion.com)

Después de estudiar Historia del Arte en la Universidad Jagellonian de y especializarse en vestuario en Cracovia, Nowak entró en su segundo año en el Estudio Berçot de París en 2006. ''La mayoría de las escuelas de moda son privadas, por lo que cuestan mucho", dice ella, después de haber ahorrado durante sus seis años como estilista y diseñadora. “Si usted quiere trabajar para una marca de calle, se puede estudiar en Polonia. Sin embargo, para las marcas de lujo, tienes que venir aquí para aprender la artesanía y las habilidades. Los planes de estudios están como a mil millas de distancia unos de otros. No se puede aprender el gusto francés en Polonia, donde se ha de coser con patrones y técnicas de elaboración muy básicas. Ella se trasladó a un estudio de 7 metros cuadrados en Strasbourg St Denis, cerca de la escuela, que aglutina alrededor de un 30% de los estudiantes franceses. "He cambiado mucho, mis ideas, mi forma de ver la moda", explica. "En Polonia la gente es muy cerrada y celosa, se preocupa de lo que la gente pueda pensar de ti. Aquí la gente es muy abierta, dan la bienvenida a las ideas y no hay límites. Me he vuelto más tranquila”.

La suerte del principiante

"Siempre supe que quería estudiar diseño de moda y París era el mejor destino. Pero cuando llegué a París y vi el mundo de la moda, decidí que no quería ser parte de él o trabajar para otros”. Después de ganar premios por su trabajo en Polonia y ser invitada a participar a la semana de la moda de Dubai, aún estaba en la escuela. "Fue una de las cosas más asombrosas que han sucedido en mi vida". Empezó a hacer zapatos hace tres temporadas, exhibiendo su trabajo antes de buscar una sala de exposición y un agente de una marca, denominada 'nunc' por la expresión latina hic et nunc (‘aquí y ahora'). “Nunc, como la moda, que es sobre el ahora", dice con alegría. Menciona a su padre, director alemán, como su inspiración. "Trabajó desde su casa, y yo de niña pasé mucho tiempo en la cama enferma, así que para calmarme me evadía en el diseño de vestuario y los libros de Historia. A los 16, Dominika combinaba las aptitudes de su madre, profesora de matemáticas, para vender sus "horribles vestidos de noche en vísperas de Año Nuevo". “Es mi segunda mitad”, Nowak sonríe. "Administrar tu propio negocio significa calcular y contar en todo momento. Tienes que crear los zapatos, enviarlos a los clientes, pedir telas y cueros por todo el mundo, coordinar los pedidos, hacer un seguimiento de la producción, verificar la calidad, envasar todo, preparar documentos de exportación, facturas, confirmaciones de pedidos ... A veces es difícil, y la creación es solo el 10% de mi trabajo ahora.

Nowak pone sus esfuerzos en iniciar su propia empresa a su suerte, al calendario y al método. Hoy en día, vende en Francia, Alemania, Italia, Finlandia, Dinamarca, Reino Unido, Chipre y Grecia. Un par de zapatos de invierno, normalmente al por menor, rondan los 300 euros. Las dos vidas que lleva son polos opuestos. No solo es más asequible en Polonia, sino que Nowak es capaz de mantener un profundo vínculo con su tierra natal. "Todavía soy un poco polaca", ríe. “Pero no tengo mucho más amigos polacos, porque cuando estoy allí estoy en los suburbios y trabajo todo el día. Todos están casados y tiene hijos. Somos tan diferentes. Mis amigos están aquí, y París es parte de mi creación, cócteles y conocer gente para vender mi trabajo. En Polonia, trabajo en una fábrica con otras cuatro personas en un pueblo cerca de Cracovia. Un día puedo ser entrevistada en París, y al siguiente conduzco de nuevo hacia las montañas, donde mis padres tienen una casa de verano, y trabajan duro". Por ahora, dejo a Nowak en el mercado de frutas y hortalizas. "Qué grandes son las setas”, mientras París muestra su cara más salvaje, cuando una mujer exige su cartera robada a una familia de inmigrantes. Una escena primitiva en sí misma, llena de sus propios colores y texturas, como sus zapatos.