Dos idiomas sobre el papel

Artículo publicado el 27 de Febrero de 2008
Artículo publicado el 27 de Febrero de 2008
El bilingüismo de Alsacia y Mosela acaba sufrir un temporal político. Los documentos electorales de ahora en adelante deberán ser redactados sólo en francés. Sin embargo, el alemán abría una ventana hacia Europa.

Durante la campaña presidencial de 2007, en Alsacia y Mosela, la profesión de fe de Nicolas Sarkozy decía “Gemeinsam wird alles möglich” / “Juntos todo es posible”. Frente a la de Ségolène Royal: “La France Présidente: Der Wechsel”, el cambio. Este trato de favor es difícil de justificar en una Francia siempre en busca de unidad y de coherencia en su identidad nacional.

Unas cuantas líneas en un recuadro, en la página 14 de un documento oficial publicado en diciembre de 2007, reguló este problema: “En las provincias del Bajo Rin y del Alto Rin y en 19 cantones de Mosela, la posibilidad de unir a una circular en francés una segunda circular en alemán queda prohibida a partir del 1 de enero de 2008”. Palabras que no tardaron en prender fuego a la pólvora de una región unida a su bilingüismo.

Alsacia y Mosela, tras la Primera Guerra Mundial, tienen el derecho a imprimir sus octavillas en dos idiomas -francés y alemán o la forma escrita del dialecto regional- durante las campañas electorales, ya sean locales, regionales, nacionales o europeas. Esta costumbre nunca fue objeto de regularización, dejando un vacío jurídico en la práctica electoral local. Sin embargo, el artículo 2 de la Constitución Francesa precisa que “la lengua de la República es el francés”.

La identidad regional, punta de lanza de la política local

Y esto sin contar con la reactividad y el apego de la clase política, de los Verdes dentro del partido regionalista Alsace d’abord (Alsacia primero), al bilingüismo, punta de lanza de la política local. Al anunciar esta decisión, en diciembre de 2007, se presentó una moción por los concejales regionales en un pleno del Consejo Regional de Alsacia, en nombre de una identidad regional fuerte basada histórica, cultural y económicamente en el bilingüismo.

Según el diputado de los conservadores de UMP del Bajo Rin y Consejero General, Jean-Philippe Maurer, “esta situación provoca dificultades, aunque hemos conseguido, en Alsacia y Mosela, que se nos tenga en cuenta la expresión lingüística regional”. El número de personas mayores que no dominan la lengua francesa no puede seguir justificando esta especificidad local. Sobre todo, “en un contexto político voluntarista a favor de un desarrollo duradero y del control del gasto público”, aporta la ministra del Interior Michèle Alliot-Marie. Como recuerda la moción del Consejo Regional: “Los residentes alemanes que votan en las elecciones europeas y residen en nuestra región son numerosos”. En concreto un 13% en Alsacia, según el último censo de 1999: una cifra en crecimiento constante.

¿Un bilingüismo de apertura a Europa?

Un argumento más podría inclinar la balanza a favor del bilingüismo en los documentos electorales: las elecciones municipales y europeas. Desde el Tratado de Maastricht de 1993, los europeos que residen en Francia tienen el derecho de voto y de eligibilidad para las municipales. El empleo del alemán ya no es sólo la transcripción de la lengua regional, sino también el uso de la lengua de la población alemana implantada en la región. Una ventaja mayor para una región fronteriza que desea desarrollar su Eurodistrito y ofrecer una verdadera identidad. Y para implicar a los europeos en la vida ciudadana de su ciudad de adopción sin que el idioma sea un obstáculo, ¿qué mejor símbolo que el hecho de que los documentos sean como mínimo bilingües durante las elecciones europeas de 2009?

El asunto se ha dado por zanjado. Alliot-Marie ha vuelto al statu-quo anterior. Ha propuesto a los candidatos “realizar una circular a dos carillas en alemán y francés de la que se hará cargo el Estado”. Esta oferta que podría pasar por arcaica nos permite imaginar un laboratorio europeo sugerente: el de un espacio político ciudadano transnacional.

Fotos en texto: 1. Felipe Arte/Flickr; 2. La ministra francesa del Interior, Michèlle Alliot-Marie (Alain Bachellier/Flickr); 3. 2008 es el año mundial de las lenguas, por decisión de la UNESCO (UNESCO)