Don Quijotes arribistas: La generación de los 80 vista por la de los 60

Artículo publicado el 26 de Enero de 2011
Artículo publicado el 26 de Enero de 2011
Nos separan unas dos décadas, y esta distancia proporciona a nuestros padres una visión tierna y afectuosa sobre nuestra generación, pero también crítica. ¿Cómo ven a los jóvenes nacidos en los años 80? Entre videojuegos, paro, viajes y dinero, los padres examinan con lupa nuestra identidad.

"Mi época: los años 60. La de mi hijo: los 80. Lo fundamental en mi generación era el espíritu de sacrificio, la honradez y la dignidad, el orgullo profesional por el desarrollo de la sociedad. Las nuevas generaciones han sustituido esto por el credo 'mínimo compromiso a cambio de un máximo de resultados', el egoísmo que sitúa el 'yo' por encima de todo y de todos, el éxito a toda costa para poder dominar a los demás. Lo triste, sin embargo, es que la responsabilidad de este cambio no es de la juventud de hoy, sino de aquellos de 'ayer' que, al hacerse adultos, se traicionaron a sí mismos."

Linda, 56 años, Italia (madre y profesora, que cree que un mundo mejor aún es posible)

"Generaciones de ayer, generaciones de hoy, ¿hay diferencias o es la visión sobre ellas la que cambia con la edad? ¿Serán los jóvenes de ahora, con su entusiasmo y su franqueza, los viejos hastiados y cínicos de mañana? Con todo, la generación de nuestros hijos suscita mi admiración: son curiosos y no se ponen límites. El constante avance de las comunicaciones y de los medios de transporte amplía los límites de lo posible y les introduce en el ascenso imparable del progreso técnico. Así como los mayores son caseros, los jóvenes se mueven ignorando las fronteras. Su mérito es aún mayor si tenemos en cuenta que los agoreros pululan por ahí anunciándoles catástrofes y cataclismos. La guerra, el terrorismo, el integrismo, la destrucción planificada del planeta, todo está ahí, y sin embargo la natalidad aumenta, se forman parejas, nacen bebés y gana la vida. Así que yo os digo ¡bravo!, guardad vuestro entusiasmo y no dejéis que nadie destruya vuestros sueños. La felicidad existe, solo hay que darse cuenta."

Elias, 56 años, París (Francia)

"Estoy siendo testigo en estos últimos años del paso de la generación de 1980, entre la que se encuentran mis dos hijas, a la vida adulta. Son personas que han tenido acceso a varias posibilidades de educación en sentido amplio. La facilidad en el mundo digital, la ausencia de fronteras lingüísticas, la Europa unificada... El conjunto de todos esos ingredientes hace que esta nueva generación esté lista para nuevas experiencias y nuevos desafíos. Son personas creativas, valientes, independientes y tolerantes, que saben adaptarse con rapidez a los cambios en el mercado de trabajo… Pero también es porque sus principales motivaciones en la vida son hacer carrera y ganar sueldos altos. Es verdad que también hay jóvenes con un carácter más débil que no saben plantar cara en el mundo laboral, pero, por lo general, esta generación sabe luchar por sus principios. Y sobre todo son las mujeres jóvenes las que merecen ser reconocidas por la eficacia con la que reivindican sus derechos laborales.

Un hijo, raramente dos; un apartamento alquilado y un salario justito

En resumen, lo que admiro y aprecio de los jóvenes es su valentía y su ambición. Les deseo éxito en el terreno profesional pero también en el personal. Querría tan sólo señalar que no tienen que construir su vida en torno al éxito profesional olvidando por ello determinados sistemas de valores."

Jolanta, 50 años, Środa Śląska (Polonia)

"La generación nacida en los 80: niños que se emocionaron viendo Superman, El coche fantástico y Barrio Sésamo. La última generación que ha jugado a los tazos y a la peonza en la calle, la primera que se divirtió con los videojuegos. La última que cursó BUP y COU y la pionera de la ESO. Chicos y chicas con gran cantidad de información a su alcance, con estudios superiores e idiomas, que dominan a la perfección las nuevas tecnologías y que conocen mejor que nadie lo que es viajar con mochila y tienda de campaña. Jóvenes solidarios que se empapan de lo mejor de distintas culturas. Pero, a pesar de todo eso y dadas las circunstancias, una generación que sufrirá para alcanzar la estabilidad profesional y planificar un futuro digno."

Teresa, 46 años y Juan Luis, 49, Madrid (España)

Lo que pedimos a la generación actual de jóvenes es la perfección. Cuando leemos los anuncios de empleo, tenemos la impresión de que se busca a Don o Doña Perfección: juventud, educación sin manchas, experiencia profesional, comunicativo, plurilingüe, habilidades sociales… En resumen: alguien que lo tenga TODO.

Cuatro hijos y una clara separación entre vida privada y vida profesional

Pero semejantes exigencias provocan inevitablemente el miedo al fracaso. ¿Soy lo suficientemente bueno? ¿Qué otros estudios me hacen falta? En esta fase decisiva, ¿tengo el derecho de tener al mismo tiempo ambiciones privadas y ganas de formar una familia? El miedo es siempre un mal consejero. Esta enorme presión hace perder a la juventud actual lo que, en mi opinión, es el elemento más importante de la creatividad: la espontaneidad y la ligereza para abordar las cosas, lo que siempre fue privilegio de la juventud.

Es por eslo que no puedo recomendar a los jóvenes de nuestros días que intenten otras cosas, que se conozcan sin exigir la perfección, que se dejen tentar espontáneamente por una situación para la que no parecen ser los candidatos ideales o que no corresponda exactamente a sus sueños. Hacer esto no significa forzosamente abandonar los sueños. Y esto se aplica tanto al trabajo como a la familia. No hace falta analizar siempre hasta el mínimo detalle y tirarse de los pelos, sino actuar espontáneamente, ¡simplemente ACTUAR! La juventud puede compensar sus pequeñas debilidades con dinamismo y una aproximación fresca, entusiasmo y compromiso. La “Generación De Prácticas” no tiene futuro. No es el trabajo perfecto, la seguridad material o la casa perfecta lo que trae la felicidad sino la sensación de haber luchado por un lugar en la vida, un lugar que llene de alegría pero que no sea siempre lisa y que deje también margen por lo alto. La confianza en sí mismos sigue siendo un privilegio de los jóvenes, así que ¡atrevéos con todo!

Thomas, 57 años, Iéna (Alemania)

Fotos : Portada: (cc)Foto : (cc)sp_ce.cadet/flickr; familia actual: (cc)Le Silly/flickr; familia de ayer (cc)Sheriff of nothing/flickr